Las Cabezas de Machado no son las únicas obras de Pablo Serrano que podemos admirar hoy día en Madrid. Su vida y su obra estuvo ligada a nuestra ciudad desde muy pronto.

Pablo Serrano nació en Crivillén (Teruel) en 1908. Se fue de España muy joven, vivió en Argentina y en Uruguay, y viajó por el mundo. Pero en 1955 regresó a su lugar de nacimiento, al poco tiempo se instaló en Madrid, aquí tuvo su taller y aquí murió, treinta años después.

En la interesante y emotiva introducción al Catálogo de la Exposición “Pablo Serrano 1908-1985. Las Huellas del Caminante”, la nieta del artista Valeria Serrano, dice que, viviendo en Madrid, es imposible no acordarse de su abuelo, el gran escultor. Y así es, la obra del artista ubicada en diferentes lugares de la ciudad nos invita a recorrer una ruta singular.

Iniciamos nuestro paseo a través de la escultura de Pablo Serrano en Madrid por el barrio de la Ventilla, en el distrito de Tetuán, que a finales de los años 60 del pasado siglo XX era una barriada de chabolas y ambiente marginal.

En 1969 se construyeron, en lugar de una antigua iglesia, las Escuelas de Formación Profesional Padre Piquer y la parroquia de San Francisco Javier. Pablo Serrano realizó dos esculturas para la iglesia, un monumento a San Francisco Javier en bronce sobre pedestal de cemento que se encuentra en el exterior del conjunto, y una Cruz procesional, que actualmente no está a la vista del público pues se halla en el despacho parroquial.

Hoy el ambiente del barrio es muy familiar; las infraviviendas han sido sustituidas por edificios modernos, y a espaldas del templo emergen las Cuatro Torres, los espectaculares rascacielos construidos en el Paseo de la Castellana.

Parroquia de San Francisco Javier (Rodolfo García-Pablos, 1969)

Todo ha cambiado a su alrededor, pero allí sigue la parroquia, y la escultura de San Francisco, que por cierto no agrada a los feligreses, a los “sencillos vecinos del barrio”, quienes, como me cuenta el párroco, se refieren a la tan poco convencional imagen del santo como “el monstruo”.

San Francisco Javier (1968)

Cruz procesional, actualmente en el despacho parroquial (1968)

El interior de la iglesia es bonito y acogedor, a lo que quizá contribuyen sus cálidas paredes de ladrillo, las vistosas vidrieras y la original estructura del techo iluminado. Alberga varias obras de arte moderno pero más tradicional, como la Virgen, de José Luis Vicent, esta vez sí, muy del agrado de sus fieles, y exhibida con orgullo por su párroco.

Desde La Ventilla nos dirigimos a la Ciudad Universitaria donde se encuentra el monumento al doctor don Gregorio Marañón (1969-70), realizado en bronce y piedra. La escultura, con dos metros y medio de alto, erigida por suscripción popular, está situada en una zona ajardinada frente a la Facultad de Medicina, en el lateral izquierdo del edificio.

Resulta divertida la descripción del día de la inauguración que tuvo lugar el 1 de junio de 1970, que hizo Juan H. Sampelayo ese mismo año al final de su conferencia sobre estatuas de escritores ilustres y refiriéndose a Pablo Serrano como el “escultor que ya es clásico”:

“Una marquesa y una condesa de muy buen ver se habían traído unas sillitas plegables para esperar la llegada de los señores importantes que iban a presidir el acto… “. Y mientras, “… Pablo Serrano, estaba allí cubriéndose con un sombrero de papel, en tanto que el bisnieto de don Gregorio jugaba con el agua del pequeño estanque del monumento ….

Don Gregorio Marañón (1970)

Desde el principio al escultor le gustó trabajar conjuntamente con los arquitectos. Consideraba que una obra escultórica formaba parte de un todo. En el caso de la obra dedicada al doctor Marañón trabajó con Leandro Silva, uruguayo, conocido arquitecto-paisajista, que vivió en Madrid desde 1969. Silva colaboró con Serrano en la realización de tres monumentos importantes, uno de ellos fue éste. No se trataba de hacer una escultura simplemente sino de construir una plaza diseñada desde el primer momento para acoger un monumento.

La figura luce imponente, en pie, sin pedestal. Detrás de ella dos marcos o ventanas que hacen referencia a las dos disciplinas, la Medicina y el Humanismo que figuran inscritas en sendas piedras en el interior del estanque. En un lateral, una semilla abierta también de piedra, recuerda a la serie de las unidades-yunta en las que el escultor ya había comenzado a trabajar. Esta, como entonces, soleada mañana, únicamente se echa de menos el agua, hoy ausente entre los bloques de granito a los pies de la estatua de bronce.

Detalle monumento al Dr. Marañón

Encaminamos ahora nuestros pasos hacia el Barrio de Salamanca. El año 1972 se instaló una de las obras más representativas del escultor, de la serie Unidades Yunta, en el Museo de Escultura al Aire Libre del Paseo de la Castellana, que ahora, después del cambio de nombre de todos los museos municipales, se denomina Museo Arte Público.

Unidades-Yunta (1972)

Otra obra de la famosa serie, la Unidad Yunta Diada fue instalada en 1973 en el barrio de Retiro, a los pies de la Torre de Valencia, semioculta en el pequeño jardín a la entrada del edificio en la calle O’Donnell esquina Menéndez Pelayo, de forma que casi puede pasar inadvertida. Ningún cartel informa sobre quién es el autor o el título de la obra; el portero lo desconoce.

Unidad Yunta Diada (1973)

La Torre de Valencia, obra de Javier Carbajal (1970-73) es un edificio muy controvertido. Muy denostado desde su construcción por entre otras cosas romper la tradicional vista de la Puerta de Alcalá desde Cibeles, es indudable que tiene un valor arquitectónico.

Reanudando nuestro paseo por el barrio de Salamanca, en la calle de Serrano, esquina con Juan Bravo, contemplamos la espléndida fuente La Fuente y el Río, llamada también Poseidón, realizada ese mismo año 1973 por encargo del entonces Banco Hispano Americano, hoy Banco de Santander.

La Fuente y el Río (1973)

Caminando, llegamos a la sede de la Fundación Juan March en la calle de Castelló donde se encuentra el retrato de don Juan March que el escultor realizó en 1974. Desde que se inauguró el edificio en 1975 una extraordinaria colección de esculturas de artistas españoles adorna los jardines y el interior de la Fundación. La imagen del fundador se encuentra en el sótano, junto a la entrada al Auditorio.

Don Juan March (1975)

De nuevo en el Paseo de la Castellana hallamos otro retrato, la rotunda escultura a Indalecio Prieto , el político socialista, que se encuentra en la plaza de San Juan de la Cruz, custodiando el edificio de los Nuevos Ministerios.

Indalecio Prieto (1984)

Y finalmente, entre 1984 y 1985 Pablo Serrano realizó la escultura de bronce S.M. el Rey D. Juan Carlos I. El Rey está representado a tamaño natural, inclinado sobre una mesa, firmando la Constitución de 1978.

El día 20 de noviembre de 1985 se publicó que el escultor estaba ultimando la estatua del Rey para el Congreso, y que esperaba la visita del monarca para que diera su aprobación final. Desgraciadamente, el mismo diario El País tuvo que publicar su repentina muerte solo una semana después. Aunque de forma inapreciable, se puede decir que se trata de una escultura inacabada. Fue instalada en diciembre, en el vestíbulo de entrada al nuevo edificio construido como ampliación del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo.

Fue su última obra.

S.M. el Rey Don Juan Carlos I (1985) (del folleto “Qué es el Congreso de los Diputados”)

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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NOTA.-

La Colección de la Fundación del Banco de Santander posee otra pequeña escultura de Pablo Serrano, de la serie “Hombre con Puerta”, realizada hacia 1965, pero actualmente no está expuesta.

También el Museo Reina Sofía posee varias obras de Pablo Serrano, pero incomprensiblemente todas ellas se encuentran en los almacenes.

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Bibliografía.-

VVAA. Pablo Serrano 1908-1985. Las huellas del Caminante. Catálogo exposición. Gobierno de Aragón/Ibercaja 2008.
ARA FERNANDEZ, Ana. Pablo Serrano: el anhelo de un arte unitario. Archivo Español de Arte, LXXX, 320. Oct-Dic.07.
Guía de Arquitectura. COAM. Madrid 2003

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