Hay calles en que su forma esconde toda su historia, son las calles que nacieron a partir de los accidentes del terreno, antiguos caminos, o arrimadas a las murallas. La Cava Baja -su nombre ya nos cuenta su origen medieval-, antigua cava o foso de la muralla cristiana, es una de ellas.

Cava Baja

Cava Baja

Aunque su historia es más antigua. Como sabemos gracias a la arqueología (hallazgos de silos, restos de un muro de época islámica, materiales domésticos…), los terrenos entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada se fueron poblando, conformando el llamado arrabal de la Cava Baja, uno de los arrabales musulmanes que existieron entre los siglos IX al XI, donde luego los cristianos levantaron uno de los tramos de su muralla.

Una vez más el libro La Forma de la Villa nos ofrece información valiosa. Uno de los importantes sondeos realizados en los años 80 del pasado siglo, el del misterioso solar, tantos años cerrado, ubicado en el nº 22, además de constatar la presencia de un lienzo de muralla de cuatro metros y un cubo semicircular, “la estratigrafía del terreno deparó el hallazgo de una serie de estructuras constructivas interpretadas por los directores de la excavación (Luis Caballero y Araceli Turina) como un probable arrabal de época islámica”.

cava baja 22 2

Cava Baja 22, a la izquierda

Las excavaciones en otros inmuebles, números 30 y 32, también ofrecieron información sobre el pasado árabe de la zona.

En los inicios del siglo XVI, construyendo en estos solares arrimados a la antigua tapia, se creó la manzana 150. Originalmente comenzaba a numerarse en Puerta Cerrada, seguía por la Cava Baja de San Francisco, hoy Cava Baja, volvía por la calle del Almendro, y por la calle del Nuncio llegaba nuevamente a Puerta Cerrada.

En los comienzos del siglo XVII Antonio Mancelli dibujó la manzana con el lienzo completo de la muralla y sus torres. Es un dibujo precioso, se observa todo el tramo que aún entonces debía estar a la vista.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1625.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1623.

Unos años después Pedro Texeira también la dibujó, detallando extraordinariamente alguno de los lienzos, el resto quizá ya ocultos por los inmuebles que los habían utilizado como muro.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Por entonces en la Cava Baja se ubicaban varias dependencias del Pósito, almacén de trigo o granero municipal. El Peso de la Harina, que estaba enfrente, en la Casa nº 4 de la manzana 148, representada en el plano de Texeira con el número 27. El edificio después se convertiría en la primera Posada madrileña, actualmente restaurante La Posada de la Villa, en el número 9 de la calle.

Posada de la Villa (2010), antiguo Peso de la Harina

Posada de la Villa, antiguo Peso de la Harina

El Alholí de la Villa ocupaba un gran solar en la manzana a que nos referimos, la 150; tenía dos puertas, la llamada Puerta Falsa que daba a la calle del Almendro (Casa 40), y la principal a la Cava (Casa 13).

Entre otras dependencias, allí existían también dos mesones. Uno de ellos, junto al Alholí, era el Mesón del Dragón.

Esta Casa del Alholí de la Villa de Madrid, Alhóndiga o primer Pósito municipal, del que ya conocimos su historia, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos, había sido construido en los comienzos del siglo XVI sobre la muralla del siglo XII. Entre 1664 y 1665 se realizaron obras para la instalación de cuatro muelas para la tahona, proyecto del maestro de obras Juan de Lobera. Como sabemos, en 1666 el Pósito se trasladó a las afueras de la villa, junto a la Puerta de Alcalá. En 1745 el antiguo Alholí fue transformado en depósito de pan y de aceite.

El conjunto fue demolido a mediados del siglo XIX cuando el Ayuntamiento procedió a la prolongación de la calle del Almendro hasta la Cava, atravesando la manzana que quedó partida en dos, por la casa nº 13 que -según la Planimetría- en el siglo XVIII pertenecía al Real Pósito de la Villa y antes fue del Alholí. Eran del Pósito estas casas mencionadas, la nº 13 y la colindante nº 40.

Calle del Almendro

Calle del Almendro

Como tuvimos ocasión de comprobar durante nuestro último paseo en busca de la muralla cristiana, la Cava Baja ofrece algunos de los tramos mejor conservados.

Un nuevo paseo nos permite contemplar detenidamente otros vestigios, cuidados y conservados con cariño, en los inmuebles construidos sobre una parte del antiguo Alholí y mesones, en los primeros números pares de la calle, en la luego denominada manzana 150 “duplicado”, cimentados sobre la muralla.

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

En los actuales números 12 y 14 se encuentran la Posada del León de Oro y la Posada del Dragón, que guardan los vestigios de la muralla y de la historia de Madrid. Durante las obras de rehabilitación para convertirlas en hoteles modernos se realizaron las correspondientes sondeos arqueológicos. Se documentaron los lienzos extramuros al recinto fortificado del siglo XII y el foso de la muralla, además de los mencionados hallazgos anteriores a la ocupación cristiana, y se conservaron los tramos sacados a la luz, hoy día a la vista del público.

La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio contiguo -en el nº 10-, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura.

posada del leon muralla1

Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

posada del leon muralla2

En el edificio contiguo, en el nº 14, se encuentra la Posada del Dragón.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Las vigas de madera de la antigua corrala que aloja las habitaciones están decoradas con frases que cuentan la historia de Madrid.

posada dragon corrala

Es un lugar encantador que ha conservado varios elementos de la antigua posada del siglo XX, como el viejo pilón de piedra en el patio.

posada dragon pilon

Han recuperado también la contigua tienda de Jabones La Antoñita manteniendo los letreros históricos de su fachada y su bañera de mármol, donde se elaboraba el jabón, que se ha instalado en los lavabos, junto a una reproducción del primer plano de Madrid, el de Mancelli, adornando sus paredes.

antoñita bañera

Y por supuesto el acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

posada del dragon muralla1

El antiguo Mesón del Dragón junto al Alholí de la Villa, luego Posada, hoy es un Hotel que ha sabido salvar su historia.

Por : Mercedes Gómez

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

Pérez Vicente, Daniel. “Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico”, en Testimonios del Madrid Medieval. Madrid musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.

Ortega Vidal, Javier y Marín Perellón, Francisco José : La Forma de la Villa. Comunidad de Madrid. 2004.

Oñate, Pilar y Sanguino Juan. “Intervención arqueológica previa al proyecto de rehabilitación del inmueble ubicado calle Cava Baja nº 12 de Madrid., en IV Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2007.

 

 

Nuevo Baztán es uno de los pueblos más singulares de Madrid. Se comenzó a construir en 1709 según el diseño del arquitecto José de Churriguera, por encargo de Juan de Goyeneche, con el fin de aplicar las teorías económicas del colbertismo francés. Goyeneche nació en 1656 en el Valle del Baztán, en Navarra, pero vivió desde muy joven en Madrid donde estudió e hizo carrera como escritor, editor y político.

Alrededor de la Iglesia y del Palacio, destinado a vivienda del impulsor, se construyó el complejo que, aunque desgraciadamente tuvo una corta vida, fue un gran ejemplo de este tipo de proyectos industriales, poblados de nueva planta, que nacieron en el siglo XVIII. Perdió su esplendor con la muerte de Goyeneche en 1735.

Sus fábricas fueron en cierto modo precursoras de las Fábricas Reales que se desarrollarían a lo largo del siglo, durante el reinado de los Borbones. El Nuevo Baztán contó con una Fábrica de Sombreros, Medias de Seda y Paños; de Jabón y de Cristales. Bodega, un Olivar, Huertas… todo lo necesario para la vida del poblado.

El conjunto barroco fue construido en piedra berroqueña caliza. La Iglesia y el Palacio aunque diferentes forman una única construcción, unidos y comunicados ambos inmuebles por una de las torres. En torno a ellos se situaron las plazas, las calles alineadas en un diseño ortogonal y el resto de edificios.

palacio 07

Más allá de la Plaza de la Iglesia, al norte, las primeras viviendas levantadas fueron las destinadas a los administradores de la hacienda de Palacio, luego las de los operarios; al final, en la Plaza de la Cebada o Corralón, las de los labradores.

calle del palacio

Y en las afueras, en el Arrabal del Conjuro, las de los pastores y ganaderos. A continuación se ubicaron las explotaciones agrícolas.

Frente a la fachada principal se abrió la Plaza Mayor o del Jardín.

plaza mayor

En el centro se situó la bonita Fuente de los Tritones, probablemente obra también de Churriguera.

fuente

La Iglesia, que visitaremos más adelante, fue dedicada a San Francisco Javier.

El Palacio de dos plantas fue construido para albergar la residencia del promotor, Juan de Goyeneche. Ocupa la parte izquierda del frente, en el extremo un torreón cuadrado coronado con balaustres y bolas, diferente a las torres de la iglesia y a la que separa los dos inmuebles. En la portada un león sujeta el escudo ajedrezado del Valle del Baztán, recuerdo del ilustre inquilino.

entrada

Desde 1986 la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid está restaurando el complejo. El Palacio y gran parte de las Casas de Oficios se han consolidado estructuralmente y se está procediendo a la restauración y reconstrucción de las carpinterías exteriores.

Hoy, gracias al programa de la Comunidad de Madrid, Abierto por Obras, visitamos el Palacio.

El año pasado 2013 se acondicionó la planta baja y los zaguanes de acceso al Patio y a la Plaza de Fiestas para que pudieran ser visitados.

zaguan

El zaguán de entrada da paso a la escalera principal.

escalera

Desde aquí accedemos al patio interior jalonado por arcos de medio punto, con su pozo.

patio y pozo

Tras el zaguán posterior llegamos a la Plaza de Fiestas, rodeada de una bella balconada con barandillas de hierro. En ella se situaron los talleres y viviendas del personal del Palacio, y también se dedicó a la celebración de festejos y corridas de toros.

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2014)

Plaza de Fiestas (2014)

Tras la cuidadosa restauración, se aprecian perfectamente los elementos originales, que siempre deben diferenciarse de los nuevos reconstruidos, como nos explica la Guía, una de las Restauradoras que participan en estos trabajos. Además de comtemplar el hermoso lugar merece la pena escucharla porque además de los aspectos históricos nos da un enfoque muy interesante como profesional de la Restauración.

balconada detalle

Se han reparado las fachadas, excepto la del ala sur, antiguas caballerizas, que lo será en un futuro.

caballerizas casa de distincion

El arco que comunica la Plaza de Fiestas con la del Mercado o Plaza de los Secretos ha sido igualmente restaurado.

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

También el acceso junto a la antigua Bodega, hoy convertida en Centro de Interpretación.

goyeneche

Monumento a Juan de Goyeneche

El conjunto de Nuevo Baztán, Monumento Artístico desde 1941, en 2000 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Este verano, además de las visitas, acoge una exposición Nuevo Baztán de Cine, una delicia que nos muestra las muchas ocasiones en que el pueblo ha servido como escenario de películas, cómo Nuevo Baztán es Un lugar de Cine.

Además de las obras del Palacio de Nuevo Baztán, durante este mes de agosto y el próximo mes de septiembre la Comunidad de Madrid nos ofrece todos los fines de semana la posibilidad de conocer las obras que se están llevando a cabo en el Castillo de Buitrago de Lozoya, que esperamos visitar también.

Si os apetece, las inscripciones para las visitas guiadas a ambos monumentos las podéis realizar en su web: Abierto por Obras.

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

El General Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero nació en Barcelona en 1825. Ingeniero, geógrafo y primer marqués de Mulhacén, desempeñó numerosas actividades. Fue miembro de la Comisión del Mapa de España, miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, presidente de la Asociación Geodésica Internacional… En 1870 fundó el Instituto Geográfico y Estadístico, antecedente del Instituto Geográfico Nacional.

El militar da nombre al extraordinario plano al que hemos recurrido tantas veces, el Plano de Ibáñez de Íbero. Aunque, como nos explica el historiador Francisco José Marín Perellón, apenas tuvo que ver en su “génesis, formación y materialización”.

Era el director del Instituto Geográfico que había sido fundado con los objetivos de “determinación de la forma y dimensiones de la Tierra, triangulaciones geodésicas de diversos órdenes, nivelaciones de precisión, triangulación topográfica, topografía del mapa y del catastro, y determinación y conservación de los tipos internacionales de pesas y medidas”.

Entre otras cosas, allí, bajo su dirección, se realizó el famoso plano, que tanta información nos aporta para conocer el Madrid de los años 60-70 del siglo XIX.

plano parcelario

La primera sede del Instituto Geográfico estuvo en la calle de Jorge Juan nº 8 donde una lápida instalada por el Ayuntamiento de Madrid en 1921 con motivo del cincuentenario de la creación de la institución recuerda con letras de bronce “Al General Ibáñez de Íbero que en este edificio estableció por primera vez en España el Instituto Geográfico y Estadístico”.

Calle Jorge Juan, 8

Calle Jorge Juan, 8

Obra del arquitecto José Carnicero, fue realizada en piedra caliza y mide 0,90 x 0,45 cm.

lapida cerca

El Instituto, después de haber pasado un tiempo en dependencias del Ministerio de Fomento, se trasladó al edificio que Jerónimo Pedro Mathet proyectó para Instituto Geográfico y Catastral.

El proyecto inicial, dentro del estilo neomudéjar, estaba adornado por elementos historicistas. A lo largo de la obra fue muy modificado.

La Construcción Moderna, 1992.

Proyecto Inst. Geográfico (La Construcción Moderna, 1922)

Construido en ladrillo visto mantuvo las reminiscencias neomudéjares, aunque muy simplificado, alejándose del historicismo que había dominado hasta entonces y acercándose al pre-racionalismo que se consolidaría en los años 30.

Calle General Ibáñez de Ibero, 3.

Calle General Ibáñez de Íbero, 3.

El edificio después de un largo periodo de obras, entre 1923 y 1929, fue inaugurado en 1930, en el nº 3 de la calle desde entonces dedicada al General Ibáñez de Íbero.

Al edificio principal se añadirían otros auxiliares, destinados a las diversas actividades y talleres.

edificios auxiliares

Paseando por el interior del conjunto contemplamos los majestuosos árboles que lo adornan.

arboles2

El Instituto Geográfico cumple una serie de funciones muy importantes y también ofrece al público servicios de gran valor. Es interesantísimo conocer el proceso de levantamiento de los mapas. Visitamos primero el Servicio de Documentación Geográfica. Su Archivo, Biblioteca y Cartoteca están a nuestra disposición.

mapas

También la web del Instituto Geográfico es un lugar inmenso a explorar que nos brinda gran cantidad de información.

Otra de las áreas más interesantes es la dedicada al estudio y vigilancia de los movimientos sísmicos. Durante las veinticuatro horas del día, 365 días al año, los especialistas vigilan y registran los terremotos que se producen en España, muchos más de los que podemos imaginar.

terremotos2

Los talleres cartográficos albergan las salas en las que se llevan a cabo las diferentes fases de impresión, cortado, plegado… de los mapas y folletos editados por el laborioso IGN.

talleres

talleres plegado

En 1975 Antonio Fernández Alba fue el autor de la ampliación del edificio primitivo que hoy ocupa el Centro Nacional de Documentación e Información Geográfica o Casa del Mapa. Utilizando los mismos materiales y esquemas, pero simplificando aún más las líneas, el arquitecto creó un edificio complementario, acorde a los nuevos tiempos pero manteniendo un absoluto respeto al edificio antiguo.

casa del mapa2

Vamos recorriendo los diferentes departamentos, descubriendo un mundo fascinante. La visita es todo un hallazgo, conocemos el servicio de Fotografía aérea, Documentación digital, Cartografía histórica, la Librería…

Libreria

Finalmente, el IGN ha abierto una pequeña Sala de Exposiciones con el fin de dar a conocer su trabajo, archivos, instrumentos, etc., abierta de lunes a viernes, de 12 h. a 14 h.

Actualmente se expone la Cartografía en los comienzos del Instituto Geográfico Nacional.

La exposición nos explica el trabajo desarrollado desde los mapas de Tomás López en el siglo XVIII, la necesidad de mayor precisión y los cambios tecnológicos que propician la creación de la Comisión del Mapa de España, la Ley de Medición del Territorio… hasta 1870 en que se crea el Instituto Geográfico que se encargaría de levantar el Mapa Topográfico de España.

Se muestra la Regla de medir bases geodésicas, diseñada por Ibáñez en 1860, para elaborar el mapa topográfico, a partir de otra creada en 1853 por el propio Ibáñez y Frutos Saavedra que se encuentra en el Real Observatorio de Madrid.

aparato Ibañez

También se expone el Plano Parcelario de Madrid al que nos referíamos al principio, plano de la población de Madrid en 16 hojas, a partir de las hojas kilométricas realizadas por la Junta General de Estadística una década antes, litografiado y publicado en 1875 por el Instituto Geográfico siendo su director Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero.

Al final de la calle, en la esquina con San Francisco de Sales hallamos otro monumento conmemorativo en recuerdo del General, inaugurado en 1957, obra del escultor señor Navas y del arquitecto señor Fuentes, según publicó la prensa a propósito de la inauguración del monumento.

lapida ibañez ibero

lapida texto

Don Carlos Ibáñez murió en Niza en 1890 en la casa número 19 del boulevard Dubouchage en cuya fachada también existe una placa recordando su figura.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“La Compañía Urbanizadora Metropolitana, la transformación de Madrid. “, La Construcción Moderna, . nº 11, 15-VI-1922, pp. 161-163; nº 12, 30-VI-1922, pp. 173-175.
ABC 4.4.1957, pp. 19-20.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
F.J. Marín Perellón. “El plano parcelario de Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero (1870)”, Ilustración de Madrid, nº 11, primavera 2009.
monumentamadrid.es

 

 

Anoche, un lector, Boro, nos daba la mala noticia: al parecer se prepara el derribo de un nuevo inmueble histórico, la antiquísima casa situada en el nº 20 de la Corredera Baja de San Pablo.

En los comienzos de este blog, hace más de cinco años, contamos parte de su historia, que luego hemos podido ir conociendo mejor. Ya entonces había sido declarado en ruina por sus propietarios, la Empresa Municipal de la Vivienda. Un letrero del Ayuntamiento anunciaba su próxima rehabilitación, que nunca llegó a emprenderse.

corredera 2009

Corredera Baja de San Pablo (2009)

A pesar de la dificultad económica que muchos madrileños están sufriendo estos últimos años, el Ayuntamiento ha continuado exigiéndonos a todos los vecinos, por otra parte con toda la razón, que cuidemos nuestras viviendas, reparemos los desperfectos y solucionemos posibles situaciones de peligro. Sin embargo, en ocasiones el propio Consistorio no cumple estas exigencias con los edificios de su propiedad, sabemos que no es el primer caso.

Esta mañana hemos podido leer la noticia en El País relativa al edificio de la Corredera 20, “el área de Urbanismo ha decretado ahora su derribo por ruina inminente, al constituir incluso un peligro para las personas e inmuebles de la zona… En febrero de 2014, Urbanismo realizó una inspección y descubrió que su estado había empeorado considerablemente respecto a la última visita, en 2008, debido al precario mantenimiento que ha estado sometido por parte de la empresa pública. Así que decretó su estado de ruina física inminente parcial y ordenó la demolición inmediata de las zonas más dañadas, que estaban precisamente entre aquellas de conservación obligatoria”.

¿Esto qué significa, estamos ante un nuevo vaciado de un edificio teóricamente protegido?, ¿un edificio ruinoso que no fue visitado durante seis años?

El inmueble, según información del propio servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, goza de Protección Integral, dentro de su catalogación con Nivel 1, el máximo, situado en un “entorno de monumento”, como ellos mismos explican. Se refieren a la próxima Iglesia de San Antonio de los Portugueses, luego de los Alemanes, una de las joyas madrileñas construida en el siglo XVII a cuyo abrigo creció el barrio.

¿Protección integral?, ¿en esto consiste, en abandonar un edificio histórico hasta que se produce tal deterioro que debe ser derribado?.

En 2011 fue ocupado por el Colectivo Patio Maravillas con el fin de convertirlo en centro social. Recuerdo, pues me acerqué a verlo, que comenzaron a limpiarlo e intentar hacerlo accesible; un grupo de arquitectos y otros profesionales apoyaron el plan y ofrecieron un proyecto de rehabilitación. Los ocupantes fueron desalojados y el plan rechazado. La entrada fue tapiada.

Hoy he vuelto a acercarme a la Corredera. La puerta y las ventanas continúan tapiadas. El cartel de próxima rehabilitación hace mucho que desapareció.

corredera 2014

Corredera Baja de San Pablo (2014)

Ojalá los miembros del Ayuntamiento de Madrid, Patrimonio Histórico y autoridad competente que corresponda consideren la situación, tengan en cuenta la historia del edificio y cumplan las normas municipales y de conservación de nuestro Patrimonio y protejan y rehabiliten el inmueble, que guarda elementos desde sus orígenes en el siglo XVII hasta los comienzos del siglo XX, cuando Antonio Machado recién casado con la joven Leonor volvió a Madrid, a casa de su madre, que aquí vivía entonces.

Ojalá, rogamos, no derriben un nuevo edificio, son muy poquitos los de esta época que van quedando en la Villa, testigos de nuestra historia, alma de la ciudad, como tantas veces hemos comentado.

Por favor, antes de que sea irreparable, protejan este edificio, su fachada y su interior, su escalera, su patio… protejan Madrid.

Por : Mercedes Gómez

La calle Murcia nace en el Paseo de Santa María de la Cabeza, cruza el Paseo de las Delicias y muere en la calle de Méndez Álvaro, frente a la Estación de Atocha. Es una calle breve, situada en el vértice norte del barrio que surgió en el triángulo creado en el siglo XVIII sobre las Delicias, surcado por los paseos que iban desde la Puerta de Atocha hasta el Río.

Hacia 1900 aún eran escasas las construcciones, casi nulas en el segundo tramo. El barrio había comenzado a crecer hacía pocos años, alrededor de las estaciones de Delicias y Mediodía (actual Atocha).

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

De aquellas primeras edificaciones no queda recuerdo.

Calle Murcia

Calle Murcia

Hoy es una de tantas calles arboladas y acogedoras de Madrid, secundaria y discreta, que quizá solo conocen bien los vecinos del barrio (oficialmente, barrio de Palos de Moguer), pero que como todas las calles aunque no sean famosas tiene su historia. El edificio más antiguo que se conserva precisamente en ese primer tramo, entonces aún un solar, es el nº 3, de 1909.

Calle Murcia, 3

Calle Murcia, 3

Hace diez años fue noticia por su estado ruinoso y falto de higiene. Actualmente la fachada centenaria se encuentra cubierta por una lona y las únicas ventanas que quedan a la vista están tapiadas, como en 2004. Enfrente un edificio de solo dos plantas, debe ser también de esa época.

Calle Murcia, 4

Calle Murcia, 6

En el nº 10 se encontraba el edificio de Transportes Fluiters, construido por Augusto Sanz Marcos entre 1927-1928 para guardamuebles, naves y oficinas de don Pedro Fluiters. Fue demolido en 1984, pero se conservó la fachada como ejemplo de construcción industrial.

Calle Murcia, 10

Calle Murcia, 10

Resulta un tanto extraña pues ha quedado aislada del moderno edificio de viviendas levantado tras ella, pero conserva algunos detalles del art-déco que la adornaba y es un testigo de los tiempos pasados en que la industria crecía en la zona.

Calle Murcia, 10 (detalle)

Calle Murcia, 10 (detalle)

En esta misma acera de los números pares, esquina al Paseo de las Delicias 26 (antiguo 28) el 12 de septiembre de 1959, tal como publicó la prensa de la época, se inauguró el Hotel Carlton, con “aire acondicionado, radio, cuartos de baño y teléfono en todas las habitaciones”, novedades propias de un local de primera categoría.

Hotel Carlton

Hotel Carlton

La fachada cóncava de la esquina fue decorada por el ceramista Santiago Padrós con un mosaico dedicado a las Ciudades españolas monumentales.

En la esquina contraria, donde ahora se encuentran las oficinas de una entidad bancaria, estaban las Bodegas Villa, cervecería muy frecuentada por los vecinos del barrio en los años 50-60.

Al otro lado del paseo, en el nº 14, esquina Paseo de las Delicias 19, un edificio de viviendas con sus rejas onduladas construido hacia 1930.

Calle Murcia, 14

Calle Murcia, 14

En la planta baja, en la esquina, había una tienda, entonces se llamaban de ultramarinos, la tienda de Peñalver, que algunos vecinos seguro recuerdan. Ahora hay una tienda de chinos.

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Seguimos en la acera de los pares. En el nº 16, hay una casa sencilla y cuidada, con preciosos balcones de forja.

Calle Murcia, 16

Calle Murcia, 16

Enfrente estaba el Mercado Atocha, cuyo acceso principal estaba en el Pasaje Tortosa, un callejón sin salida que parte de la calle Tortosa; sin embargo entonces había una entrada por la calle Murcia. Tras una pérdida de clientela, desaparición de puestos y un grave deterioro, cerró definitivamente en 2006, siendo convertido en Escuela Municipal de Música.

Son muy bonitas las casas que se conservan anteriores a los años 70 del pasado siglo XX, en que muchas fueron derribadas.

Calle Murcia, 18

Calle Murcia, 18

A continuación, en el lugar del edificio moderno que hoy ocupa el solar del nº 20, había una Fábrica de Hielo, una de las que existían en Madrid (otra, recordemos, estaba en la calle de San Andrés). No sabemos en qué año exactamente sería derribada, pero en 1973 la prensa anunciaba los nuevos pisos y animaban a comprobar la calidad de su construcción.

En el nº 22 se hallan las viviendas para don Andrés Palomeque, proyecto de José María Rodríguez Gómez de 1930. En los impares, las viviendas del nº 17 muestra una sencilla y elegante decoración clásica, con dos pequeños torreones.

Calle Murcia, 17

Calle Murcia, 17

Y llegamos al final de la calle. Además de un mercado y la fábrica de hielo, otro servicio fundamental para el vecindario se instaló en la calle Murcia. En el nº 21 sigue en pie el Colegio Público Menéndez y Pelayo, una de las escuelas creadas por Antonio Flórez Urdapilleta, Jefe de la Oficina Técnica para Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública, como ya comentamos aquí.

Esta escuela, frente al racionalismo dominante en construcciones posteriores, dentro de su sencillez y búsqueda de la funcionalidad, aún muestra ciertos elementos historicistas, sobre todo en las portadas.

El Grupo Escolar inicialmente llamado de Méndez Álvaro fue uno de los seis cuyo proyecto fue aprobado y publicado en la Gaceta de Madrid en 1923, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y el Estado. En un principio los planos fueron obra del arquitecto municipal Pablo Aranda Sánchez, aunque fueron modificados por Flórez. El colegio fue construido entre los años 1923-1928. El edificio con su entrada principal en Méndez Álvaro 16, se asoma a la calle Rafael de Riego 1 y Murcia 21.

Calle Méndez Álvaro

Calle Méndez Álvaro, 16

Construido en ladrillo y con aleros de madera, sus fachadas son muy armónicas.

colegio torres

Fue reformado y ampliado por el propio Flórez y Bernardo Giner de los Ríos en 1932.

colegio caseta

Una segunda ampliación a cargo del arquitecto Joaquín Roldán tuvo lugar en 1970. Fue en 1932 cuando se construyó la caseta para servicios médicos y para el guarda en la esquina de Méndez Álvaro con la calle Murcia, donde finaliza nuestra calle y nuestro paseo por hoy.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía-Callejero de Madrid 1970.
ABC, 31 octubre 1973
ABC 2 marzo 2004, pág 41
ABC 6 junio 2006, pág, 40
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003
F.J. Rodríguez. Plan de construcciones escolares de 1922 para Madrid. El caso del Grupo Menéndez Pelayo”. III Foro Ibérico de Museísmo Pedagógico – V Jornadas Científicas. Murcia 2012.

Y sobre todo, los recuerdos de Fernando, antiguo vecino de la calle, a quien dedico el artículo y envío muchos besos.

 

 

Mercedes Agulló es una importante historiadora e investigadora madrileña. A lo largo de su fructífera carrera, entre otras tareas, durante varios años desempeñó la dirección de nuestros museos municipales; y de revistas imprescindibles para todos los interesados en la Historia de Madrid como Villa de Madrid, Gaceta del Museo Municipal y los Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileñas.

Miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños, es autora de numerosas publicaciones, de obligada consulta para nosotros. Ahora muchas de ellas, y alguna más en el futuro próximo, gracias a su generosidad, podemos leerlas y consultarlas libremente en el Archivo de Colecciones Digitales de la Universidad de Massachusetts, en Boston.

Es la Biblioteca Digital de Mercedes Agulló, donde podemos acceder a muchos de sus trabajos y documentos personales. Como afirman en la propia web, “la obra de esta historiadora se adentra en las vidas de impresores, pintores, arquitectos, escritores, dramaturgos, libreros, comerciantes, religiosos, bibliófilos, inquisidores, nobles de los siglos XVI y XVII…”

digital library

Además, Mercedes continúa ofreciendo documentos preciosos rescatados laboriosamente de los Archivos en su blog Galeón de Noviembre.

Mucho, mucho trabajo se adivina anterior a la publicación de sus entradas. Datos, personajes, lugares, profesiones… gracias a sus investigaciones conocemos a los Maestros del arte de enseñar a leer, escribir, y contar, a Comerciantes, tenderos y tratantes en el Madrid de los siglos XVI, XVII y XVIII, documentos relativos a Juan Gómez de Mora

Solo nos queda darle las gracias a Mercedes Agulló por su trabajo.

Y aprender y disfrutar de su valiosa biblioteca.

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

Estos días de suave verano en Madrid además de pasear se pueden visitar algunas exposiciones magníficas. Como la espectacular El Greco y la Pintura Moderna, en el Museo del Prado, y la sorprendente Variaciones sobre el Jardín Japonés en La Casa Encendida.

Son muy diferentes desde luego, no son comparables, pero las dos son bellas e interesantes y llama la atención un elemento común. En ambas se cuenta la influencia, de un artista o de una filosofía, de una forma de contemplar el mundo, sobre los demás artistas, sobre el Arte del siglo XX. Dicho de otra forma, las dos tratan, o se sirven de, el tema del influjo bajo el cual han trabajado algunos de los creadores más importantes desde finales del siglo XIX hasta ahora.

En el primer caso, la que ejerció el Greco sobre la Pintura moderna, sobre las vanguardias. En el segundo, la del pintor, historiador y paisajista Mirei Shigemori y la cultura japonesa sobre algunos artistas de diferentes estilos y épocas.

El Greco y la Pintura Moderna, inaugurada hace unos días en el Museo del Prado, es sencillamente deslumbrante. Es una exposición extraordinaria por varios motivos. Por supuesto por las veintiséis obras del pintor, algunas se pueden ver habitualmente en el Prado, pero otras han llegado de museos de diferentes países, incluso de lugares próximos; es una ocasión única para contemplar de cerca la Expulsión de los Mercaderes del Templo, cedida para la ocasión por la Iglesia de San Ginés.

Por las obras de otros pintores, todas de gran calidad, algunas de ellas merecen la visita por si solas. Desde finales del siglo XIX, Manet, Cézanne, Fortuny, Picasso… hasta pintores del siglo XX como Modigliani, Diego Rivera, Chagall, Pollock…

El Greco, El caballero de la mano en el pecho (1580) y A.Modigliani, Paul Alexandre tras una vidriera (1913) (Fotos: museodelprado.es)

Pero sobre todo por la relación entre todas ellas, expuestas en un montaje cuidado y luminoso que pone de manifiesto la enorme influencia que el Greco ejerció sobre los grandes artistas del siglo XX y sobre la pintura moderna.

El Greco, La Oración en el Huerto (h.1600) y A.Korteweg, Composición: La Oración en el Huerto (1913) (Fotos: museodelprado.es)

El Greco, La Oración en el Huerto (h.1600) y A.Korteweg, Composición: La Oración en el Huerto (1913) (Fotos: museodelprado.es)

La linterna de las salas dedicadas a las exposiciones temporales, normalmente cerrada, se ha abierto, dejando pasar la luz. Una maravilla.

El Greco, La Resurrección de Cristo (h.1600) y J.Pollock, Sin título (h. 1937-39). (Fotos: museodelprado.es)

El Greco, La Resurrección de Cristo (h.1600) y J.Pollock, Sin título (h. 1937-39). (Fotos: museodelprado.es)

No demasiado lejos, en La Casa Encendida se exponen las Variaciones sobre el jardín japonés, una verdadera sorpresa.

El punto de partida, el centro de la exposición, es la figura y la obra de Mirei Shigemori (1896-1975). Se muestran fotografías de su obra cumbre, los jardines zen del templo de Tôfuku-ji, en Kyoto, creados en 1939. Shigemori fue entre otras cosas un gran estudioso del jardín japonés.

fotos shigemori

Bajo una vitrina se exponen también ejemplares de la enciclopedia que creó, con el fin de perpetuar la memoria de los jardines desaparecidos.

El jardín japonés es un espacio cerrado, no un lugar para pasear sino para reflexionar, un lugar de recogimiento y tranquilidad. No tiene nada que ver que los jardines llenos de vegetación, son jardines secos, sin agua, diseñados para ser una obra de arte. Lugares que hablan del vacío, pero no como algo negativo. Se ha dicho de las obras de Shigemori que eran versiones ajardinadas del arte conceptual.

Y así lo recogen las creaciones de artistas dispares y de disciplinas y épocas distintas, todos ellos influenciados por la cultura japonesa.

Alrededor de la obra de Shigemori, la exposición propone un paseo como si de un jardín zen se tratara. Un paseo libre, sin orden establecido que nos invita a convertirnos en parte activa del jardín.

En cierto modo la muestra comienza con el antiguo grabado Panorama del lago Shinobazu desde el templo Kiyomizu (1894), propiedad del Museo del Prado. Y termina con el grafiti, obra reciente de arte manga, de Iwana. Pero la verdad es que esta última es la primera que vemos al bajar al sótano de la Casa Encendida, y el paisaje japonés se encuentra situado en una de las salas, al fondo, quizá tardamos en llegar a contemplarlo.

grabado Prado

Panorama del lago Shinobazu desde el templo Kiyomizu (1894)

El grabado se encuentra junto a Lucio Fontana, con su concepto espacial de 1960, y frente a uno de los Double rift de Richard Serra (2013). Cortes, aberturas, que muestran ese vacío del que hablábamos, o que parecen puertas. ¿Qué nos sugieren? la presencia de otro mundo, el mundo interior, al otro lado del espacio exterior, del que formamos parte.

fontana y serra

La música, el jardín de sonidos de John Cage da paso a otra sala en la que junto a la maqueta del Santuario de Ise se ubican otra serie de obras. Tapies, una de las barras de acero inoxidable de Walter di Maria… Interesante leer las cartelas instaladas, y, si tenemos tiempo y curiosidad, sobre todo preguntar a la persona encargada de la sala, sus explicaciones son muy interesantes. Desde aquí le vuelvo a dar las gracias por guiarme.

Tapies

En el suelo se encuentra el Cruzeiro do Sul (1969-1970) de Cildo Meireles, diminuta pieza de madera de pino y roble, materiales sagrados para los indios, todo un símbolo de su situación respecto al mundo.

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Pensada para ser colocada en una sala mucho mayor, ella sola, aquí solo una luz desde el techo anuncia su presencia.

Cildo Meireles, Cruzeiro do Sul (1969-1970).

Cildo Meireles, Cruzeiro do Sul (1969-1970).

Los videos de Yoko Ono y Angels Ribé, el papel japonés, Sin título, de James Lee Byars; el azul sin título de Yves Klein sobre el que se refleja la obra de Lucio Fontana…

Iwana, Promethea (2014)

Iwana, Promethea (2014)

En septiembre todos ellos viajarán desde el sótano de la Casa Encendida a la Alhambra de Granada, qué interesante sería poder asistir a ese nuevo diálogo entre el jardín japonés y el andalusí.

Por : Mercedes Gómez

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Museo del Prado
El Greco y la Pintura Moderna
Hasta el 5 octubre 2014

La Casa Encendida
Variaciones sobre el Jardín japonés
Hasta el 7 de septiembre 2014

 

 

 

 

En el siglo XV la Villa continuaba creciendo, como había ocurrido desde el siglo IX, hacia el este, aumentando la superficie habitada hasta llegar a desbordar los límites de la muralla. A lo largo de la segunda mitad del siglo se incrementó la población, de cinco mil a unos doce mil habitantes en los comienzos del XVI. Madrid era una ciudad pequeña, pero no hay que menospreciarla, tenia su importancia entre las ciudades castellanas medievales. Era uno de los diecisiete lugares con voto en Cortes, las cuales se habían celebrado ya aquí en alguna ocasión.

calle mayor

Camino de Guadalajara, hoy calle Mayor. Al fondo, la Puerta del Sol.

Una nueva cerca llamada del Arrabal encerró las tierras que a partir del siglo XII se fueron poblando en las afueras del recinto cristiano.

Algunos autores sitúan su construcción a mediados del siglo, en tiempos de Enrique IV; Urgorri en su trabajo dedicado al Ensanche de Madrid en tiempos de Juan II y Enrique IV, aunque dejaba fuera al arrabal de Santo Domingo, dibujó la Cerca del Arrabal considerando que ya existía en 1440, en tiempos de Juan II. En la misma línea, el profesor Montero Vallejo opinó que se trazó en 1438, reinando Juan II, y que se construyó con fines fundamentalmente administrativos e higiénicos, debido a una gran epidemia de peste, una de las muchas desgracias que asolaron Madrid a lo largo del siglo XV como vimos durante nuestra visita a los restos de la muralla en la calle de Santiago.

muro siglo xv

Muro siglo XV en la calle de Santiago nº 2

Hasta entonces solo hubo arrabales independientes, separados de la Villa con cercas propias, al menos alguno de ellos, como veremos. La nueva cerca los englobó todos, aunque la Villa por antonomasia continuó siendo el recinto rodeado por la muralla cristiana del siglo XII, allí se encontraban todos los centros de importancia.

Antes de emprender el paseo consultamos los Libros de Acuerdos, publicados por el Ayuntamiento de Madrid, con las actas escritas desde 1464 –veintiséis años después del levantamiento de la tapia– a 1515 en busca de referencias a las murallas y cercas. Son pocas. La muralla había dejado de tener importancia defensiva y sobre todo se alude a ella para acordar alguna reparación. El 27 de septiembre de 1464, ya reinaba Enrique IV, el Concejo aprobó una derrama para reparo de los muros de esta Villa de veinte mil maravedís. Deberían pagar los caballeros y escuderos y dueñas y doncellas, y privilegiados, y judíos y moros y pecheros.

Las referencias a la cerca son básicamente a la muralla que rodeaba la Villa, a la que se habían adosado las casas en algunos tramos. Se reparaba especialmente la parte intramuros, a cargo del Concejo o de los dueños de las casas. Se alude varias veces a que los regidores vigilaban la cerca por dentro. Y donde uviere casa se requiera a los dueños de las casas que lo reparen.

Las Actas nombran sobre todo las puertas de la antigua muralla, la de Valnadú, de Guadalajara, Cerrada, de Moros y de la Vega.

La Puerta de Valnadú, en la actual plaza de Isabel II y próxima al Alcázar, a finales de siglo seguía siendo importante. Entre 1493 y 1498 son varios los acuerdos respecto a su reparación y limpieza. En las afueras creció el arrabal de San Ginés.

Plaza de Isabel II, antigua plazuela de los Caños del Peral en las afueras de la Puerta de Valnadú.

Plaza de Isabel II, antigua plazuela de los Caños del Peral en las afueras de la Puerta de Valnadú.

También se mencionan las puertas de la nueva Cerca que vamos a recorrer: la puerta de Santo Domingo, del Sol, Tocha (Atocha) y Toledo. A veces se nombra a los vecinos del arrabal de Madrid.

Si el camino exacto que seguían la Muralla árabe y la Muralla cristiana esconden algunos misterios, el trazado de la Cerca que encerró los arrabales medievales en el siglo XV es aún más desconocido. No hay restos. En cualquier caso la Cerca del Arrabal debía partir de la muralla, en las proximidades del Alcázar y de la Puerta de Valnadú. Así que comenzamos nuestro paseo una vez más junto al Palacio Real.

Resulta difícil suponer cómo fueron estos parajes hace casi seis siglos; donde ahora encontramos sólidos edificios, asfalto y automóviles, antes solo había campo, huertas, un humilde caserío y algunas calles empedradas en el mejor de los casos. El camino que hoy recorremos lleno de tiendas, terrazas, paseantes y turistas, eran caminos de tierra por los que junto a los madrileños de entonces los animales andaban sueltos, cerca de los arroyos, lagunas y muladares… No hay fotos ni pinturas, ni siquiera planos. Solo los documentos antiguos nos pueden dar una imagen de lo que era la Villa por entonces. La única forma de al menos acercarnos un poco a comprender lo que pudo ser, es paseando y recorriendo sus contornos, imaginando.

Parece ser que la nueva tapia subía por los terrenos donde hoy se ubica la calle de la Bola

Al fondo, la calle de la Bola.

Al fondo, la calle de la Bola.

… para dirigirse hacia la Puerta de Santo Domingo, rodeando este antiguo arrabal.

Calle de la Bola

Calle de la Bola

El arrabal de Santo Domingo, que fue eminentemente rural, surgió en el siglo XIII, en torno al Monasterio. La Puerta de Santo Domingo estuvo a la altura de la actual plaza.

Plaza de Santo Domingo

Plaza de Santo Domingo

Desde la Puerta de Santo Domingo la Cerca debía discurrir por la calle Preciados en dirección a las Eras de San Martín.

Calle Preciados

Calle Preciados

Lo que hoy es la calle del Carmen debía ser la ronda exterior. En la zona había alfares y tejares junto a las tierras de cultivo que comenzaban a poblarse. Además de en la agricultura Madrid había desarrollado una gran actividad y fama en la artesanía.

También fue por entonces cuando comenzaron a tener lugar las llamadas Ferias de Madrid. Aunque anteriormente ya había actividad comercial en torno a las Puertas de la Vega y de Guadalajara y en plazas como la de la Paja, fue el rey Juan II quien concedió a la Villa el privilegio de poder celebrar dos ferias anuales libres de alcabalas o tributos, lo cual fue también importante para la Villa.

Caminando por la hoy, como antaño, zona comercial, vamos hacia el arrabal de San Martín, que fue el primer arrabal cristiano. San Martín surgió muy pronto, en el mismo siglo XII, alrededor del desaparecido Monasterio. A mediados del XIII se abrió la Puerta de San Martín o puerta del Arraval, al final de la calle que aún lleva su nombre, Postigo de San Martín. En un primer momento debía estar a la altura de la calle de las Navas de Tolosa, posteriormente se ubicó más al norte, casi en lo que hoy es la plaza de Callao.

Plaza de Callao

Postigo de San Martín

Las llamadas Eras de San Martín que debían llegar a la actual Gran Vía fueron ocupadas por edificaciones a mediados del siglo. No muy lejos, donde hoy se encuentra la plaza de España, procedente del norte de la Villa bajaba el Arroyo de Leganitos; la zona era propicia para huertas y alfares que facilitaron la actividad comercial.

preciados sol

Por tanto, San Martín fue territorio urbano –la otra vía pública importante del arrabal correspondía a la actual calle de la Flora– y de cultivo. Hacia 1321 pudo existir una cerca común para San Martín y Santo Domingo, separados por la actual Costanilla de los Ángeles.

San Ginés, que aparece como collación en el XIV fue el arrabal más urbano, próximo a la Puerta y Camino de Guadalajara, extendiéndose hasta el terreno abierto donde se ubicaría la Puerta del Sol.

El 13 enero de 1501, el Concejo acordó que se empedrara la calle del arrabal que va a la puerta del Sol.

Una alusión importante a las puertas y a cual era el límite de Madrid a finales del siglo XV la tenemos en los datos que nos aporta la sesión dedicada el 2 de marzo de 1496 a la limpieza y salud de la Villa en la que los presentes tomaron varios acuerdos. Que no hubiese puercos en ella, ni en los arrabales, ni en las casas… que no se echara basura en las calles, ni agua sucia, ni gallinas muertas. La basura solo se podía llevar a los muladares o basureros señalados por la dicha Villa:

A la puerta de Alvega o de la Vega, a mano izquierda en el barranco, y a la puerta de Moros, donde fue puesto un palo, y a la puerta de Tocha (Atocha) y a la de Santo Domingo y del Sol, donde fuera señalado, so pena que quien en otra parte lo echare pague cien maravedís.

Puerta del Sol

Puerta del Sol

Desde Sol, por la calle de Carretas la Cerca se dirigía a la plaza de Jacinto Benavente donde la Puerta de Atocha o de Santa Cruz daba entrada al arrabal de Santa Cruz.

Concepción Jerónima esquina calle Atocha

Concepción Jerónima esquina calle Atocha

Por las calles de Concepción Jerónima y Conde de Romanones, plaza de Tirso de Molina y calle del Duque de Alba llegamos a San Millán, último arrabal en conformarse. Frente a la Ribera de Curtidores, entre las calles de Duque de Alba y San Millán existió un Portillo.

Por la calle de las Maldonadas llegamos a la calle Toledo, frente a la plaza de la Cebada donde entonces debió existir la primera Puerta de Toledo.

Calle Toledo

Calle Toledo

En 11 de febrero de 1502 se menciona la Puerta de Toledo. Con motivo de la visita de los príncipes, nuestros señores, Juana y Felipe que desde Madrid se dirigían a Toledo por la calle grande de la plaza a la puerta de Toledo, se ordenó a todos los vecinos blanquear sus pertenencias, so pena de 600 maravedís a cada uno.

Finalmente, la Cerca llegaba hasta algún lugar cercano a la Puerta de Moros para cerrar los arrabales imparables, que continuaban creciendo. Por eso su vida duraría poco más de un siglo; poco después del asentamiento de la Corte en Madrid, hacia 1566 el rey mandó levantar un nuevo muro, la Cerca de Felipe II.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.
Urgorri Casado, Fernando. “El ensanche de Madrid en tiempos de Enrique IV y Juan II” en Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, nº 67. Ayuntamiento de Madrid, 1954.
Montero Vallejo, Manuel. Madrid musulmán, cristiano y bajo medieval. Ed. Avapiés. Madrid 1990.
Montero Vallejo, Manuel. El Madrid medieval. Ed. La Librería. Madrid 2003.
Montero Vallejo, Manuel. El Madrid de Isabel I. Ed. La Librería. Madrid 2004.

Hace cerca de un año conocimos la noticia del hallazgo de los nuevos restos del Hospital del Buen Suceso.

Las obras de rehabilitación del antiguo Hotel París en la Puerta del Sol destinado a albergar un centro comercial de una famosa marca tecnológica, cumpliendo con las obligadas excavaciones arqueológicas, habían sacado a la luz los cimientos del antiguo hospital situado junto a la Iglesia del Buen Suceso.

Nunca se sabe, pero parece que esta vez sí estamos ante el último capítulo de esta larga, azarosa e inesperada historia. El pasado sábado por fin fue inaugurada la nueva tienda.

puerta del sol

Respecto a los restos hallados, aunque bajamos al sótano con ciertas esperanzas, no hay sorpresas.

sotano

Se han conservado en ladrillo visto las bonitas bóvedas del sótano del antiguo hotel, convertido en parte en una pequeña sala de reuniones visible tras una puerta de cristal.

sala reuniones

bovedas

Pero, tal como hace un año anunció la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, los cimientos del antiquísimo hospital han quedado enterrados bajo el suelo de las dependencias privadas de la empresa actual dueña del inmueble.

solo empleados

Solo empleados

En el sótano, frente a la mencionada sala se ha colocado un panel informativo, tal como también anunció la Dirección de nuestro Patrimonio.

panel

Un dibujo muestra la planta del edificio con los restos de los muros de la cimentación de la iglesia-hospital del Buen Suceso hallados durante las obras, diferenciados de los restos del antiguo Hotel París (siglos XIX-XX).

Un breve texto, encabezado por la enumeración de todas las leyes y decretos que apoyan la actuación de las autoridades competentes en Patrimonio Histórico –el autor o autores del texto parecen dar una importancia primordial a este aspecto–, explica la conservación de los hallazgos.

Los restos del hospital del Buen Suceso, nos indican, se han conservado “in situ” bajo el suelo del nuevo local comercial, marcado su trazado en distintos colores, al parecer. No es posible verlo pues se encuentra en la zona destinada solo a empleados, como decíamos.

A continuación leemos una pequeña historia del solar, desde la construcción del primer hospitalillo en el siglo XV hasta la actualidad. Comienzan recordando que el origen de la Iglesia-Hospital del Buen Suceso se remonta a 1438, cuando Juan I mandó construir un hospital… ¿Juan I?

Juan I, de la Casa de Trastámara, reinó mucho antes de la época a la que nos estamos refiriendo, casi un siglo antes. Juan I murió en 1390 cuando ni siquiera había nacido Juan II que fue el monarca que reinaba en Castilla en 1438, momento en que se creó el hospitalillo antecedente del Buen Suceso al que se refiere el texto de la Comunidad de Madrid.

Un “pequeño” error. Pero es que, continuamos leyendo, y con asombro comprobamos que no es el único.

El panel está ilustrado entre otras imágenes con la reproducción de un fragmento correspondiente a la Puerta del Sol del plano de Antonio Mancelli, el primer plano de Madrid, realizado en 1623.

Mancelli

Una vez más…  incomprensiblemente el pie de la imagen indica que el plano es obra de “Frederick de Wit/Antonio Mancelli, hacia 1635”.

Como ya vimos en el artículo enlazado más arriba, gracias a la labor de los investigadores sabemos que Frederick de Witt nació en 1630, varios años después de la creación del plano, por lo cual nunca pudo participar en ello. Durante mucho tiempo se dio como fecha de impresión original la de 1635, hecho igualmente imposible pues en todo caso en esos momentos de Witt tenía solo cinco años de edad.

En fin. Bien está que se cumplan las leyes, por supuesto; comprendemos que un inmueble propiedad privada tiene sus derechos, y no siempre se pueden conservar los hallazgos de cara al público; pero sí pedimos, por favor, seriedad al contar nuestra historia e instalar un panel informativo, sobre todo si los encargados son los responsables del cuidado de nuestro Patrimonio.

 

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

El Museo Reina Sofía, entre otras actividades, ofrece una serie de visitas comentadas a través de su Colección Permanente, muy interesantes. Nos propone, además de la visita tradicional, lineal, nuevas miradas que ellos definen como transversales. Son otras formas de contemplar la Colección, otros puntos de vista, teniendo en cuenta que la obra de arte no es solo un hecho en sí mismo, un autor, una fecha, sino que se enmarca, influye y es influida por el momento histórico, político y social.

El Teatro, la Arquitectura, el Cuerpo, el Feminismo… son algunos de los temas que nos sugieren. Un folleto ayuda a que nosotros mismos organicemos la visita. También, en algunos casos, ofrecen una visita guiada. Se pueden consultar todos los detalles en la página web del museo.

Elegimos una de estas últimas para empezar a conocer, a compartir estas miradas diferentes, el Feminismo : una mirada feminista sobre las vanguardias.

sala

No se trata de mostrar una selección de obras realizadas por mujeres, como se ha hecho en otros casos, sino de analizar su papel en el Arte a lo largo de los últimos años del siglo XIX hasta el final de la guerra civil, y en la sociedad. La mujer es sujeto pero también objeto de la producción artística.

Feminismo propone al visitante un recorrido por los espacios de la Colección dedicados a las vanguardias históricas y cuestiona el papel y la visibilidad de la mujer en la Historia del Arte. Se pretende despertar una nueva mirada, incitar a considerar críticamente las imágenes de dominación masculina e invitando, en definitiva, a reconocer el trabajo de la mujer en la superación de estos roles y modelos”.

Uno de los primeros cuadros comentados es la Tertulia del Café Pombo, de José Gutiérrez Solana, una de las muchas tertulias famosas de comienzos del siglo XX, en las que participaban los intelectuales de la época y en las que la presencia femenina era escasísima.

J.G.Solana. “La Tertulia del Café Pombo” (1920)

J.G.Solana. “La Tertulia del Café Pombo” (1920)

Aunque el nuevo siglo llegó con grandes promesas de modernidad, la Institución Libre de Enseñanza incorporaba a las mujeres en sus textos y actividades, éstas se incorporaban al mundo de la industria y del trabajo, etc. su visibilidad en el mundo del arte era mínima. Solo algunas artistas entraron en los círculos intelectuales dominados por los hombres.

Maruja Mallo. “La verbena” (1927)

Maruja Mallo. “La verbena” (1927)

Durante la visita la guía nos invita a reflexionar sobre la imagen de la mujer transmitida por los pintores Anglada Camarasa, Nonell o Picasso.

H. Anglada Camarasa. “Sonia de Klamery” (1913)

H. Anglada Camarasa. “Sonia de Klamery” (1913)

Y por supuesto sobre las creaciones de mujeres singulares. Dora Maar, muy conocida por su relación con Picasso, quizá no tanto por su propia actividad artística. La cineasta Germaine Dulac, desconocido su trabajo hasta hace poco tiempo, en que se intenta su recuperación. La pintora Sonia Delaunay, no tan reconocida como su marido Robert… Observamos una curiosa pintura, el retrato del dadaísta Tristán Tzara, obra de Robert Delaunay, en la que el interesante personaje luce una bufanda hecha por Sonia.

R.Delaunay. “Retrato de Tristan Tzara” (1923)

R.Delaunay. “Retrato de Tristan Tzara” (1923)

Admiramos los cuadros de grandes pintoras como Maruja Mallo, María Blanchard o Ángeles Santos. Nuestra guía comenta especialmente la vida de María, una de las pocas que sí formó parte de los círculos vanguardistas a lo largo de su vida tan dura, que ya conocimos, o la de Ángeles Santos, cuyo espectacular comienzo pictórico que provocó curiosidad y admiración de artistas como Ramón Gómez de la Serna, Jorge Guillén, García Lorca o Juan Ramón Jiménez, se vio truncado también por una vida difícil.

A.Santos. “Un mundo” (detalle) (1929)

A.Santos. “Un mundo” (detalle) (1929)

El itinerario, guiado por una de las personas encargadas del servicio de mediación cultural del museo, se convierte en un gratísimo paseo por las salas de la 2ª planta dedicadas a la Vanguardia. Y un estímulo para conocer mejor aquella época y a sus protagonistas.

Por : Mercedes Gómez

 

 

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