Los orígenes de la calle de Santa Isabel se remontan al siglo XVI cuando en esos terrenos que entonces eran solo campo, situados extramuros, el secretario de Felipe II Antonio Pérez construyó su casa de recreo, que él llamaba su Casilla, según cuentan los cronistas muy suntuosa y llena de riquezas y pinturas valiosas. Eran las afueras de la Puerta de Antón Martín, una de las puertas de la Cerca de Felipe II.

calle santa isabel

Después de que Antonio Pérez huyera, su casa fue confiscada por la Corona y Felipe II decidió que en los terrenos de la Casilla se edificara un convento de agustinas descalzas, que llegaron de Ávila, y se establecieron provisionalmente en la calle del Príncipe. En 1610 por Real Orden de Felipe III se trasladaron a su nueva sede. Aprovechando parte de las edificaciones existentes allí se levantó el Real Monasterio de Agustinas Recoletas de la Visitación de Santa Isabel y Colegio de Nuestra Señora de la Asunción que a pesar de las sucesivas reformas se ha conservado hasta nuestros días, siendo una de las joyas del barroco madrileño.

Como hemos comentado en otras ocasiones, en el Madrid del siglo XVII, aparte los conventos (las monjas de Santa Isabel tenían su propia fuente), hospitales y palacios, pocas casas particulares tenían agua, la mayoría debía surtirse de las fuentes públicas.

La Fuente de Santa Isabel, ubicada junto a los muros del Convento, era una de las fuentes abastecidas por el Viaje del Bajo Abroñigal.

Según el Libro de Juntas de Fuentes conservado en los Archivos municipales, su construcción fue acordada en la Junta del 18 de junio de 1621 y encargada a Martín Gortairy o de Gortairi, quien en 1918 había trabajado como maestro de cantería junto al alarife Pedro de Pedrosa en la fuente de la plaza de la Cebada, de Juan Gómez de Mora.

Recordemos que las actividades relacionadas con los Viajes y el Agua estaban a cargo de una Junta de Fuentes, presidida por el Corregidor. El Maestro Mayor de Fuentes era el que se encargaba de las obras, y se trataba de un cargo que solía recaer en el Maestro Mayor de Obras de la Villa, en aquellos momentos reinando Felipe III era Gómez de Mora.

La fuente tenía su importancia, en el manuscrito de la Biblioteca Nacional que recorre las Casas y Calles de Madrid de mediados del siglo XVII, figura la Tercera traviesa que vuelve de la Calle de Atocha a Santa Isabel, hasta la fuente todo derecho. Era la calle de Santa Inés, que hoy como ayer va desde Atocha hasta Santa Isabel, frente al Convento.

Texeira la reflejó en su plano con el nº 56, aunque no la dibujó.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

A juzgar por los documentos, debía ser sencilla, con un número de cuerpos impar, quizá tres, y estaba situada sobre unas gradas, el pilón tenía ocho antepechos. El cuerpo central estaba formado por tres piezas en los que aparecían los escudos reales y de la Villa. Tenía cuatro caños por lo que se supone eran cuatro las caras, la última estaba rematada por una cruz de bronce.

No se conoce con certeza su devenir a lo largo de los siglos. En la foto que mostramos a continuación, de comienzos del siglo XX, no hay ninguna fuente junto al Monasterio.

Monasterio de Santa Isabel (Fuente:

Monasterio de Santa Isabel (Foto: http://www.flickr.com/photos/nicolas1056/6220285001/)

La fuente actual está datada alrededor de 1900.

fuente santa isabel

Las gradas desaparecieron, también el pedestal de piedra que alojaba el sistema de suministro de agua que fue sustituido por otro de metal fundido por Picazo como muestra la inscripción en la base.

fundicion picazo

El pilón con basa, cuerpo central y cornisa es de granito; tampoco debe ser el original pues este tiene seis antepechos. En el centro, el mástil de metal atornillado a la base sobre una pieza también de piedra separa dos vasos. En el pilón hay unos hierros forjados que debían servir para apoyar los cántaros.

modernismo

Dicho mástil o columna de planta cuadrada está decorada con dibujos de inspiración modernista, unas franjas vegetales en la basa, una flor en el fuste -donde se encontraban los caños- y unas bolas en el capitel.

Año 2004

Agosto 2004

El año pasado se realizaron obras de reforma de la calle, incluyendo renovación de calzada y aceras, que fueron ensanchadas.

Mayo 2013

Mayo 2013

Demostrando una valoración de la fuente por parte del Ayuntamiento, en el suelo fue colocada una placa que dice que su construcción fue realizada por el maestro cantero Martín de Gortairy entre 1621 y 1622.

placa

También fue retirada la inoportuna señal de tráfico que estaba situada junto al pilón.

Lo cierto es que no se sabe si conserva algún elemento de la fuente primitiva. En cualquier caso, y aunque no se trate de una fuente monumental, es uno de los escasos antiguos caños de vecindad que a duras penas subsisten en Madrid.

Aunque sin agua, clausurados los grifos, y maltratada por algunas personas que la consideran su basurero y la pintarrajean impunemente, tiene su encanto, y sobre todo es uno de esos sencillos elementos urbanos que discretamente también nos cuentan la Historia de Madrid.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

www.monumentamadrid.es
Manuscrito Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España. 1658. Transcripción de Roberto Castilla.
Mª del Sol Díaz y Díaz. Fuentes públicas monumentales del Madrid del siglo XVII. Revista Villa de Madrid nº 53. Madrid 1976.
M. Molina Campuzano. Fuentes artísticas madrileñas del siglo XVII. Ayuntamiento de Madrid – IEM 1970.

Como anunciamos en su momento, los pasados días 4 y 11 de mayo tuvieron lugar las Jornadas Corralas de Madrid: un paseo por su pasado, presente y futuro, organizadas por la Universidad Autónoma de Madrid y la Plataforma Yo no me voy. Ha sido un verdadero placer asistir a la primera Jornada y a la interesante y preciosa visita guiada Paseando por las Corralas de Embajadores-Lavapiés.

El primer día, el sábado día 4, la reunión fue en el salón de actos de El Corralón -la Corrala convertida en Museo de Artes y Tradiciones Populares-, en la que conocimos la parte teórica, algunos puntos de vista y la historia de las corralas, que dejamos acaso para otra ocasión.

Foto: Yo no me voy

El Corralón (Foto: Yo no me voy)

Hoy contaremos la práctica, el paseo que disfrutamos el pasado sábado, una auténtica delicia de la mano de vecinos del barrio, que nos mostraron sus corralas y hablaron con verdadero cariño de su historia, de su vida en ellas, y del futuro incierto que les espera.

Recordemos que a finales del año pasado 2012 se publicó la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid tenía la intención de vender cinco edificios de su propiedad, ocupados por familias en régimen de alquiler social. Se trata de los edificios de la Carrera de San Francisco 16, Madera 24-26, que ya visitamos, los de San Cayetano 8 y 10, y Embajadores 46.

Los vecinos se unieron y formaron la Plataforma Yo no me voy. Si queréis conocer mejor su situación y otras temas interesantes, no dejéis de entrar en su cuenta de Facebook.

En pequeños grupos vamos saliendo del Corralón, y comienza el recorrido. Subimos por la calle de Carlos Arniches y nos detenemos unos momentos en la plaza del General Vara del Rey, sobre el antiguo Cerrillo del Rastro donde recordamos que aquí se encontraba el Matadero, el porqué del nombre del Rastro (según la tradición, debido al rastro de la sangre de los animales después de la matanza), evocamos el arroyo que bajaba por la Ribera de Curtidores (que al parecer continúa existiendo bajo la calle) cuya agua era utilizada por los curtidores de las pieles de los animales…

Ya en la Ribera de Curtidores recordamos la historia de Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro, ante su estatua obra de Aniceto Marinas. La primera visita es a las corralas en los números 3, 5 y 7 de la calle.

ribera 3

Ribera de Curtidores, 3.

Según la Guía de Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Madrid, tanto el Corralón como estas corralas de la Ribera de Curtidores y otras del barrio, son obra de Jesús Carrasco-Muñoz Encina según proyecto de 1914, aunque su origen se remonta a 1790.

Continuamos nuestro camino y nuestros guías nos llaman la atención sobre otro edificio con mucha historia, el nº 9, una casa a la malicia, una de las pocas que se conservan en Madrid. Son construcciones que parecen estar formadas por un solo piso pero en realidad la fachada oculta otro piso que solo se ve desde la parte posterior. Así los madrileños intentaban eludir la Regalía de Aposento u obligación de ceder parte de sus viviendas y alojar a algún personaje de la Corte en ellas.

casa a la malicia

Ribera de Curtidores, 11.

Tomamos la calle de San Cayetano donde vamos a visitar dos de los inmuebles incluidos en el proyecto de venta por parte del Ayuntamiento, los números 8 y 10. El patio es realmente bonito. Su restauración y rehabilitación fueron llevadas a cabo en 1987.

san cayetano grupo

Calle San Cayetano, 8.

Desde aquí nos dirigimos a la calle de Embajadores, histórica y castiza vía que ha sufrido varios derribos lamentables no hace demasiado tiempo, el último hace muy poco, el del inmueble del nº 18, una construcción del siglo XVIII, que mostraba una bella entrada adintelada y un escudo nobiliario de piedra.

Embajadores 18 (2007)

Embajadores, 18 (2007).

Casi enfrente, la casa que linda con la Iglesia de San Cayetano muestra un cartel de “Se vende” y los huecos de los balcones están tapiados. Debajo, otro letrero, con letras más pequeñas, anuncia: “Proyecto de demolición de inmueble sito en la C/ Embajadores nº 13”.

casa junto San Cayetano

La manzana 65, en la que se ubica el templo, en el siglo XVIII en su mayor parte era propiedad de los clérigos de San Cayetano, incluido el solar ocupado por este edificio en venta, que espera su derribo. Poco a poco, ¿sin que podamos evitarlo?, van desapareciendo las huellas del siglo en que aquí vivieron vecinos ilustres, como Pedro de Ribera.

Iglesia de San Cayetano

Iglesia de San Cayetano

En el nº 46, otro de los edificios que el Ayuntamiento quiere vender. Se trata de un típico ejemplo, solar estrecho y tres pisos como máximo tras cuyos balcones se esconde la inesperada corrala.

embajadores 46

Calle de Emabajadores, 46.

En el patio, una antigua casita baja que servía de vivienda a los porteros ha sido sustituida por modernos ascensores y una llamativa escalera pintada de amarillo que no es del todo del agrado de algunos vecinos, pero quizá todo esto convierte este inmueble en uno de los ejemplos más espectaculares de rehabilitación de lo que fue una antigua corrala transformada en modernas y cómodas viviendas.

embajadores escalera

embajadores ascensor

Entre las calles del Tribulete y del Sombrerete, la más famosa, cuyo antiguo patio hoy se abre a la calle del Mesón de Paredes 79, frente a las Escuelas Pías de San Fernando. Construida en 1839 según proyecto de José María de Mariátegui, como las anteriores fue rehabilitada en los años 80 del pasado siglo XX.

meson de paredes

Mesón de Paredes 79

Seguimos nuestro paseo por la calle del Mesón de Paredes. Desde el exterior observamos el singular perfil de las buhardillas de las corralas en la calle de Miguel Servet. Y la de la calle del Espino, al parecer la más antigua de Madrid.

miguel servet

Calle Miguel Servet esquina calle del Espino

Tras atravesar la glorieta de Embajadores y pasar frente a la Casa de Baños, termina nuestro paseo junto a la Antigua Fábrica de Tabacos, frente a los terrenos del Casino de la Reina. Son muchos los edificios y lugares bonitos que podemos admirar en el castizo barrio de Embajadores-Lavapiés.

Nos despedimos diciendo hasta pronto. Nuestros amigos de la asociación Yo no me voy tienen previsto continuar trabajando y organizar más actividades de este tipo, con el fin de defender sus propias viviendas y sin duda a la vez defender el Patrimonio de todos, nuestra Historia. Muchas gracias a todos los organizadores y participantes.

por Mercedes Gómez

Claudio Coello nació en 1642 en Madrid, en las cercanías de Puerta Cerrada, en el seno de una familia de origen portugués.

Su padre Faustino Coello, que era broncista, le llevó al taller de Francisco Ricci, por entonces Pintor del Rey, para que aprendiera a dibujar con el fin de que le ayudara en su oficio. El joven se convirtió en uno de sus discípulos preferidos y, viendo su valía, fue el propio maestro quien tuvo que convencer al padre de que le permitiera también dedicarse a pintar. Junto con Juan Carreño de Miranda y Lucas Jordán se convertiría en uno de los grandes últimos representantes del Barroco madrileño.

Gracias a Ricci entró en contacto con Juan Carreño, cuya amistad le llevó a conocer las grandes obras de las Colecciones Reales que guardaba el Alcázar. Allí pudo contemplar y copiar a los maestros Tiziano, Van Dyck, Rubens,…

Llegó a ser un pintor de éxito y famoso en vida, aunque actualmente no es muy conocido. Sin embargo, Claudio Coello, al contrario que Carreño, sí tiene una calle con su nombre en Madrid en el barrio de Salamanca, paralela a la dedicada al mismísimo Velázquez. Y uno de los medallones que adornan la fachada del Museo del Prado, obra del escultor Ramón Barba (1830), le recuerda.

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Museo del Prado

En los años 60, en la veintena, realizó una gran parte de sus obras religiosas. En sus comienzos, curiosamente fue uno de los pocos artistas que en esa época pintó un desnudo, Susana y los viejos (1663), aunque esta pintura se encuentra en un museo fuera de España, en Puerto Rico.

En el Museo del Prado, al final de la planta 1, tras las salas dedicadas a Velázquez y a la pintura española del siglo XVII, la Sala 18 A está dedicada a Madrid y el triunfo del Barroco. Como nos cuenta el cartel explicativo donde se exponen obras de Cabezalero, Cerezo, Jusepe Leonardo… y Coello, estos artistas, fascinados por Rubens y los pintores venecianos del XVI, transformaron la pintura religiosa iluminando sus cuadros siempre con el objetivo de impresionar a los fieles y dar una imagen triunfal de la religión.

De Coello se encuentran dos de las dieciocho obras que posee el Prado, El triunfo de San Agustín (1664), su primera gran obra, y La Virgen y el Niño adorados por San Luis (1665-68), la culminación de su pintura en la que muestra  a la perfección su gran recurso barroco: las figuras sobre un fondo luminoso, el gran colorido y el movimiento; todo ello en un escenario muy teatral, con arquitecturas al fondo.

Foto: Museo del Prado

Foto: Museo del Prado

Todos estos cuadros de altar le dieron mucho prestigio en la Corte y como consecuencia los encargos fueron en aumento.

En la mágica iglesia de San Plácido, en la calle de San Roque 9, en el Altar Mayor se encuentra su obra cumbre, La Anunciación. Es una pintura esplendorosa, compleja en su contenido religioso y de gran riqueza pictórica y escenográfica.

Al parecer su maestro Ricci, que también trabajó en este templo, le sugirió firmarlo él con el fin de que recibiera más dinero por su trabajo, pero el entonces joven Claudio -estamos en 1668- prefirió firmar él mismo su pintura. Cobró menos, pero ha pasado a la posteridad como el verdadero autor de esta obra maestra.

San Plácido se encuentra muy cerca de la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en la que recordemos su amigo Carreño pintó su bóveda. Ambos templos merecen una visita.

En los años 70 desarrolló una gran actividad como fresquista, igual que Ricci y Carreño, siguiendo las enseñanzas de Mitelli y Colonna. Una de las obras más importantes es la que realizó junto con José Jiménez Donoso para el Salón Real de la Casa de la Panadería cuando allí se encontraba ubicada la Real Academia de Bellas Artes. Únicamente se conserva la pintura del Salón principal, la Cámara que da a la plaza, con el Escudo de la Monarquía, rodeado de las Virtudes Cardinales en el centro, y en los laterales una serie de arquitecturas fingidas, con ocho lunetos simulados al trampantojo, dos de ellos con el escudo de Madrid y los otros seis con los trabajos de Hércules.

Salón Real. Claudio Coello y José J. Donoso (1672-1674).

Salón Real. Claudio Coello y José J. Donoso (1672-1674).

Igual que otros pintores de la época, Coello tenía una formación arquitectónica. Palomino se refiere a él como Pintor de Cámara y Arquitecto.

Detalle arquitecturas fingidas

Detalle arquitecturas fingidas

También participó en las pinturas de la Escalera del Monasterio de las Descalzas Reales.

Además de pintar, como otros artistas del Barroco, participó en la creación de Arquitecturas efímeras. Comenzó su trabajo para la Casa Real en 1679 con dos Arcos triunfales instalados con motivo de la entrada en Madrid de la primera esposa de Carlos II, María Luisa de Orleans.

Decoración efímera para la entrada en Madrid de María Luisa de Orleans (1680) (Dibujo BNE)

Decoración efímera para la entrada en Madrid de María Luisa de Orleans (1680) (Dibujo BNE)

En 1683 obtuvo el título de Pintor del Rey.

En 1685 murieron Carreño y Ricci, y Coello obtuvo el título de Pintor de Cámara.

A partir de aquí recibió los encargos más importantes de la Corte, incluidos los retratos de la familia real, el rey Carlos II y sus dos esposas, aunque hubo otros dos pintores Jan van Kessel el Joven y Sebastián Muñoz que fueron nombrados Pintor de la Reina, acaso por los gustos de ésta, o por otros motivos, lo cierto es que Coello no fue el único retratista real en esta época.

A finales de la década de los 80 realizó la gran obra, La Sagrada Forma, en la Sacristía del Monasterio de El Escorial, que había comenzado Ricci. En el ángulo inferior izquierdo del cuadro pintó su autorretrato.

El Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando también posee obras de Claudio Coello. Actualmente se expone El Jubileo de la Porciúncula.

La Porciúncula

La Porciúncula

La Inmaculada Concepción fue uno de los temas que repitió en varias ocasiones, mostrando su evolución pictórica.

En el Palacio del Tribunal Supremo, antiguo Convento de las Salesas Reales, en la Sala de Vistas de la Sala I de lo Civil, que visitamos hace tiempo, hay una de ellas.

Inmaculada

En el Museo Lázaro Galdiano se muestra otra muy bella, datada hacia 1690, elegante y más serena que las anteriores, con el rostro más alargado y las vestiduras que caen sin arremolinarse.

Al final de su carrera le sustituyó el italiano Lucas Jordán -aunque nunca llegó a ser Pintor de Cámara-, dando comienzo la tendencia de los monarcas, que se intensificaría con la llegada del Borbón Felipe V, de llamar a artistas extranjeros para sustituir a los españoles.

Claudio Coello murió en 1693 en su ciudad, Madrid. Acababa de cumplir 51 años. Fue el último Pintor de Cámara de los Austrias.

por Mercedes Gómez

Fuentes:

Antonio Palomino. El museo pictórico y escala óptica. Práctica de la pintura… Madrid 1797.

Ángel Aterido. Conferencia Claudio Coello, o el principio contado como final, en el Museo del Prado, 12 febrero 2013.

NOTA: Según Miguel Álvarez, en su libro Personajes ilustres de la historia de Madrid: Guía de placas conmemorativas , (La Librería, 2001 ), en la plaza de Puerta Cerrada s/nº hay una placa municipal que dice: En este lugar nació en 1642 Claudio Coello pintor de cámara del rey Carlos II.
No he sido capaz de localizarla, si alguien sabe si continúa allí, y exactamente dónde, se agradecerá la información.

Después de unas largas obras de restauración y rehabilitación del edificio por fin tenemos la posibilidad y el placer de conocer las Serrerías Belgas desde dentro, convertidas en la flamante sede del centro Medialab Prado que acaba de ser inaugurado y abierto al público.

patio

La hasta hace unos años deteriorada y abandonada fábrica se ha convertido en un lugar bonito, lleno de vida y de proyectos, un lugar en el que aportar y desarrollar ideas.

 entrada

Tal como el propio equipo de Medialab explica, se trata de un laboratorio ciudadano de producción, investigación y difusión de proyectos culturales que explora las formas de experimentación y aprendizaje colaborativo que han surgido de las redes digitales.

Además de alojarse en un edificio singular situado en unos terrenos con mucha historia, ahora este inquieto laboratorio desarrolla muchas actividades. Talleres, conferencias, conciertos… en sus instalaciones ya se pueden apreciar las huellas de su trabajo. Ellos mismos han querido establecer un interesante paralelismo entre la fábrica productora de objetos, de madera en el pasado, y este laboratorio del siglo XXI productor de otro tipo de materiales, por ejemplo los que se pueden/podremos todos crear algún día gracias a las impresoras 3D, apasionante motivo de uno de sus talleres.

interior1

La rehabilitación a cargo de María Langarita y Víctor Navarro ha respetado el carácter industrial de la construcción inicial, adaptando su interior de modo que en un futuro no resultaría difícil desmontarlo y destinarlo a nuevos usos. Como los propios arquitectos afirman, podrá haber cambios y acoger distintas actividades, pero allí seguirá su recio y sobrio esqueleto de hormigón.

taller

Una escalera y una serie de estructuras que ellos llaman La Cosa conforman y unen los diferentes espacios ubicados en las dos naves de la vieja fábrica destinados a talleres o estaciones de trabajo.

Además del diseño y los materiales sencillos -metales, textiles, madera-, el uso del color marca la diferencia entre la alegre construcción actual y la primitiva, de gris, duro y perdurable hormigón.

escalera

El patio también tiene su papel, en la mejor tradición madrileña, como lugar de encuentro.

 vista al patio

Y, como siempre, allí continúa nuestro árbol, testigo de la historia, y observador del presente y del futuro de la antigua serrería.

arbol

Suerte a Medialab en esta nueva andadura -llevan trabajando varios años en los bajos de la Plaza de las Letras, y en Matadero-.

Y muchas gracias a Gabriel por la improvisada visita guiada al edificio que me brindó y todas las cosas interesantes que me contó, pequeña muestra de lo que ofrece este centro-laboratorio cultural que merece la pena conocer.

por Mercedes Gómez

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Anteriores artículos:

Serrerías Belgas
Serrerías Belgas (II)

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Medialab Prado
Plaza de las Letras. C/ Alameda, 15.

Lunes a viernes de 16:00 h. a 21:00 h.
Sábados de 11:00 h. a 21:00 h.

 

Volvemos a la calle de Toledo y a contemplar el misterioso muro que se encuentra a la altura del nº 72, en el corazón de la manzana.

La Manzana 102 comienza a numerarse en la calle de Toledo, continúa por la del Humilladero y vuelve por la de la Sierpe.

Lo más sorprendente es que los terrenos sobre los que se asienta tienen una historia muy antigua, que se remonta a los orígenes de la propia villa de Madrid allá por el siglo IX.

sierpe toledo

Calle de Toledo esquina de la Sierpe

En 2006 se realizaron excavaciones arqueológicas en el solar del actual nº 68 de la calle de Toledo que descubrieron un hallazgo excepcional, de una gran importancia para la historia de Madrid quizá no suficientemente resaltada. Revelaron la existencia de una necrópolis musulmana que abarcaría desde el siglo IX hasta el XV.

Se hallaron una serie de fosas cuyo estudio puso de manifiesto que en las proximidades de este lugar un grupo de población practicaba el ritual islámico de enterramiento.

Es muy interesante el hecho de que los análisis de los restos mostraron la existencia de cuatro etapas en la necrópolis con una progresiva islamización de la sociedad que la utilizaba. Desde finales del siglo IX hasta la primera mitad del siglo XV. Lo cual demostraría la presencia de población musulmana en la zona a lo largo de todo este largo periodo, desde el momento en que los árabes se establecieron hacia 865 en época de Muhammad I y fundaron Mayrit, la pequeña ciudad amurallada, o poco después.

Con la llegada de los cristianos a finales del siglo XI y el reinado de Alfonso VI, la comunidad mudéjar continuó utilizando el cementerio. Quizá hasta los comienzos del siglo XVI, en que los mudéjares fueron obligados a marcharse de Castilla o convertirse al cristianismo por decreto de los Reyes Católicos. Fue después del establecimiento de la capitalidad cuando estos terrenos comenzaron a urbanizarse, como ya contamos.

Dichos restos arqueológicos avalan la existencia de los arrabales musulmanes, en las Vistillas y en la zona de Puerta Cerrada, de los que ya hemos hablado ampliamente en este blog.

El cementerio pudo ocupar una gran extensión de terreno, desde Puerta de Moros (cuando aún no debía existir) hacia el sur, sobre las actuales manzanas 101 y 102, entre las calles de Toledo y Humilladero.

Según la Planimetría de Madrid, a mediados del siglo XVIII la manzana 102 constaba de 20 sitios o casas. Comenzaba a numerarse, sitio nº 1, en el actual nº 64 de la calle Toledo, esquina calle de la Sierpe, donde iniciamos nuestro paseo.

Manzana 102 (Planimetría de Madrid)

Manzana 102 (Planimetría de Madrid)

Como decíamos al principio, en el nº 68 (antiguo sitio nº 5) es donde fueron hallados los vestigios de vida medieval. Posteriormente se construyó un nuevo y bonito edificio, acorde con la estética de la calle.

toledo 68

Toledo 68 (en primer término a la derecha)

El actual nº 70 (sitios 6 y 7) pertenecía según la Planimetría al rector y colegio de clérigos irlandeses. Por aquí tenía una entrada el Colegio y la Iglesia de San Patricio, llamada popularmente de los Irlandeses, aunque la entrada principal estaba en la calle del Humilladero, como veremos.

En el nº 72 se encuentra el solar que ya conocemos, donde se encuentra el muro que visitamos hace unas semanas. Es el sitio nº 8 de la Planimetría.

casa nº 8

Toledo 72

El estrecho y alargado solar, colindante con el Hospital de los Irlandeses, a mediados del siglo XVII estaba ocupado por una casa propiedad de Alonso Muñoz, barbero. En el XVIII pasó a manos del convento de los Trinitarios.

toledo 72

Actualmente es un solar con el muro de ladrillo y pedernal al fondo que consideramos muy antiguo y que en la entrada anterior relacionamos con la proximidad de la Cerca.

Dada su situación, en el límite del solar contiguo -en el pasado, propiedad de los clérigos irlandeses-, observando el plano, creemos que podría haber pertenecido al conjunto del Hospital y Colegio de San Patricio, o acaso éste se habría apoyado en él. La historia del solar resulta muy sugestiva y nos invita a imaginar… ¿pudo existir aquí una tapia anterior a la urbanización de la zona?.

pedernal puro

Seguimos nuestro camino y llegamos al lugar donde en el siglo XVI se encontraba la Puerta de Toledo correspondiente a la Cerca de Felipe II, y tomamos la calle del Humilladero que se dirige hacia la plaza de la Cebada.

esquina toledo humilladero

La vía tiene una forma curva muy singular, seguramente heredada de los tiempos en que se formó siguiendo el camino medieval.

humilladero

Frente a la calle de los Irlandeses -antes San Gregorio- se encontraba la entrada principal a la iglesia. Pascual Madoz se refiere al conjunto como Hospital de San Patricio de los Irlandeses y cuenta cómo cuando hacia 1629 los clérigos católicos de Irlanda tuvieron que emigrar por las guerras civil y religiosa, muchos de ellos llegaron a España y fueron acogidos en la Corte.

En un principio se alojaron en la ermita de San Joaquín y Santa Ana, en la entonces plazuela de los Afligidos –aproximadamente donde hoy se halla la plaza de Cristino Martos-, hasta que en 1635 se trasladaron a la calle del Humilladero. En estos primeros momentos su casa era solo un humilde oratorio. Luego se construyó el conjunto del Hospital, Colegio, y la Iglesia, que aún no está representada por Texeira, sí un siglo después por Chalmandrier.

Plano de Chalmandrier (1761)

Plano de Chalmandrier (1761)

Según la descripción de Madoz, a mediados del XIX la iglesia constaba de una pequeña nave, en el retablo mayor en el centro se encontraba la imagen de Nuestra Señora de la Purificación, y en el ático San Patricio. Sus estatuas más notables eran las que representaban a San Joaquín y Santa Ana.

En el Museo Nacional de Escultura de Valladolid hay dos imágenes que llegaron allí en 1941 procedentes del Servicio Militar de Recuperación del Patrimonio Artístico que Jesús Urrea piensa pueden corresponder con las vistas y mencionadas por Tormo en esta iglesia de los Irlandeses en 1915, catalogadas por Ceán Bermúdez como obras del escultor barroco Pablo González Velázquez.

San Joaquín y Santa Ana

San Joaquín y Santa Ana (BSAA, 1977)

El lugar donde se encontraba el templo, destruido durante la guerra civil, corresponde a los actuales nº 19-21 de la calle Humilladero. Las casas modernas, sus portales y sus ventanas han debido adaptarse a la forma de la manzana.

humilladero 19-21

Frente a la esquina de la calle de la Sierpe, en un entrante de la acera que se utiliza solo para aparcar motocicletas, una inscripción recuerda que allí estuvieron las Fuentes del Humilladero; debía tratarse de algunos caños de vecindad.

El edificio del nº 5, con el letrero de una vieja carbonería, es quizá el más antiguo de la manzana, y como indican los letreros de la Visita General -los únicos que se conservan-, corresponde a las casas 18 y 19.

sierpes 5

El nº 3 ocupa el solar de la antigua casa nº 20, la última de la histórica manzana, que también pertenecía a los clérigos irlandeses.

Y así llegamos de nuevo a la calle de Toledo, tras un breve pero intenso paseo por la historia de Madrid, desde el siglo IX al XXI.

Por Mercedes Gómez

Y…

Gracias a José Luis Díaz, por su alegre empeño investigador, por sus paseos alrededor de la manzana 102, por sus visitas a tiendas, patios y portales conversando con los vecinos, por sus explicaciones, sus buenas fotos… en fin por su gran ayuda.

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Bibliografía:

Manuscrito Libro de las casas y calles de Madrid Corte de España. 1658. Transcripción de Roberto Castilla.
Planimetría General de Madrid.
José Luis Garrot. Mayrit ciudad andalusí.
José Ignacio Murillo. Registro estratigráfico de una necrópolis musulmana en la calle Toledo, 68 (Madrid). Actas de las III jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. 2006. (pág. 89)
Pascual Madoz. Madrid. Audiencia, Provincia, Intendencia, Vicaría, Partido y Villa. Madrid 1848.
Jesús Urrea. Una propuesta para el escultor Pablo González Velázquez. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (1977)

Además de las conferencias en el Museo de San Isidro que os anunciaba el viernes he recibido otra noticia que merece la pena conocer: la celebración de unas Jornadas sobre las Corralas de Madrid, su pasado, presente y futuro.

Serán los días sábado 4 y 11 de mayo, en el Centro Cultural La Corrala Museo de Artes y Tradiciones Populares, calle de Carlos Arniches, 3 y 5, que ya tuvimos la oportunidad de visitar.

El objetivo del encuentro es ofrecer un recorrido por la historia, rehabilitación y modos de vida de los vecinos de las “casas de corredor” o “corralas”.

cartel corralas

La primera jornada, la mañana del día 4, estará dedicada a la presentación del tema y unas conferencias sobre los “Orígenes y evolución histórica de las corralas madrileñas”, la “Arquitectura y planes de Rehabilitación de las corralas”, y “La charla en el patio” en la que conversando con un pequeño grupo de vecinos conoceremos cómo era y es la vida en una corrala.

La segunda, el día 11, consistirá en una visita guiada por varias corralas del barrio de Embajadores-Lavapiés. Interesante y bonito paseo por nuestra historia, de la mano de expertos y vecinos. Este es el programa.

La inscripción es gratuita pero es necesario reservar plaza, aquí tenéis el boletín de inscripción.

Mercedes

Queridos amigos, tenemos una buena noticia:

el próximo martes 23 de abril, el Día del Libro, da comienzo un nuevo ciclo de conferencias organizado por el Instituto de Estudios Madrileños, que tendrá lugar en el siempre apetecible Museo de San Isidro o de los Orígenes, en la plaza de San Andrés. En esta ocasión el tema elegido es el Barrio de las Letras.

Hasta el 11 de junio, serán seis charlas sobre su historia, edificios y la magnífica rehabilitación llevada a cabo a lo largo de los últimos años, impartidas por algunos de sus mejores expertos.

Confes Bario de las Letras

Los temas son todos muy interesantes. Las fuentes documentales para el estudio del barrio de las Letras en el Archivo de Villa; la calle del León, barrio de los escritores; la propiedad del duque de Lerma en el Prado; el Ateneo; el comercio en la zona…

Todas las conferencias son a las 7 de la tarde. La entrada es libre.

Si os apetece asistir, aquí podéis descargar el programa completo.

Un bonito tema para aprender cosas nuevas, y un barrio para pasear y disfrutar. Espero que os guste.

Mercedes

El Museo Thyssen-Bornemisza es sin duda uno de los grandes museos de Madrid. Además de sus siempre sugerentes exposiciones temporales ofrece una Colección Permanente extraordinaria, con obras que abarcan desde el siglo XIII hasta finales del XX, desde el arte Medieval, Renacimiento, Barroco, Impresionismo, las vanguardias… hasta el Pop Art. Todo ello en un edificio singular, el antiguo Palacio de Villahermosa en el Paseo del Prado.

Ahora, desde el pasado mes de enero, gracias al patrocinio de MasterCard, el museo abre dicha Colección Permanente de manera gratuita todos los lunes del año, de 12.00 a 16.00 horas.

Hace unos días tuve el placer y la suerte de poder asistir a Un desayuno en el Thyssen, agradable encuentro que incluía una preciosa visita guiada y diseñada por Teresa de la Vega titulada El Viaje, patrocinado igualmente por MasterCard dentro de un programa de actividades que esta empresa va a ir desarrollando dentro de su campaña Priceless Madrid, Madrid no tiene precio.

Fue una invitación a desayunar y redescubrir el museo, una delicia. ¿Os apetece acompañarnos?.

pasillo Thyssen

Museo Thyssen

Se trata de un recorrido temático que nos lleva a través del tiempo y el espacio por el significado del Viaje y su presencia en la Pintura a lo largo de ocho siglos.

Comienza el paseo en la Sala 1 con uno de los primeros viajes representados, el de los Reyes Magos, ante la tabla de Luca di Tommé, La Adoración de los Magos, del siglo XIV.

En la Sala 4 viajamos al siglo XV y observamos cómo los Los Argonautas abandonan la Cólquida de Ercole de Roberti, los héroes griegos que junto a Jasón fueron en busca del vellocino de oro. En la nº 7, el Retrato del dux Francesco Venier, (1554-1556), de Tiziano… poco a poco continúa nuestro recorrido a lo largo de los siglos.

Durante el paseo aprendemos que los viajes no se realizaron por placer hasta el XVIII, antes únicamente se debían a motivos económicos, militares o religiosos. Como nos cuenta nuestra guía los caminos estaban ocupados por bandoleros o animales peligrosos, y los mares por piratas.

En el siglo XVII el Paisaje se va convirtiendo en un género, a medida que pierde su significado de lugar de peligro y adquiere el de lugar digno de ser contemplado y vivido. En la Sala 13 nos trasladamos a un Paisaje idílico con la huida a Egipto, de Claudio de Lorena (1663).

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C. de Lorena. Paisaje idílico con la huida a Egipto (1663)

En la Sala 17 admiramos las obras de Canaletto representando la bellísima Venecia, cita obligada para los viajeros que comenzaron a realizar el Gran Tour, itinerario antecesor del turismo moderno que incluía Turín, Milán, Venecia, Florencia y Roma, para terminar en Nápoles. El viaje, que duraba desde varios meses a años -según los medios económicos disponibles-, se puso de moda entre los jóvenes ingleses de las clases más altas.

Canaletto

Canaletto. Vista de la Pl. San Marcos en Venecia (1723)

En la Sala 21 una obra muy ilustrativa, el Rincón de una biblioteca (1711), de Jan Jansz. van der Heyden, en el que además de libros hay mapas, un atlas, una esfera terrestre, otra celeste y una armilar, objetos que reflejan la gran importancia que alcanzaron los Paises Bajos, especialmente Amberes, en el desarrollo de la Cartografía y los Viajes.

En fin, vamos descubriendo aspectos verdaderamente interesantes, como los Bodegones del desorden, relacionados con los viajes y con lo masculino, frente a los Bodegones del orden que representan los interiores de las casas, y están relacionados con lo doméstico, con lo femenino.

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Sala 27

Los descargadores en Arles de Vincent van Gogh (1888), la Habitación de hotel de Edward Hopper, ya en el siglo XX,… hasta veintitres obras magníficamente seleccionadas.

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Hopper. Habitación de Hotel (1931). Sala 40.

Muchas gracias al Museo Thyssen por su grata acogida, y a MasterCard por su invitación y su ayuda en la difusión de la Cultura y el Arte.

Acudir a los museos es otra forma de viajar y conocer mundos nuevos.

Mercedes Gómez

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Museo Thyssen
Paseo del Prado, 8
Entrada gratuita los lunes de 12.00 a 16.00 h.

Tarjeta MasterCard Priceless Madrid

En los comienzos del siglo XX la tasa de escolarización madrileña -y española en general- era muy baja, y muy alta la de analfabetismo. En los años 20 se iniciaron una serie de actuaciones encaminadas a solucionar este grave problema. El proyecto más importante nació en 1929 en la Oficina de Información sobre la Ciudad del Ayuntamiento de Madrid, aunque las bases se habían establecido mucho tiempo antes, inspirándose en la Institución Libre de Enseñanza, que dentro de sus principios pedagógicos además del propio contenido educativo incluía la importancia de los edificios, del medio en que se impartía la enseñanza.

El Ayuntamiento contempló la creación de plazas escolares desde un punto de vista global teniendo en cuenta la pedagogía, la arquitectura y la funcionalidad (luz, higiene, etc).

Antonio Flórez Urdapilleta, que había creado los Pabellones de la Residencia de Estudiantes y algunos centros escolares inspirados en la ILE, fue nombrado arquitecto jefe de la Oficina Técnica para Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Bernardo Giner de los Ríos dirigía la Sección de Construcciones Escolares del Ayuntamiento. Ambas oficinas trabajaron conjuntamente dentro de un plan unitario para solucionar la falta de plazas escolares en Madrid.

Giner y Flórez formaron y coordinaron desde 1930 la Junta Mixta del Estado y el Ayuntamiento, y tras el análisis de la situación, elaboraron el Plan de Intervención para los años 1931-1932 en el que se proyectó la construcción de dieciocho centros escolares de nueva planta.

Aceptando todo lo que ya se había proyectado con anterioridad, una vez proclamada la República se aprobó dicho Plan y se pusieron en marcha los primeros proyectos con la intención de llegar a casi todos los barrios madrileños. Los colegios, dieciocho nuevos centros que acogieron a 11.759 niños desescolarizados, fueron inaugurados por el Presidente Niceto Alcalá Zamora en 1933 en tres fases. El 11 de febrero se inauguraron cinco, otros siete el día 14 de abril, y finalmente seis el 15 de septiembre.

Aunque realizados casi a la par, y siempre de acuerdo a los postulados de Flórez, los distintos edificios presentan algunas diferencias arquitectónicas, su estilo va desde un leve Regionalismo hasta un estricto Racionalismo sin apenas recursos decorativos.

Uno de los colegios más próximos a las pautas iniciales de Antonio Flórez, aunque sustituyendo el ladrillo visto de sus primeras edificaciones por revocos, es el Colegio Amador de los Ríos, que conserva su nombre, en el Paseo del Marqués de Zafra, en el barrio de la Fuente del Berro. Fue uno de los inaugurados el 14 de abril de 1933.

Amador de los Rios fachada

Paseo del Marqués de Zafra, 16.

En línea con las demás construcciones del proyecto, sigue el modelo de módulos de tres plantas y un ático. En este caso consta de dos volúmenes comunicados por un pórtico por el que se accede al edificio, con columnas de orden dórico, cristaleras, y una terraza. A sus espaldas, en la calle de Antonio Toledano, se encuentra situado el patio.

M.Zafra columnas patio

Aunque, como decíamos, la tendencia en estas obras fue hacia el Racionalismo más puro, en este edificio aún se observan elementos historicistas, columnas, arcos, etc. Flórez aún incluyó incluso algún detalle del Regionalismo de comienzos de siglo, como los aleros de madera sobre los áticos.

Amador alero

El Grupo Escolar Lope de Rueda, en el nº 48 de la calle del mismo nombre, en el barrio de Retiro, fue uno de los inaugurados en febrero. Su característica especial es que no es exento, sino que está ubicado entre medianerías de otros edificios, y es uno de los más funcionales, de una sencillez absoluta, sin detalles ornamentales, tal vez el más racionalista de todos. Hoy día es el Colegio Público Nuestra Señora de la Almudena.

Lope de Rueda

Calle Lope de Rueda, 48.

Según el Plan de 1933 se construyeron veintiún nuevos centros. El 14 de abril de 1936 se inauguraron cuatro más. Una gran parte de estas Escuelas Públicas construidas entre 1931 y 1936, junto a otras reformadas o ampliadas, continúan en pie y en uso. Algunas de ellas hoy cumplen años.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
Alfredo Liébana. La educación en España en el primer tercio del siglo XX. La situación del analfabetismo y la escolarización. Ministerio de Sanidad, Madrid 2009.

Según cuentan las crónicas, el culto a la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas es muy antiguo, anterior al siglo XVI, aunque su iglesia madrileña, que hoy se conserva en el barrio al que dio nombre, fue construida en los comienzos del siglo XVII.

Su origen se remonta al año 1613 cuando una de las muchas damas piadosas de la época doña Juana de Barahona fundó en una pequeña casa de la calle de Fuencarral el Beaterio de Recogidas Terciarias Carmelitas. En 1616 se trasladó a la calle de la Palma instalándose junto a la ermita de San Antón que allí se hallaba. Eran los tiempos en que estas calles eran las afueras al norte de la Villa. Aún faltaban unos años para que se construyera la Cerca de Felipe IV y este barrio quedara en ella encerrado. Muy cerca se abriría la Puerta de Maravillas.

Hacia 1624 las beatas se constituyeron en Comunidad, fundando el Convento de Carmelitas Calzadas Recoletas de San Antonio Abad, al cual el 1 de febrero de 1627 llegó, tras muchos avatares, la imagen de la Virgen. El Monasterio pasó a llamarse de Nuestra Señora de las Maravillas y bajo el patronazgo de Felipe IV que otorgó una renta anual al cenobio, se construyó la actual iglesia, que se cree fue inaugurada el 2 de febrero de 1647.

De una sola nave, realizada en ladrillo visto, con capillas laterales y un pórtico en la esquina de la calle de la Palma con la entonces calle de San Pedro -hoy del Dos de Mayo-, con arcos de piedra de medio punto, la Guía de Arquitectura del Colegio de Arquitectos atribuye su proyecto a Alonso Carbonel, y el comienzo de las obras hacia 1621 a Cristóbal de Aguilera. Texeira la dibuja en su plano con mucho detalle.

Plano de Texeira 1656

Plano de Texeira 1656

A lo largo de los siglos ha sido objeto de varias reformas, la más importante en el siglo XVIII, a partir de 1770, transformando algunos de sus elementos barrocos en neoclásicos, sobre todo en su interior. El arquitecto Miguel Fernández, por entonces responsable de la sección de Arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, construyó un nuevo retablo en sustitución del anterior barroco. Igual que el de San Antonio de los Alemanes, del mismo autor, es de mármol, y contó con la colaboración del escultor Francisco Gutiérrez.

En el exterior se construyó la puerta de entrada en la calle de la Palma en granito con pilastras toscanas y un frontón.

calle de La Palma 28.

Calle de La Palma 28.

Con el siglo XIX llegaron tiempos difíciles, como sabemos durante la guerra de la Independencia el barrio fue uno de los escenarios protagonistas. Unos años después, un suceso marcó el devenir de la historia de la iglesia y del vecindario: en 1869 las Carmelitas fueron expulsadas y el Convento derribado.

Convento de Las Maravillas (Museo de Historia)

Convento de Las Maravillas (Museo de Historia)

En sus terrenos y parte del antiguo Cuartel de Artillería de Monteleón, además de algunas casas demolidas en la calle de San Andrés, se abrió la Plaza del Dos de Mayo que fue inaugurada ese mismo año.

Pl. del antiguo Parque de Artillería. Foto: J. Laurent (1860-66). Col.Ruiz Vernacci Fototeca Mº Cultura.

Pl. del antiguo Parque de Artillería. Foto: J. Laurent. (Col.Ruiz Vernacci. Fototeca Mº Cultura)

La parroquia intentó recuperar la imagen de la virgen que las monjas se habían llevado consigo, pero no fue posible, por lo que se construyó una copia.

Plaza del Dos de Mayo 2013

Plaza del Dos de Mayo (2013)

Tras la expulsión las religiosas sufrieron un largo peregrinar. En un primer momento fueron acogidas por las mercedarias del cercano Convento de Don Juan de Alarcón en la calle de Valverde, donde permanecieron hasta 1891 cuando se trasladaron al paseo del Obelisco, actual paseo del General Martínez Campos. Allí en uno de los hotelitos que había por entonces instalaron una capilla. Las dificultades económicas las obligaron a un nuevo traslado, siendo acogidas esta vez por las Comendadoras de Santiago. Siempre llevando con ellas la imagen de su venerada virgen.

Por fin, en los comienzos del siglo XX pudieron construir su nuevo convento, en la calle del Príncipe de Vergara 23, en el entonces floreciente barrio de Salamanca, al que se llamó de las Maravillas Nuevas. El autor del edificio, que consta de dos cuerpos de ladrillo y cimentación de piedra a ambos lados de la iglesia neogótica, fue Manuel Ortiz de Villajos, hermano de Agustín.

Monasterio de Nuestra Señora de las Maravillas. Príncipe de Vergara 23.

Príncipe de Vergara 23.

Pero antes de visitarla volvamos a la plaza del Dos de Mayo y entremos por fin en su bella iglesia de las Maravillas. Por esas mismas fechas, en los inicios del siglo XX se cerró el pórtico, espacio que fue destinado a dependencias parroquiales (actualmente en obras).

portico

Antiguo pórtico cegado. Entrada a la iglesia, calle del Dos de Mayo.

La puerta primitiva de la calle de la Palma hoy día está cerrada accediéndose a la iglesia por una entrada en la calle del Dos de Mayo, bajo el antiguo pórtico. Tras el modesto aspecto exterior, en su interior su única nave de planta de cruz latina esconde hermosos e inesperados tesoros.

Hagamos un inciso para recordar que la parroquia de San Justo, una de las más antiguas de Madrid, una de las Iglesias del Fuero anteriores a 1202, estaba situada entre la plaza del Conde de Miranda y la calle de San Justo, desaparecida a finales del siglo XVII. Por su parte, la iglesia de San Miguel de los Octoes, que conocimos gracias a Ruy Sánchez Zapata, había sido demolida en 1809… La parroquialidad de San Miguel se unió a la de San Justo en la actual Basílica de San Miguel. Finalmente, en 1890 la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se trasladó a la de las Maravillas.

Esta es la causa de que algunas de las obras más valiosas de la actual parroquia de Nuestra Señora de las Maravillas y de los Santos Justo y Pastor procedan de la primitiva iglesia de San Miguel de los Octoes. La joya del templo, y una de las joyas de Madrid, es el Cristo de la Buena Muerte, una talla gótica del siglo XIV o XV, protegida tras una reja en la primera capilla a los pies de la Epístola.

cristo gotico

Pinturas de Juan Carreño, Pereda, dos de Zurbarán… Son muchas las obras de arte que merece la pena contemplar en esta iglesia de las Maravillas. Las espléndidas esculturas que flanquean el retablo del Altar Mayor, San Elías y Santa Teresa, patronos de los Carmelitas, son obra del mencionado Francisco Gutiérrez.

Durante la guerra civil ambos templos, el antiguo y el nuevo, como todo Madrid, sufrieron graves daños. Las dos imágenes de la Virgen de las Maravillas desaparecieron.

La nueva imagen de la antigua iglesia en el barrio de Malasaña fue realizada en 1940 por Ricardo Font.

altar

En el caso de la iglesia del Monasterio en la calle del Príncipe de Vergara la virgen es obra de Federico Coullaut Valera. La diminuta figura del Niño es la original pues se salvó.

Maravillas Principe Vergara int

En la fachada del Convento una banderola recuerda que las Monjas Carmelitas celebran el IV Centenario de la Fundación de su Comunidad (1613-2013).

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Pedro de Alcántara Suárez y Muñano. Historia de la sagrada imagen de Ntra. Sra. La Real de las MaravillasLérida 1874.
Félix Verdasco. Nuestra Señora de las Maravillas y de los Santos Justo y Pastor. Madrid 1999 (2ª edición: ampliación y notas de José Flores).
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

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