… Continuamos con nuestra visita a la Hermandad del Refugio y su iglesia, guiados por Carlos Osorio, autor del blog Caminando por Madrid.
Como decíamos, la Iglesia de San Antonio de los Portugueses, hoy llamada de los Alemanes, fue construida entre los años 1624 y 1630. Los planos pudieron ser realizados por Pedro Sánchez, o por Juan Gómez de Mora, o quizá éste último únicamente supervisó las obras en su calidad de Maestro Mayor de la Villa, no se sabe con certeza. Pero lo que sí sabemos es que la estructura básica conservada es la original, una construcción del siglo XVII, ejemplo del Barroco madrileño.
Después de la visita a la sede de la Hermandad, de vuelta al zaguán, tras la puerta que indica “San Antonio” se halla el despacho parroquial. Cruzamos otra puerta y accedemos a la Sacristía, donde además de los muebles y elementos propios del lugar, donde parece que el tiempo se ha detenido, se encuentran algunas obras de arte de enorme valor.
Dos pinturas de Vicente Carducho, procedentes del retablo original del siglo XVII. Ambos cuadros están a la espera de una restauración y, según nos cuentan en la iglesia, después probablemente vuelvan a dicho Retablo Mayor, su primer emplazamiento, con el fin, dicen en la parroquia con cariño, de que pueda ser disfrutado por todos.
En la Sacristía se encuentra también otra de las joyas que esconde este lugar, un Cristo Crucificado espléndido, una talla de gran perfección, de la Escuela madrileña del siglo XVII, atribuido a Alonso de Mena.
Y de aquí pasamos al templo. A pesar de no ser la primera vez que visito la iglesia, la sensación que me produce sigue siendo de sorpresa y de emoción.
La planta ovalada y los frescos que cubren el techo y los muros sin interrupción, una superficie de casi mil quinientos metros cuadrados, crean un espacio que te envuelve completamente y te traslada a un mundo fantástico, al arte del Barroco en todo su esplendor.
Nuestra mirada recorre primero la impresionante bóveda que representa a San Antonio de Padua en la Gloria. Los pintores de la escuela madrileña Juan Carreño de Miranda y Francisco Ricci, pintores del Rey, la crearon en 1662 según bocetos de Agostino Mitelli y Michele Angelo Colonna, los mejores especialistas italianos en pintura al fresco que, de la mano de Velázquez, trajeron a Madrid las técnicas de las perspectivas fingidas para bóvedas y muros, imitando espacios arquitectónicos. Esta bóveda ofrece uno de los trampantojos más espectaculares de Madrid.
Entre las falsas columnas se hallan representados ocho santos portugueses o españoles, y debajo escenas de su vida.
Solo veintiocho años después hubo de ser restaurada, tarea que llevaría a cabo Lucas Jordán, quien introdujo algunos cambios, sobre todo detalles barrocos, como los capiteles, o la sustitución de columnas lisas por columnas salomónicas. Además realizó las pinturas de las paredes, simulando grandes tapices, de forma que la mayor parte de la obra pictórica corresponde a este gran pintor y decorador italiano.
En la parte superior, Jordán representó escenas de los milagros de San Antonio, que Carlos va contándonos uno a uno, mientras nosotros vamos observando las imágenes, y toda la narración, la que escuchamos y la pintada, va cobrando sentido.
En la parte inferior los angelitos y otras figuras alegóricas recogen los tapices fingidos.
El Retablo Mayor original estaba formado por obras de Vicente Carducho –dos de ellas se encuentran en la Sacristía, como vimos- y de Eugenio Cajés, además de por la imagen de San Antonio de Padua, del escultor Manuel Pereira. En 1724 fue transformado en un retablo barroco. El actual, de mármol, data de 1765, época de Carlos III. Es obra del arquitecto Miguel Fernández y del escultor Francisco Gutiérrez, cuyos angelitos recuerdan a los que por esa misma época creó para la Puerta de Alcalá.
Lo único que ha permanecido inamovible a lo largo de los siglos, en los tres retablos, ha sido la espléndida escultura de Pereira.
Otros seis retablos laterales típicos del barroco completan la decoración, construidos en madera que imita mármol, empleando la técnica del trampantojo ya comentada, muy habitual en el siglo XVII, técnica artística que simula, que aparenta, que intenta suplir la realidad, no solo con la pintura sino también con el empleo de materiales. Sobre cada uno de ellos, se encuentran seis óvalos con retratos de los reyes, pintados en el siglo XVIII por Miguel Jacinto Meléndez.
El interior del templo está completamente construido mediante pinturas al temple, sin que exista ningún elemento arquitectónico real, incluso los retablos ligeramente retranqueados están decorados con pinturas. Este hecho es quizá lo que convierte este lugar en algo único en Madrid.
Nuestro guía, que no permite que se nos escape ningún detalle, nos muestra cómo en origen, las pinturas llegaban hasta el suelo, pero la parte inferior se perdió definitivamente debido a las humedades.
Podríamos permanecer allí un buen rato más, contemplando tanta belleza, pero va a comenzar la misa, y nos dirigimos a la Cripta, de planta de cruz latina, construida en ladrillo en los sótanos del templo.
A la entrada una lápida recuerda a los tres fundadores de la Santa Hermandad, tras la cual se haya una pequeña estancia, no visitable, en la que reposan los restos de uno de ellos, don Pedro Lasso de la Vega.
Al fondo, la capilla, con una imagen de San Pedro Poveda, obra del escultor Pedro Requejo Novoa, instalada en 2006.
Una vitrina muestra objetos y documentos referentes a su pertenencia a la Hermandad desde 1930. Pedro Poveda vivió en Madrid, en la calle Alameda, desde 1921 en que fue nombrado Capellán Real, hasta su muerte en 1936, en los primeros días de la guerra. Fue declarado mártir en 1993, y canonizado en 2003.
Entre los nichos, llaman la atención dos de ellos, cuyas inscripciones nos trasladan a la Edad Media, y que guardan los restos de “S.M. Infanta Dª Berenguela Hija del Rey D. Alfonso X el Sabio, titulado el Emperador. Nació en 1253 y debió morir en 1276”, con 23 años. Y la “Infanta Doña Constanza, hija de Fernando IV El Emplazado y de Dª Constanza de Portugal. Debió morir en 1321 a los 5 o 6 años de edad”. En ambos casos, procedentes del derribado antiguo Convento de Santo Domingo.
Terminada la inolvidable visita, regresamos al mismo lugar en que comenzó nuestro paseo, y echamos un último vistazo a la escultura de piedra que representa a San Antonio, observándola de cerca. La mirada, las manos, los pliegues de la ropa… es asombroso que haya podido permanecer en su hornacina, en esa esquina tan discreta, a lo largo de los siglos, que haya sobrevivido a guerras, reformas y cambios de dueños. Como la escultura del Retablo Mayor. Felizmente, allí, en su sitio, continúan las dos imágenes del santo portugués, esculpidas por el también portugués Manuel Pereira.
¡Muchas gracias, Carlos!
Texto y fotografías por Mercedes Gómez















15 comentarios
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4 febrero 2010 a 10:00
Fotopaco
Esto sí que es una visita guiada en toda regla, deberías grabar un audioguía
Muchas gracias por estos posts tan trabajados y amenos.
Un saludo
4 febrero 2010 a 10:18
anapedraza
¡Hola Mercedes!
Coincido al 100% con Fotopaco. Me admiro de los blogs como el tuyo, creo que deberían ser recompensandos de alguna manera, aprendemos mucho.
Fíjate, que tenemos una obra de arte en Madrid y es casi desconocida. Ahora menos, porque, gracias a Carlos primero, y ahora tú, nos la habeis acercado tanto que es como si allí estuviéramos. Pero no es excusa para visitarla.
¡Un abrazo Mercedes!
MIGUEL
4 febrero 2010 a 10:45
antonioiraizoz
Gracias Mercedes por tu esplendida descripción. No he vuelto a ir por alli desde muy niño cuando cada año celebrábamos el funeral por mi abuelo Antonio, muy devoto de esa imagen.
¿Puedes darme información de la visita guiada? Estoy pensando llevar alli a amigos de la embajada de Portugal que ya tienen que volver (con mucha pena) a su pais. Creo que alucinarán…
4 febrero 2010 a 10:57
J. J. Guerra Esetena
Me sumo a los comentarios anteriores. Es tanto el cariño y el entusiasmo que transmite cada frase que tengo la sensación de haber estado ahí (confieso que aún no conozco esta bellísima iglesia). Enhorabuena por esta labor de divulgación que nos hace descubrir y encariñarnos con nuestro patrimonio! Este blog es una pura delicia.
Un abrazo, Jesús
4 febrero 2010 a 15:15
carlos osorio
Gracias, Mercedes: siempre aprendo cosas nuevas contigo. Gracias por tus “clases magistrales” sobre el arte madrileño.
4 febrero 2010 a 16:49
La Mariblanca
De acuerdo con todas las personas que han escrito. Este blog es un auténtico lujo.
No sé cómo darte las gracias, guapa.
Un beso muy fuerte.
4 febrero 2010 a 19:57
artedemadrid
Uf, me habéis puesto colorada, pero me alegro de que os guste. Muchas gracias a todos, con lectores así da gusto, además cuando un post te entretiene algo más de la cuenta, como este, pues se agradece un montón, de verdad.
Paco, me alegra mucho que te parezcan amenos, me horroriza soltar rollos
y a veces los temas son un poco ….
¡Hola Miguel! pues te digo lo mismo que a Paco, me alegro un montonazo. Como esto lo hago por diversión y por ayudar a valorar un poquito nuestro pueblo, pues la mejor recompensa es tener lectores como vosotros, ¡vamos, que tengo una suerte inmensa!
Antonio, que yo sepa no hay visitas guiadas establecidas. Pero la iglesia está abierta antes de las misas, y solo la iglesia ya merece que lleves a tus amigos de Portugal a conocerla, y que vuelvas tu, pues te va a impresionar. Para ver la cripta, yo intentaría antes hablar con ellos, no creo haya mucho problema, concertando antes la visita. Ya me contarás.
Jesús, ¡tienes que ir a verla!, tú, que tanto cariño pones también en defender nuestro patrimonio, no puedes dejar de visitarla, y luego contárnoslo.
Bueno, Carlos, ¡gracias a tí!, que hiciste posible la visita, y que cuentas las cosas con sencillez y con humor, la mejor forma de hacernos entender lo que estamos viendo, ¡y yo de clases magistrales nada de nada ¿eh?!
La verdad es que tengo que darle las gracias también a nuestro anfitrión en la iglesia, a veces soy preguntona, y él respondió con mucha amabilidad, por eso nos hemos enterado de más cosas
¡Hola Mariblanca! gracías a tí, por disfrutar tanto paseando por nuestro Madrid y ver siempre lo bueno que ofrece.
saludos y besos!
4 febrero 2010 a 21:47
mcarmen
Llego tarde, pero suscribo todas y cada una de las palabras de los anteriores comentarios.
Por cierto, cómo dices, el trampantojo de la bóveda es espectacular. Gracias por un post tan elaborado y cuidado sobre la visita, Mercedes. Es cómo si hubiéramos estado allí.
Un beso,
4 febrero 2010 a 21:58
Matritensis
Excelente post Mercedes!
¡anda que avisa Carlos! con las ganas que tengo de hacer fotos a esa iglesia, no me dejan nunca grrr
Besos
5 febrero 2010 a 00:57
Bélok
Qué ganas de ver esos cuadros de Carducho.
Magnífico reportaje que comprementa la primera parte que ya publicaste. Como siempre, mi enhorabuena Mercedes.
5 febrero 2010 a 19:56
artedemadrid
Gracias a tí, M.Carmen, de tarde nada, llegas en un momento estupendo
me alegro de volver a verte por la blogosfera. Y me alegro de que te guste “la visita” a la iglesia, esa es la idea, que quien no pueda ir a verla, por el motivo que sea, pueda disfrutarla.
un beso y buen finde!
Gracias, Matritensis! te diría que en este caso las fotos nunca (aunque sean muy buenas, no como las mías) hacen justicia a esta iglesia. ¡hay que ir a verla para de verdad saber cómo es!
besos para tí
Bélok, esos dos cuadros están demasiado oscurecidos, necesitan una restauración urgente, que al parecer van a tener. Espero podamos verlos entonces. ¡Muchas gracias! me alegro te hayan gustado los reportajes.
26 febrero 2010 a 02:55
San Antonio y la Hermandad del Refugio, dos desconocidos de toda la vida | Somos Malasaña
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7 abril 2011 a 18:05
Carmen
Muchas gracias por este post tan ilustrativo y en general por este blog en el que tan bien explicas tantas cosas sobre este «pueblo» (yo también lo llamo así). Deberíamos valorar mucho más lo que tenemos y luchar para que se preservara. Madrid lo merece.
Saludos
7 abril 2011 a 20:22
artedemadrid
Hola Carmen, gracias a tí por tu comentario, y por tu apoyo hacia Madrid, nuestro pueblo
que como bien dices, lo merece.
¡y bienvenida al blog!
Mercedes
8 abril 2013 a 20:37
Nuestra Señora de las Maravillas | Arte en Madrid
[...] de San Fernando, construyó un nuevo retablo en sustitución del anterior barroco. Igual que el de San Antonio de los Alemanes, del mismo autor, es de mármol, y contó con la colaboración del escultor Francisco [...]