Como ya hemos comentado alguna vez, Madrid hasta el siglo XVI, cuando Felipe II estableció la capitalidad en la Villa, uno de sus límites al norte estaba en la plaza de Santo Domingo. Mas allá de la Puerta del mismo nombre sólo había bosques y cursos de agua que regaban los fértiles terrenos. Por entonces comenzaron a aparecer pequeños núcleos de edificaciones fuera de la cerca, llamados pueblas, pero no fue hasta el siglo XVII cuando se produjo un gran crecimiento de población, y bajo el reinado de Felipe IV se construyó una nueva Cerca y se llevó a cabo la urbanización de toda esta zona.

La Puerta de salida de la villa por el norte pasó a situarse en la actual glorieta de San Bernardo, era la Puerta de Fuencarral. Entre ambas puertas, sobre el antiguo camino, surgió la calle de los Convalecientes de San Bernardo, luego calle Ancha de San Bernardo, actual calle de San Bernardo.

san bernardo gran via

En el siglo XVIII la zona, a ambos lados de la vía, fue elegida por numerosos nobles o personajes adinerados para instalar su palacio, de los que se conservan algunos. El paseo merece la pena. Además de otros edificios singulares de diferentes épocas, encontramos el antiguo Palacio de la marquesa de Sonora hoy Ministerio de Justicia en el 45, La Casa-palacio de don Antonio Barradas en el nº 63…

Y el Palacio Bauer en el nº 44, que se ha podido visitar a lo largo de este mes de septiembre gracias al programa de la Comunidad de Madrid Bienvenidos a palacio.

Comienza la explicación de nuestra guía, Elena, con una importante aclaración, que agradecemos:

En algunas publicaciones, en internet o impresas (incluido el folleto oficial que nos entrega antes de la visita), aparece que el Palacio Bauer fue construido en el siglo XVIII “para los marqueses de Guadalcázar”, pero este dato es erróneo. Y aprovecha para recordarnos algo que olvidamos demasiado a menudo: no se deben copiar las informaciones ajenas sin intentar contrastarlas pues a veces ocurre lo que en este caso, un autor copia a otro, éste a otro… y así un error se va transmitiendo infinitamente.

La verdad es que el Palacio que fue propiedad de los marqueses de Guadalcázar no es el que perteneció a los Bauer, en el nº 44, sino el hoy llamado Palacio de Parcent, ubicado en la misma calle de San Bernardo, en el nº 72.

Recurriendo una vez más a la Planimetría General de Madrid, podemos comprobar que el Palacio de Parcent, actualmente ocupado por dependencias del Ministerio de Justicia, en el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 485, propiedad de los marqueses de Mejorada y de la Breña. La marquesa de la Breña fue también marquesa de Guadalcázar, así el palacio pasó a manos de los marqueses de Guadalcázar.

El Marqués que lo reedificó en el siglo XIX ya que se encontraba en muy mal estado, llegó a Madrid en 1865, así nos lo cuenta Virginia Tovar en su libro sobre el Palacio de Parcent. Entonces el Palacio de la marquesa de la Breña pasó a ser el Palacio de Guadalcázar.

No se sabe bien porqué, después de haber realizado grandes obras, la familia de Mejorada-Guadalcázar abandonó el palacio. Don Isidro Alfonso de Sousa Portugal, marqués de Guadalcázar, fue el último propietario de este título.

En el siglo XX fue el hotel de los Iturbe-Scholtz Hermendorff, y luego de los Parcent-Hohenlohe. Finalmente el edificio pasó al Estado, conservando el nombre de Parcent.

noviciado

En cuanto al Palacio Bauer, era la antigua Casa nº 4 de la manzana 490, actual nº 44 de la calle de San Bernardo, que a mediados del siglo XVIII era propiedad de la Casa Noviciado de la Compañía de Jesús.

En el siglo XIX fue adquirida por el banquero Ignacio Bauer; hacia 1870 su hijo Gustavo Bauer encargó su reforma a Arturo Mélida.

La huella de Arturo Mélida Alinari, gran y polifacético artista, arquitecto, escultor, pintor y decorador, permanece en el magnífico Palacio que fue de los Bauer.

palacio bauer

Calle San Bernardo, 44

El sencillo exterior no permite imaginar la barroca y lujosa decoración que se esconde en su interior, apenas un recuerdo de lo que debió ser el palacio en su época de esplendor.

Después de varias reformas, cambios de dueños y usos, el palacio está muy transformado aunque conserva las trazas y gran parte de la decoración realizada por Arturo Mélida. Lógicamente cuando los Bauer dejaron de ser sus propietarios se llevaron todo el mobiliario y obras de arte de su propiedad, como nos cuenta nuestra guía, pero se conservan los techos, artesonados o yesos, pinturas al fresco y vidrieras originales del siglo XIX.

El edificio está formado por dos cuerpos, el que da a San Bernardo, esquina calle del Pez, y otro, junto al jardín, a la calle Pozas.

Calle de Pozas

Calle de Pozas

Mélida los reorganizó y comunicó, creó nuevas estancias, entre ellas el espectacular y neo-barroco Salón de Baile, decorado con mármoles, esculturas de bronce, hornacinas de cerámica vidriada y pinturas al fresco.

salon techo y barandillas

El arquitecto también creó el saloncito Bauer decorado con bellísimas obras de Mariano Benlliure. Algunas de ellas, pertenecientes a una Colección particular, el Busto de Ignacio Bauer (1895) y el Idilio (1896) pudimos verlas el año pasado 2013 en la exposición celebrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Otra, que formaba pareja con el Idilio, el Canto de amor (1897), se puede admirar en el Museo del Prado, en la Sala 63. Una maravilla.

En el siglo XX el palacio fue reformado en varias ocasiones. En 1924-25, según proyecto de Pedro Muguruza; poco después la quiebra de los Bauer provocó su abandono del edificio.

Durante la guerra fue ocupado por los milicianos, siendo adquirido y reformado en los años 40 por el Ministerio de Educación Nacional para Real Conservatorio de Música y posteriormente para Escuela de Arte Dramático y Danza. Cuando estos organismos se trasladaron al Teatro Real, en 1970 José Manuel González Valcárcel lo reformó para acoger la Escuela Superior de Canto, que allí continúa. Fue entonces cuando el Salón de Baile fue convertido en Teatro.

salon de baile

En 1972 el antiguo Palacio de los Bauer fue declarado Monumento histórico-artístico.

Durante la visita conocemos algunos de los antiguos salones, el de Tapices, el Salón de los Cueros…

Antiguo Salón de Tapices

Antiguo Salón de Tapices

… que solo conservan los techos y el suelo originales. Las pinturas que hoy adornan sus paredes pertenecen al Museo del Prado.

Antiguo Salón de Cueros

Antiguo Salón de Cueros

Aunque ya no existen, el palacio, como era usual en el Madrid decimonónico, tenía su Salón árabe y su Salón de fumar.

Otra de las joyas que sí se mantiene es el pequeño Salón de las Cuatro Estaciones, así llamado por las pinturas que lo adornan; en este caso no son frescos, son telas enmarcadas por molduras.

Salón de las Cuatro Estaciones

Salón de las Cuatro Estaciones

Era como una rotonda del palacio, con cuatro puertas, que comunicaba distintas estancias. Igual que el techo, las puertas de madera en su cara interior, pintadas en la exterior, son una obra de arte.

cuatro estaciones puerta madera

Una última reforma del edificio fue proyectada por Mª Dolores Artigas, Vicente Patón y Rafael Pina en 1989. Además de las cubiertas y espacios interiores se restauró el Jardín con su fuente central, espacio que originalmente estuvo ocupado por un estanque, del que parten ocho callecitas. El pavimento es moderno, debe ser de esta época.

jardin fuente

Aunque actualmente cegado, sí se conserva el antiguo pozo que surtía el agua necesaria, testigo del pasado.

jardin pozo

En el teatro, antiguo Salón de Baile, de la hoy Escuela Superior de Canto de vez en cuando se celebran conciertos gratuitos, hasta completar el aforo. Una gran ocasión para escuchar buena música y conocer un bello e histórico palacio. Se puede obtener información en la propia Escuela.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.
BOE. 21 marzo 1972
África Martínez. Palacios madrileños del siglo XVIII. La Librería 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Virgina Tovar y Cristóbal Marín Tovar. Palacio de Parcent. Madrid, 2009.
Bienvenidos a palacio. Palacio Bauer. Comunidad de Madrid 2014.

Al-Razi, cronista árabe del siglo X, contó que en el término de Guadalajara se encontraban castillos y villas, de los que uno era el castillo de Madrid.

El geógrafo Al-Himyari, recogiendo la información de fuentes anteriores, en el siglo XV, refiriéndose a Madrid “pequeña ciudad y plaza fuerte bien defendida”, escribió:

“… el castillo de Madrid es una de las mejores obras defensivas que existen. Fue construido por el emir Muhammad ben Abd al-Rahman…”

No sabemos cómo sería la fortificación árabe levantada por el emir Muhammad en el siglo IX, ni siquiera estamos seguros de si en verdad estaba situado en el mismo lugar donde luego se situaría el castillo ocupado por los reyes cristianos tras su conquista de Madrid a finales del siglo XI.

El viajero Al-Idrisi, en el siglo XII, dijo que “…. al pie de las montañas está Madrid, pequeña villa bien poblada y castillo fuerte…”

Tampoco sabemos cómo era ese castillo medieval construido en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio Real, residencia de los monarcas castellanos, de la Casa Trastámara, quienes ya efectuaron diversas obras y ampliaciones en los siglos XIV-XV. Fue Enrique III quien construyó las torres del Homenaje y del Bastimento. Luego, en el XVI Carlos V acometió grandes reformas, que continuarían en siglos posteriores, y lo convirtió en el Alcázar de los Austrias hasta su desaparición por un incendio en la Nochebuena del año 1734.

La primera imagen que conocemos del “Chateau de Madrid”, Castillo de Madrid, representadas las mencionadas torres, fue realizada en 1534 por el pintor flamenco Jan Cornelisz Vermeyen, pintor de Carlos V. Es un grabado que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York, al parecer no expuesto.

Vermeyen MM NY

Pero antes, ¿cómo sería ese castillo al que se refería al-Himyari en el siglo XV?

Palacio Real desde la Casa de Campo

Palacio Real desde la Casa de Campo

Debía ser más pequeño que el actual Palacio y sus alrededores mucho más abruptos, pero las vistas desde sus torres…

torre interior

… debían ser tan extraordinarias como lo son hoy desde la plaza de la Armería del Palacio Real, donde merece la pena asomarse.

Vista desde el Palacio Real

Vista desde el Palacio Real

Los castillos surgieron en una época marcada por las guerras, las ansias de conquistar territorios y la necesidad de defender las posesiones. La arquitectura creada para la guerra no buscaba la belleza, cada elemento tenía una razón de ser, aunque hoy su contemplación sí nos parezca admirable desde el punto de vista histórico y arquitectónico.

La existencia de otros castillos nos permite conocer cómo eran, sus elementos, estancias… y cómo era la vida en ellos.

El Castillo de Peñaranda de Duero, al sur de la provincia de Burgos, cerca de Aranda, a unos 183 km. de Madrid, es un precioso ejemplo que nos brinda una magnífica lección de arquitectura militar y de historia. Su hermosa Torre del Homenaje, donde residía el señor del castillo, actualmente acoge el Centro de Interpretación de los Castillos.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

La muralla, de la que se conservan algunos tramos, defendía el castillo y el pueblo a sus pies.

desde la torre peñaranda

Al principio, como decíamos, los castillos eran levantados como defensa del territorio. El emplazamiento era importante.

desde la torre peñaranda2

Los castillos más antiguos, de los siglos IX-X, eran fortalezas a veces situadas en lugares altos, rodeados de defensas naturales, barrancos, agua … como sucedió en Madrid.

Luego, en los siglos XIV-XV su objetivo era reforzar el poder de los señores. En el siglo XVI los nobles los convirtieron en sus castillos-palacio. Así ocurrió en Buitrago de Lozoya y en la Alameda de Osuna.

En la construcción intervenían diferentes oficios, el maestro cantero, que supervisaba la obra, el cantero experto, que cortaba la piedra, el herrero, el aserradero y artesanos que construían las herramientas. Muchas construcciones medievales muestran señales misteriosas, son las marcas de los canteros, algunas hechas con fin utilitario, para que los sillares fueran colocados en la posición prevista.

Un panel a la entrada del Castillo de Peñaranda nos informa de que el origen del castillo primitivo se cree que se remonta a los comienzos del siglo X, pero la primera referencia documental corresponde al siglo XI. Fue construido cuando el río Duero se convirtió en frontera entre los musulmanes y los cristianos. La mayor parte de lo conservado data del siglo XV, cuando era propiedad del Conde de Miranda.

entrada castillo

Se conservan restos del adarve o paso de ronda almenado, cubos con sus aspilleras y troneras desde las que disparaban al enemigo, las almenas de las torres o cubos… podemos contemplar todas las partes de que estaba compuesto un castillo. Los lienzos y cubos son de mampostería y sillares de piedra que arrancan de la propia roca del cerro. Pequeñas placas explicativas acompañan todos los elementos.

torre castillo

El recinto tiene una curiosa forma alargada pues se adapta al cerro sobre el que se construyó. La gran Torre del Homenaje, de planta cuadrada, consta de un sótano, planta baja, tres pisos, y el almenado, hoy convertido en espectacular mirador. Solía ser la más inexpugnable y aunque era construida pensando sobre todo en la protección solía reunir todo lo necesario para vivir cómodamente.

torre homenaje

En el sótano se guardaban los alimentos, bebidas y municiones, y si era posible se excavaba un pozo o un aljibe; también podía servir como mazmorra.

El pequeño museo nos explica, además de los aspectos de la guerra, las armas … los temas cotidianos, la vida en su interior y las costumbres medievales. La escritura o la medicina, que estaban en manos de los sacerdotes.

Instrumentos médicos medievales.

Instrumentos médicos medievales.

Cuáles eran las costumbres en cuanto al aseo y la belleza. Incentivar la belleza femenina era pecaminoso, el embellecimiento y la higiene decayeron (el baño no estaba bien visto en la Edad Media cristiana) que volverían gracias al Renacimiento y el regreso al gusto por la belleza y los placeres.

El vestido según las clases sociales. El color también cambiaba según las modas (hasta el siglo XIII predominaba el rojo, luego los azules y verdes), los más pobres vestían prendas de color oscuro. Los vestidos de las mujeres eran largos, los de los hombres cortos.

La alimentación y la mesa, con los utensilios más habituales…

Utensilios de mesa

Utensilios de mesa

Un castillo era una pequeña ciudad, autosuficiente, además de las estancias para el señor, familia, vasallos… había edificios anejos, una fragua, herrería, etc.

castillo ventanas

En un castillo vivían muchas personas, era un gran espacio de convivencia y en cierto modo un reflejo de la sociedad medieval. Así debió ocurrir también en el castillo-alcázar de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes:

Carmen Martínez. “Fuentes escritas sobre el Madrid árabe”. Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid, 1992.

Centro de Interpretación de los Castillos. Peñaranda de Duero.

 

 

Después de la quizá irrepetible gran exposición disfrutada esta primavera en Toledo, El Griego de Toledo, y la espectacular muestra del Museo del Prado El Greco y la pintura moderna (que aún se puede visitar, finaliza el 5 de octubre), llega a Madrid la sugestiva Entre el cielo y la tierra. Doce miradas al Greco, cuatrocientos años después.

Esta nueva exposición –un paso más en la celebración del IV Centenario de la muerte del genial pintor– que se acaba de inaugurar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos permite comprobar que el arte del Greco continúa fascinando a los creadores y es fuente de inspiración para muchos artistas contemporáneos.

Organizada por el Ministerio de Cultura dentro del programa Nuevas Miradas, procede del Museo Nacional de Escultura de Valladolid donde se pudo visitar hasta los comienzos del pasado mes de agosto. El origen del título, Doce miradas…, es que allí se expusieron las obras junto al Apostolado del Greco, pintura propiedad de ese museo. Aquí en Madrid la pintura que recibe la visita de los artistas actuales es San Jerónimo.

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Han acudido a la cita, Entre el cielo y la tierra, José Manuel Broto, Jorge Galindo, Pierre Gonnord, Luis Gordillo, Secundino Hernández, Cristina Iglesias, Carlos León, Din Matamoro, Marina Núñez, Pablo Reinoso, Montserrat Soto y Darío Villalba.

La influencia no es tan evidente como apreciamos en el arte de las vanguardias pero es poderosa, los propios artistas plantean abiertamente su vínculo con el Greco.

Durante la presentación, visita guiada por la comisaria Isabel Durán, y con la presencia de algunos de los artistas, se habla de la fuerza de la pintura del Greco, del color, de trascendencia, religión, luz, la mirada, libertad, innovación…

Los colores y la fuerza del Expolio de Cristo inspiran a José Manuel Broto.

Dos de las obras más explícitas son El Griego revisitado en Borox, de Jorge Galindo. Las características manos y brazos de las figuras del pintor cretense cambian de lugar…

Las inconfundibles fotografías de Pierre Gonnord tienen en común con la pintura del Greco la facilidad, la sencillez con que son capaces de retratar el alma, el interior de los seres humanos. Una de las tres obras expuestas, Konstantina, aparte las dudas que actualmente existen sobre la autoría del Greco, recuerda, como comenta Isabel Durán, la Dama del armiño.

Luis Gordillo mediante formas abstractas en su Sagrado Corazón de Jesús en vos confío representa el espíritu religioso, qué es la religión se pregunta.

Secundino Hernández nos cuenta que cuando era un niño coleccionaba cromos, esas imágenes que “venían en sobrecitos”, –como casi todos los niños– y, por lo que fuera, siempre reunía muchos con imágenes del Greco. Aún no sabía que iba a ser pintor, pero ya le atraía. Su expresiva pintura nace del uso libre del pincel; admira al Greco y se identifica con él y su valor al arriesgarse utilizando nuevas formas de expresión.

secundino hernandez

Cristina Iglesias no podía faltar, ella “quería estar en esta exposición”, tras haber trabajado en Toledo en su proyecto Tres Aguas, nos revela Isabel Durán. La obra elegida Sin título (Berlin II), es como casi siempre en su caso un espacio que invita al espectador a participar, a situarse. Un tapiz y un cristal azul que evoca el agua debe ser mirada desde abajo hacia arriba, desde la tierra hacia el cielo.

cristina iglesias2

La obra de Carlos León expresa mucha fuerza. Su pintura abstracta, del mismo título de la obra del Greco –que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York–, El Cardenal don Fernando Niño de Guevara, evoca al temido personaje mediante el color púrpura, representación de la sangre y del poder.

carlos leon

Nuevamente la luz y el color, Cenital 1 y Cenital 2, de Din Matamoro, dos grandes cuadros que representan, según palabras del pintor, “nada más lo que ve en el aire: la luz y el color”, como hacía el Greco, aunque eliminando los elementos figurativos.

Marina Núñez participa con un video creado a partir de la Vista y plano de Toledo, más explícito que otras obras presentes en esta exposición, que incluye movimiento y música.

Es fantástico ir comprobando cómo la respuesta de cada artista es diferente. Pablo Reinoso reinterpreta el Laocoonte –de la National Gallery de Washington, que aún podemos ver en el Prado– mediante maderas entrelazadas.

La mirada al cielo y a la tierra de Montserrat Soto.

Y ese “gitanito” Entre dos mundos, de Darío Villalba. El arte que representa la vida.

dario villalba

Aproximadamente la mitad de las obras han sido creadas expresamente para esta exposición, otras ya existían, pero todas son un homenaje a la pintura del Greco, otras miradas, desde la abstracción o la reinterpretación. Mediante pintura, escultura, fotografía o video.

En realidad son doce artistas más uno, pues en las estancias de la Real Academia, en algunos de sus rincones, se ha situado Joan Fontcuberta con seis Caballeros de la mano en el pecho un tanto sorprendentes, seis Camuflajes que esconden un juego, al propio artista escondido en cada imagen.

Las obras están repartidas entre la sala de exposiciones temporales (atención a la recepción, en la entrada) y la sala de Calcografía, donde además del Greco, su espíritu y su arte encontramos la mirada, cuatrocientos años después, de algunos de los artistas contemporáneos actuales más importantes.

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hasta el próximo 8 de noviembre.

 

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

Queridos amigos:

De vez en cuando tenemos buenas noticias. El próximo día 24 de septiembre en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura se va a celebrar una Jornada sobre la Investigación, protección y conservación de Conjuntos amurallados de la Comunidad de Madrid.

jornada

La Jornada no puede ser más prometedora, con la participación de los especialistas (historiadores, arquitectos y arqueólogos) que mejor conocen nuestras murallas pues han trabajado o están trabajando en su estudio, restauración y conservación.

Además de los planes de gestión a cargo de la Comunidad de Madrid y su Dirección General de Patrimonio Histórico los participantes expondrán casos concretos:

Los recintos amurallados de nuestra querida Villa de Madrid y la intervenciones arqueológicas que han tenido lugar.

Buitrago de Lozoya, Talamanca de Jarama, Alcalá de Henares…

¿A que suena bien?

Podéis leer el interesantísimo Programa y todos los detalles en la web de la ETSAM, así como descargar la hoja de inscripción que se debe enviar antes del 22 de septiembre.

La asistencia es gratuita.

Mercedes

Tras la visita al Palacio de Nuevo Baztán, dentro del programa Abierto por Obras, hace unos días hemos tenido ocasión de entrar en el Castillo de los Mendoza en Buitrago.

La villa amurallada y el castillo se conservan gracias a las numerosas obras de restauración que ha tenido, calificados como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico desde 1993. En esta nueva fase acometida por la Comunidad de Madrid, con la colaboración de la Administración General del Estado y del Ayuntamiento de Buitrago, se ha procedido a la consolidación de distintos elementos.

Buitrago está situado en un pequeño promontorio rodeado por el río Lozoya, emplazamiento que seguro resultó decisivo para el nacimiento de su población y que conforma un paraje bello y singular.

rio Lozoya

El pueblo, y la muralla que lo rodea, están construidos sobre la roca granítica característica de la zona, la piedra gneis o neis, material esencial en la arquitectura de Buitrago y su fortificación. Se trata de una de las rocas geológicamente más antiguas de la Comunidad de Madrid, casi 500 millones de años. Su composición es similar a la del granito pero alterna dos tipos de minerales, de color claro y otro más oscuro que le dan su aspecto singular.

piedra neis

Estas rocas serranas sobre las que está construido el pueblo dan forma a las orillas del río y se adivina su presencia en el cauce sobre el que reposan las aguas del Lozoya, el agua de Madrid.

rio y rocas

Se habla de su origen romano y de la presencia árabe pero no hay certeza sobre quienes fueron sus primeros pobladores debido a la falta de pruebas arqueológicas.

De todas formas, aunque no hay constancia arqueológica de una población árabe, la muralla original debió ser construida por los musulmanes. Durante su rehabilitación en los años 90 del pasado siglo XX en la base de dos torres se encontraron materiales de época islámica, anteriores a 1085; el tapial hispano-árabe se conserva en el núcleo rodeado por la construcción posterior de mampostería. También apoya esta teoría el hecho de que el pueblo se encuentra situado en lo que fueran terrenos de la Marca Media andalusí en los siglos IX al XI, en la línea de las atalayas defensivas y de vigilancia.

Posteriormente, tras la conquista cristiana, se construyó gran parte de la fortificación que continúa en pie. La muralla fue construida entre los siglos XI y XIV.

La población fue adquiriendo relevancia y a partir del siglo XV se levantaron sus cuatro iglesias, de las que solo se conserva una, la parroquia de Santa María, y el Hospital de San Salvador, fundado por el marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, frente al Castillo. Del hospital se conserva una hermosa portada, antiguo acceso a la iglesia, y su Retablo de los Gozos de Santa María, encargado por el marqués al pintor flamenco Jorge Inglés que se puede admirar en el Museo del Prado.

Buitrago adquirió el título de Villa, y como Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago fue cabeza jurisdiccional y administrativa de más de treinta concejos.

Junto al río, al este, adaptándose a su forma se conserva el muro levantado en el siglo XII con su adarve almenado, no demasiado alto ni grueso, no debía ser necesario más, el escarpado terreno era una gran defensa natural.

adarve

Al sur se hallan los elementos defensivos más rotundos, una gruesa y elevada muralla con doce torres. En el centro, la Puerta del Reloj, que era el único acceso entonces, presenta doble arco de medio punto en su pórtico intramuros. Al añadirse la torre pentagonal, de construcción más tardía (siglo XII-IV), la Puerta se convirtió en acodada.

puerta codo

A su derecha, contemplándolas intramuros, las más antiguas, las cinco primeras, del siglo XI; dos de ellas, a las que nos referíamos más arriba, revelaron materiales constructivos islámicos.

muralla sur

A la izquierda, las más modernas, de finales siglo XI-principios del XII; solo se conservan dos, el resto están muy reformadas y alguna reconstruida.

La guía nos explica, como ocurrió en la visita a Nuevo Baztán, que siempre se debe dejar clara la diferencia entre los elementos originales y los reconstruidos. En el caso de la torre ubicada en el extremo sureste, junto al arco de entrada a la calle de la Coracha, una franja de metal marca la línea entre ambos.

torre reconstruida

En esta esquina sureste se conserva uno de los elementos más interesantes de la fortaleza, la coracha, una prolongación de la muralla creada para la obtención de agua y también como protección del puente que existía a esa altura, al parecer de origen romano, actualmente bajo el agua embalsada.

coracha

La Coracha

Desde la calle de la Coracha volvemos a entrar en el recinto amurallado y llegamos al Castillo levantado por los Mendoza para convertirlo en su residencia en los siglos XIV-XV en estilo mudéjar, se supone que sobre una antigua fortaleza árabe.

ventanita2

Su planta cuadrada, de 45 metros de lado, está rodeada de torres, de las que subsisten siete de forma rectangular, excepto una pentagonal.

castillo entrada

Exterior del Castillo de los Mendoza

Después de admirar su exterior traspasamos el bello arco ojival de entrada y nos hallamos bajo una bóveda impresionante, desde donde accedemos a la antigua Plaza de Armas.

boveda entrada castillo

A su alrededor, convertida en patio del castillo-palacio, los Mendoza construyeron sus estancias. En un primer nivel situaron las habitaciones de servicio, cocinas… y en el segundo los salones y zonas nobles. Desaparecieron cuando en el siglo XX fue transformada en plaza de toros. Mediante pruebas de termoluminiscencia, nos explica la guía, se intenta datar los diferentes elementos del castillo construidos a lo largo de varios siglos. Se han hallado restos, por ejemplo chimeneas que se aprecian muy bien insertadas en el muro, de las desaparecidas estancias del siglo XV.

castillo int

Interior del Castillo de los Mendoza

La desaparición de las gradas de la plaza de toros, a raíz de las actuales obras, ha sacado a la luz material del antiguo alcázar utilizado para su construcción.

plaza toros

Se proyectó abrir una puerta de emergencia en el extremo sureste, pero durante las obras apareció un pozo de nieve que está en vías de restauración dada su importancia, con el propósito de mostrarlo al público en un futuro. Este tipo de pozos se excavaban y se cubrían de piedra para almacenar la nieve que, prensada, se convertía en hielo con el fin de conservar los alimentos. Este pozo fue excavado en la propia roca en el siglo XVII.

pozo de nieve

Pozo de nieve

Los trabajos continúan y hasta finales de septiembre podemos conocer el castillo, “abierto por obras”. La visita guiada, como sucedió en Nuevo Baztán, es muy interesante, las explicaciones de las guías son claras y amenas, nos sitúan históricamente y describen los procesos de restauración. Merece la pena.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía :

Mª Paloma López y Mª Jesús Rubio. “Las murallas de Buitrago de Lozoya”. Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid, 1992.

Documadrid. Tierras de Buitrago. Biblioteca madrileña de bolsillo, Comunidad de Madrid, 1999.

 

 

Manuel Godoy, valido del rey Carlos IV desde 1792, fue un hombre muy poderoso política y económicamente. Además de la colección de arte que llegó a reunir, otras casas y posesiones, en Madrid al menos fue dueño de tres palacios.

Palacio de Godoy

El llamado Palacio de Godoy está situado en la plaza de la Marina Española, un lugar privilegiado. Fue proyectado por el arquitecto real Francesco Sabatini en 1775 por encargo de Carlos III como Palacio de los Secretarios de Estado pues estaba destinado a albergar al Primer Secretario de Estado o primer ministro. Tan elevado cargo requería un emplazamiento cercano al Palacio Real. El lugar elegido fue el solar situado junto al Colegio Convento de doña María de Aragón, hoy Palacio del Senado, frente al Real Monasterio de la Encarnación.

En aquellos momentos el Secretario era el marqués de Grimaldi, que no llegó a instalarse en él. Finalizado el edificio, sí lo habitó su sucesor, el conde de Floridablanca, y luego Manuel Godoy, duque de Alcudia.

Godoy se instaló en el bello palacio, lo amplió (según proyecto del arquitecto Juan Antonio Cuervo) y reformó a su gusto, y llegó a convertirse en su propietario por lo que es conocido como Palacio de Godoy.

palacio godoy fachada

A lo largo de este mes de agosto ha abierto sus puertas al público, con motivo de las visitas guiadas organizadas por la Comunidad de Madrid, Bienvenidos a palacio. En cualquier caso este edificio hoy acoge un organismo público, el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales abierto a los ciudadanos, con actividades, biblioteca y una tienda.

De la visita al Palacio de Godoy podéis encontrar una bonita e interesante crónica en el blog de María Rosa.

Hoy vamos a centrarnos en la búsqueda de las escasas huellas que existen de la época en que Godoy y su familia lo habitaron.

Tras el paso de los franceses por sus estancias, la guerra de la Independencia y los sucesivos cambios de uso a lo largo de los siglos XIX y XX, se conservan pocos elementos originales, ningún mobiliario, y las numerosas obras de arte que lo adornaron, o se perdieron o se encuentran en otros lugares. Manuel Godoy fue un gran coleccionista, en su palacio estuvieron obras maestras como las majas de Goya, hoy en el Museo del Prado.

Al fondo del primer tramo de la escalera imperial, obra de Jean Démosthène Dugurc, se hallaba un valioso friso en altorelieve.

palacio godoy escalera

Cuando el Ministerio de Marina y el Museo Naval (que estuvieron aquí un tiempo) se trasladaron al Paseo del Prado esquina calle Montalbán fue uno de los elementos trasladados a la nueva sede. Allí, en el actual Cuartel General de la Armada, se encuentra el despacho de Godoy, también procedente de su antiguo palacio.

Nos cuenta la guía que las estancias del político, de las que no queda nada, estaban situadas a un lado de la majestuosa escalera, el que se asomaba al palacio Real, y al otro las de su esposa María Teresa de Borbón, condesa de Chinchón, y su hija.

palacio godoy escalera izq

En alguno de los salones únicamente subsisten las decoraciones pictóricas originales. Del siglo XVIII es el esplendoroso techo, aunque oscurecido, del llamado Salón de Tapices. Su autor pudo ser Juan Gálvez, pero no se sabe con certeza. Algunos estudiosos citan a José del Castillo y a Zacarías González Velázquez, que también pudieron trabajar aquí.

palacio godoy salon tapices

En el hoy llamado Salón de los Escudos se ubicaron otras obras de Goya, cuatro tondos, medallones circulares óleo sobre lienzo, obras alegóricas dedicadas a los ideales de la Ilustración; tres de ellas, La Industria, La Agricultura y El Comercio se encuentran en el Museo del Prado. La dedicada a La Ciencia se perdió, pero se conoce gracias a las fotografías del Archivo Moreno conservadas en la Fototeca del Ministerio de Cultura.

F. de Goya, “La Ciencia” (Mº de Cultura)

F. de Goya, “La Ciencia” (Mº de Cultura)

Las pinturas de Goya fueron sustituidas por escudos modernos, aunque las esfinges a los lados sí son las originales de comienzos del siglo XIX.

palacio godoy escudos1

Las habitaciones, hoy despachos, guardan algunos techos pintados en los que no faltan los trampantojos (cortinajes, barandillas fingidas…)

palacio de godoy trampantojo

De la carpinteria original solo se conserva la puerta de la que fue Capilla del palacio, hoy transformada en salón de actos.

palacio godoy puerta

Era un hermoso palacio en el que vivía Manuel Godoy con su esposa la condesa de Chinchón y su hija Carlota Luisa cuando en los comienzos del año 1803 la reina María Luisa de Parma quiso hacer un regalo al valido, concretamente a su hija nacida tres años antes, y que además era su propia ahijada. Para ello adquirió una quinta de recreo en Carabanchel, siempre con el beneplácito de su marido el rey, propiedad que Godoy debía administrar hasta la mayoría de edad de la niña. En el breve espacio de tiempo que transcurrió entre la adquisición y la cesión de las escrituras a Godoy, esta quinta fue Sitio Real.

Quinta de recreo del Conde del Campo Alange

Era la Casa de recreo del II Conde del Campo Alange, don Manuel José de Negrete, situada en el barrio de Buenavista, distrito de Carabanchel; en la calle Joaquín Turina 37, con vuelta a las calles de Polvoranca, Gómez de Arteche, Marianistas y Camino de las Cruces.

La casa-palacio fue construida en 1786 según proyecto de Ramón Durán, discípulo de Ventura Rodríguez, a la salida del pueblo del Alto Carabanchel o Carabanchel de Arriba. Siguiendo las enseñanzas de su maestro, Durán construyó el palacete al estilo barroco tardío clasicista.

carabanchel fachada

Fue rodeada de jardines, árboles frutales, parras, faisanera, estanques, bellas fuentes… construcciones auxiliares, un palomar y un huerto, a la manera de las ricas quintas construidas en Carabanchel por los nobles y financieros de la época. La posesión tenía casi 12 hectáreas de extensión.

Se sabe que la familia, sobre todo la Condesa de Chinchón y su hija habitaron la finca; a pesar de disponer de casas de campo más lujosas, a doña María Teresa de Borbón le gustaba la posesión de Carabanchel, no se sabe muy bien porqué. Godoy debía ir a visitarlas de vez en cuando.

carabanchel fuente entrada

Vendida en 1826, a partir de ese momento tuvo varios propietarios, entre ellos el marqués de Salamanca que la compró antes de adquirir la cercana Quinta de Vista Alegre, la mejoró y la convirtió en escenario de sus esplendorosas fiestas.

    mmm Restitución de la planta de la posesión hacia 1850. M. Lasso de la Vega, 2004. (Guía COAM)

Restitución de la planta de la posesión hacia 1850. M. Lasso de la Vega, 2004. (Guía COAM)

carabanchel portico

La hija del último propietario Mariano de Larrinaga, la condesa viuda de Casa Puente, en 1941 vendió la quinta entonces conocida como Villa Larrinaga a la Compañía de María. El arquitecto Luis Moya la transformó en Escolasticado de los Marianistas, ampliando la posesión y construyendo un Panteón para los religiosos. Poco después fue convertido en sede del Colegio Hermanos Amorós, que aquí continúa.

A pesar del paso del tiempo y el cambio de propietarios y usos, la extensa quinta conserva gran parte de su estilo y esplendor. El jardín, que en el colegio llaman “la pradera”, aunque existan nuevas construcciones y espacios dedicados a instalaciones escolares y deportivas, sigue ocupando unos 94.000 metros cuadrados.

Bing maps (2014)

Bing maps (2014)

Palacio de Buenavista

Pocos años después de haber recibido esta quinta de recreo Manuel Godoy recibió un nuevo regalo, el magnífico Palacio de Buenavista.

Recordemos que en 1769 don Fernando de Silva Álvarez de Toledo, Duque de Alba, adquirió las casas llamadas de Buenavista a la salida del Camino de Alcalá, y fue su nieta, la duquesa de Alba, María Teresa Cayetana, quien inició la construcción de un gran palacio. La obra fue proyectada por Juan Pedro Arnal en 1777.

buenavista fachada

Tras la muerte de la duquesa en 1807 lo adquirió el Ayuntamiento que lo donó a Godoy. Éste entonces vendió su palacio de la plaza de la Marina Española, pues el de Buenavista se acercaba más a sus preferencias, así que comenzó las obras para decorarlo a su gusto rápidamente ya que deseaba ocuparlo cuanto antes.

buenavista techo4

Es difícil saber qué se conserva de esta época, la mayor parte de la decoración de los salones es posterior a 1940. Aunque, igual que sucede en el Palacio de la plaza de la Marina Española, los techos del Palacio de Buenavista parece que datan de la época en que Godoy se encargó de su decoración, encargando realizarlos al estilo francés e italiano, de moda entonces.

buenavista techo3

Tampoco se conocen sus autores, aunque nuevamente se cree que pudo participar Juan Gálvez. Son pinturas al temple de gran belleza.

buenavista techo2

Manuel Godoy nunca llegó a instalarse en este palacio. En 1808 se produjo su caída, exilio y confiscación de todos sus bienes.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Ramón Guerra de la Vega. Palacios de Madrid (tomo I). Madrid, 2010.
Monte-Cristo. “El Palacio de los condes de Casa Puente, en Carabanchel”, Blanco y Negro, Madrid 13 agosto 1922, pp. 34-36.
Miguel Lasso de la Vega. Quintas de recreo y casas de campo aristocráticas alrededor de Madrid. Tomo II Los Carabancheles. Madrid, 2004.
Pablo González-Pola. “El Palacio de Buenavista, ejemplo de conservación del patrimonio histórico-artístico militar”. Militaria, Madrid 1995.

Aunque un poco más tarde que otros años ­–agosto llega a su fin­–, y ya de vuelta en Madrid, no quería dejar de cumplir la tradición y dedicarle una entrada veraniega a las tierras catalanas.

En la misma localidad en que el verano pasado conocimos el Museo de las Aguas  (¡agua va! no se gritaba solo en Madrid), Cornellá de Llobregat, hace unos días he visitado su centro histórico donde se conservan de forma impecable los restos que cuentan su pasado, su origen romano y posterior historia medieval. El nombre proviene del patronímico latino Cornelius, que dio lugar a la palabra Cornelianus.

Las ruinas y una serie de paneles explicativos se sitúan alrededor de la iglesia moderna, la iglesia de Santa María, comenzada a construir en 1940 e inaugurada en 1953, sobre los terrenos de la primitiva.

Los restos arqueológicos expuestos corresponden a varias etapas históricas. Los siglos II y III, cuando en el lugar donde hoy se encuentra el Ayuntamiento junto a la plaza de la Iglesia, existió una villa romana. Restos del siglo V, y de una pequeña iglesia del siglo VI cuyo ábside se conserva en el suelo cubierto por un cristal a la entrada del Ayuntamiento. A este templo primitivo en el siglo X, en torno al año 977 se añadieron dos columnas prerománicas, de tipo califal, que hoy se conservan en la entrada de la Casa Consistorial. Así como vestigios posteriores, medievales de los siglos XIV y XV, y modernos del XVIII y XIX.

Casa Consistorial

Casa Consistorial

Columna prerománica siglo X

Columna prerománica siglo X

Junto a la primitiva iglesia visigótica en el siglo XV se levantó el nuevo templo que, tras posteriores reformas y ampliaciones, subsistió hasta la guerra civil en que fue destruida.

Iglesia siglo XV y su entorno hacia 1920

Iglesia siglo XV y su entorno hacia 1920

En la actualidad, junto al muro de la iglesia del siglo XX, se conservan los restos de los cimientos de la antigua iglesia del siglo XV con un tramo del muro romano hallado en su interior.

iglesia siglo XV

Este artículo no tiene nada que ver con Madrid, permitidme la excepción, aunque ambas villas sí tuvieron algo en común: en el siglo XVII nuestro mágico cartógrafo, Pedro Texeira, las visitó.

Antes de comenzar nuestro Plano de la Topographia de la Villa de Madrid, Texeira representó esta pequeña ciudad catalana en su bellísimo Atlas del Rey Planeta, el atlas realizado para su rey Felipe IV, durante doce años de duro trabajo.

Texeira Barcelona

Texeira incluyó la ciudad en su atlas, cercana a la amurallada Barcelona, a la que entonces pertenecía.

Texeira Cornella

La pintó junto al río Llobregat representada con dos edificios, quizá su castillo y su iglesia medieval que el Cosmógrafo Real debió poder contemplar.

Texeira Cornell2a

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes e información:

Felipe Pereda y Fernando Marías. “El Atlas del Rey Planeta de Pedro Texeira. La Descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos (1634)”. Ed. Nerea, 2003.

Cornellá. Patrimonio histórico.

Hay calles en que su forma esconde toda su historia, son las calles que nacieron a partir de los accidentes del terreno, antiguos caminos, o arrimadas a las murallas. La Cava Baja -su nombre ya nos cuenta su origen medieval-, antigua cava o foso de la muralla cristiana, es una de ellas.

Cava Baja

Cava Baja

Aunque su historia es más antigua. Como sabemos gracias a la arqueología (hallazgos de silos, restos de un muro de época islámica, materiales domésticos…), los terrenos entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada se fueron poblando, conformando el llamado arrabal de la Cava Baja, uno de los arrabales musulmanes que existieron entre los siglos IX al XI, donde luego los cristianos levantaron uno de los tramos de su muralla.

Una vez más el libro La Forma de la Villa nos ofrece información valiosa. Uno de los importantes sondeos realizados en los años 80 del pasado siglo, el del misterioso solar, tantos años cerrado, ubicado en el nº 22, además de constatar la presencia de un lienzo de muralla de cuatro metros y un cubo semicircular, “la estratigrafía del terreno deparó el hallazgo de una serie de estructuras constructivas interpretadas por los directores de la excavación (Luis Caballero y Araceli Turina) como un probable arrabal de época islámica”.

cava baja 22 2

Cava Baja 22, a la izquierda

Las excavaciones en otros inmuebles, números 30 y 32, también ofrecieron información sobre el pasado árabe de la zona.

En los inicios del siglo XVI, construyendo en estos solares arrimados a la antigua tapia, se creó la manzana 150. Originalmente comenzaba a numerarse en Puerta Cerrada, seguía por la Cava Baja de San Francisco, hoy Cava Baja, volvía por la calle del Almendro, y por la calle del Nuncio llegaba nuevamente a Puerta Cerrada.

En los comienzos del siglo XVII Antonio Mancelli dibujó la manzana con el lienzo completo de la muralla y sus torres. Es un dibujo precioso, se observa todo el tramo que aún entonces debía estar a la vista.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1625.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1623.

Unos años después Pedro Texeira también la dibujó, detallando extraordinariamente alguno de los lienzos, el resto quizá ya ocultos por los inmuebles que los habían utilizado como muro.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Por entonces en la Cava Baja se ubicaban varias dependencias del Pósito, almacén de trigo o granero municipal. El Peso de la Harina, que estaba enfrente, en la Casa nº 4 de la manzana 148, representada en el plano de Texeira con el número 27. El edificio después se convertiría en la primera Posada madrileña, actualmente restaurante La Posada de la Villa, en el número 9 de la calle.

Posada de la Villa (2010), antiguo Peso de la Harina

Posada de la Villa, antiguo Peso de la Harina

El Alholí de la Villa ocupaba un gran solar en la manzana a que nos referimos, la 150; tenía dos puertas, la llamada Puerta Falsa que daba a la calle del Almendro (Casa 40), y la principal a la Cava (Casa 13).

Entre otras dependencias, allí existían también dos mesones. Uno de ellos, junto al Alholí, era el Mesón del Dragón.

Esta Casa del Alholí de la Villa de Madrid, Alhóndiga o primer Pósito municipal, del que ya conocimos su historia, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos, había sido construido en los comienzos del siglo XVI sobre la muralla del siglo XII. Entre 1664 y 1665 se realizaron obras para la instalación de cuatro muelas para la tahona, proyecto del maestro de obras Juan de Lobera. Como sabemos, en 1666 el Pósito se trasladó a las afueras de la villa, junto a la Puerta de Alcalá. En 1745 el antiguo Alholí fue transformado en depósito de pan y de aceite.

El conjunto fue demolido a mediados del siglo XIX cuando el Ayuntamiento procedió a la prolongación de la calle del Almendro hasta la Cava, atravesando la manzana que quedó partida en dos, por la casa nº 13 que -según la Planimetría- en el siglo XVIII pertenecía al Real Pósito de la Villa y antes fue del Alholí. Eran del Pósito estas casas mencionadas, la nº 13 y la colindante nº 40.

Calle del Almendro

Calle del Almendro

Como tuvimos ocasión de comprobar durante nuestro último paseo en busca de la muralla cristiana, la Cava Baja ofrece algunos de los tramos mejor conservados.

Un nuevo paseo nos permite contemplar detenidamente otros vestigios, cuidados y conservados con cariño, en los inmuebles construidos sobre una parte del antiguo Alholí y mesones, en los primeros números pares de la calle, en la luego denominada manzana 150 “duplicado”, cimentados sobre la muralla.

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

En los actuales números 12 y 14 se encuentran la Posada del León de Oro y la Posada del Dragón, que guardan los vestigios de la muralla y de la historia de Madrid. Durante las obras de rehabilitación para convertirlas en hoteles modernos se realizaron las correspondientes sondeos arqueológicos. Se documentaron los lienzos extramuros al recinto fortificado del siglo XII y el foso de la muralla, además de los mencionados hallazgos anteriores a la ocupación cristiana, y se conservaron los tramos sacados a la luz, hoy día a la vista del público.

La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio contiguo -en el nº 10-, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura.

posada del leon muralla1

Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

posada del leon muralla2

En el edificio contiguo, en el nº 14, se encuentra la Posada del Dragón.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Las vigas de madera de la antigua corrala que aloja las habitaciones están decoradas con frases que cuentan la historia de Madrid.

posada dragon corrala

Es un lugar encantador que ha conservado varios elementos de la antigua posada del siglo XX, como el viejo pilón de piedra en el patio.

posada dragon pilon

Han recuperado también la contigua tienda de Jabones La Antoñita manteniendo los letreros históricos de su fachada y su bañera de mármol, donde se elaboraba el jabón, que se ha instalado en los lavabos, junto a una reproducción del primer plano de Madrid, el de Mancelli, adornando sus paredes.

antoñita bañera

Y por supuesto el acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

posada del dragon muralla1

El antiguo Mesón del Dragón junto al Alholí de la Villa, luego Posada, hoy es un Hotel que ha sabido salvar su historia.

Por : Mercedes Gómez

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

Pérez Vicente, Daniel. “Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico”, en Testimonios del Madrid Medieval. Madrid musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.

Ortega Vidal, Javier y Marín Perellón, Francisco José : La Forma de la Villa. Comunidad de Madrid. 2004.

Oñate, Pilar y Sanguino Juan. “Intervención arqueológica previa al proyecto de rehabilitación del inmueble ubicado calle Cava Baja nº 12 de Madrid., en IV Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2007.

 

 

Nuevo Baztán es uno de los pueblos más singulares de Madrid. Se comenzó a construir en 1709 según el diseño del arquitecto José de Churriguera, por encargo de Juan de Goyeneche, con el fin de aplicar las teorías económicas del colbertismo francés. Goyeneche nació en 1656 en el Valle del Baztán, en Navarra, pero vivió desde muy joven en Madrid donde estudió e hizo carrera como escritor, editor y político.

Alrededor de la Iglesia y del Palacio, destinado a vivienda del impulsor, se construyó el complejo que, aunque desgraciadamente tuvo una corta vida, fue un gran ejemplo de este tipo de proyectos industriales, poblados de nueva planta, que nacieron en el siglo XVIII. Perdió su esplendor con la muerte de Goyeneche en 1735.

Sus fábricas fueron en cierto modo precursoras de las Fábricas Reales que se desarrollarían a lo largo del siglo, durante el reinado de los Borbones. El Nuevo Baztán contó con una Fábrica de Sombreros, Medias de Seda y Paños; de Jabón y de Cristales. Bodega, un Olivar, Huertas… todo lo necesario para la vida del poblado.

El conjunto barroco fue construido en piedra berroqueña caliza. La Iglesia y el Palacio aunque diferentes forman una única construcción, unidos y comunicados ambos inmuebles por una de las torres. En torno a ellos se situaron las plazas, las calles alineadas en un diseño ortogonal y el resto de edificios.

palacio 07

Más allá de la Plaza de la Iglesia, al norte, las primeras viviendas levantadas fueron las destinadas a los administradores de la hacienda de Palacio, luego las de los operarios; al final, en la Plaza de la Cebada o Corralón, las de los labradores.

calle del palacio

Y en las afueras, en el Arrabal del Conjuro, las de los pastores y ganaderos. A continuación se ubicaron las explotaciones agrícolas.

Frente a la fachada principal se abrió la Plaza Mayor o del Jardín.

plaza mayor

En el centro se situó la bonita Fuente de los Tritones, probablemente obra también de Churriguera.

fuente

La Iglesia, que visitaremos más adelante, fue dedicada a San Francisco Javier.

El Palacio de dos plantas fue construido para albergar la residencia del promotor, Juan de Goyeneche. Ocupa la parte izquierda del frente, en el extremo un torreón cuadrado coronado con balaustres y bolas, diferente a las torres de la iglesia y a la que separa los dos inmuebles. En la portada un león sujeta el escudo ajedrezado del Valle del Baztán, recuerdo del ilustre inquilino.

entrada

Desde 1986 la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid está restaurando el complejo. El Palacio y gran parte de las Casas de Oficios se han consolidado estructuralmente y se está procediendo a la restauración y reconstrucción de las carpinterías exteriores.

Hoy, gracias al programa de la Comunidad de Madrid, Abierto por Obras, visitamos el Palacio.

El año pasado 2013 se acondicionó la planta baja y los zaguanes de acceso al Patio y a la Plaza de Fiestas para que pudieran ser visitados.

zaguan

El zaguán de entrada da paso a la escalera principal.

escalera

Desde aquí accedemos al patio interior jalonado por arcos de medio punto, con su pozo.

patio y pozo

Tras el zaguán posterior llegamos a la Plaza de Fiestas, rodeada de una bella balconada con barandillas de hierro. En ella se situaron los talleres y viviendas del personal del Palacio, y también se dedicó a la celebración de festejos y corridas de toros.

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2014)

Plaza de Fiestas (2014)

Tras la cuidadosa restauración, se aprecian perfectamente los elementos originales, que siempre deben diferenciarse de los nuevos reconstruidos, como nos explica la Guía, una de las Restauradoras que participan en estos trabajos. Además de comtemplar el hermoso lugar merece la pena escucharla porque además de los aspectos históricos nos da un enfoque muy interesante como profesional de la Restauración.

balconada detalle

Se han reparado las fachadas, excepto la del ala sur, antiguas caballerizas, que lo será en un futuro.

caballerizas casa de distincion

El arco que comunica la Plaza de Fiestas con la del Mercado o Plaza de los Secretos ha sido igualmente restaurado.

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

También el acceso junto a la antigua Bodega, hoy convertida en Centro de Interpretación.

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Monumento a Juan de Goyeneche

El conjunto de Nuevo Baztán, Monumento Artístico desde 1941, en 2000 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Este verano, además de las visitas, acoge una exposición Nuevo Baztán de Cine, una delicia que nos muestra las muchas ocasiones en que el pueblo ha servido como escenario de películas, cómo Nuevo Baztán es Un lugar de Cine.

Además de las obras del Palacio de Nuevo Baztán, durante este mes de agosto y el próximo mes de septiembre la Comunidad de Madrid nos ofrece todos los fines de semana la posibilidad de conocer las obras que se están llevando a cabo en el Castillo de Buitrago de Lozoya, que esperamos visitar también.

Si os apetece, las inscripciones para las visitas guiadas a ambos monumentos las podéis realizar en su web: Abierto por Obras.

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

El General Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero nació en Barcelona en 1825. Ingeniero, geógrafo y primer marqués de Mulhacén, desempeñó numerosas actividades. Fue miembro de la Comisión del Mapa de España, miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, presidente de la Asociación Geodésica Internacional… En 1870 fundó el Instituto Geográfico y Estadístico, antecedente del Instituto Geográfico Nacional.

El militar da nombre al extraordinario plano al que hemos recurrido tantas veces, el Plano de Ibáñez de Íbero. Aunque, como nos explica el historiador Francisco José Marín Perellón, apenas tuvo que ver en su “génesis, formación y materialización”.

Era el director del Instituto Geográfico que había sido fundado con los objetivos de “determinación de la forma y dimensiones de la Tierra, triangulaciones geodésicas de diversos órdenes, nivelaciones de precisión, triangulación topográfica, topografía del mapa y del catastro, y determinación y conservación de los tipos internacionales de pesas y medidas”.

Entre otras cosas, allí, bajo su dirección, se realizó el famoso plano, que tanta información nos aporta para conocer el Madrid de los años 60-70 del siglo XIX.

plano parcelario

La primera sede del Instituto Geográfico estuvo en la calle de Jorge Juan nº 8 donde una lápida instalada por el Ayuntamiento de Madrid en 1921 con motivo del cincuentenario de la creación de la institución recuerda con letras de bronce “Al General Ibáñez de Íbero que en este edificio estableció por primera vez en España el Instituto Geográfico y Estadístico”.

Calle Jorge Juan, 8

Calle Jorge Juan, 8

Obra del arquitecto José Carnicero, fue realizada en piedra caliza y mide 0,90 x 0,45 cm.

lapida cerca

El Instituto, después de haber pasado un tiempo en dependencias del Ministerio de Fomento, se trasladó al edificio que Jerónimo Pedro Mathet proyectó para Instituto Geográfico y Catastral.

El proyecto inicial, dentro del estilo neomudéjar, estaba adornado por elementos historicistas. A lo largo de la obra fue muy modificado.

La Construcción Moderna, 1992.

Proyecto Inst. Geográfico (La Construcción Moderna, 1922)

Construido en ladrillo visto mantuvo las reminiscencias neomudéjares, aunque muy simplificado, alejándose del historicismo que había dominado hasta entonces y acercándose al pre-racionalismo que se consolidaría en los años 30.

Calle General Ibáñez de Ibero, 3.

Calle General Ibáñez de Íbero, 3.

El edificio después de un largo periodo de obras, entre 1923 y 1929, fue inaugurado en 1930, en el nº 3 de la calle desde entonces dedicada al General Ibáñez de Íbero.

Al edificio principal se añadirían otros auxiliares, destinados a las diversas actividades y talleres.

edificios auxiliares

Paseando por el interior del conjunto contemplamos los majestuosos árboles que lo adornan.

arboles2

El Instituto Geográfico cumple una serie de funciones muy importantes y también ofrece al público servicios de gran valor. Es interesantísimo conocer el proceso de levantamiento de los mapas. Visitamos primero el Servicio de Documentación Geográfica. Su Archivo, Biblioteca y Cartoteca están a nuestra disposición.

mapas

También la web del Instituto Geográfico es un lugar inmenso a explorar que nos brinda gran cantidad de información.

Otra de las áreas más interesantes es la dedicada al estudio y vigilancia de los movimientos sísmicos. Durante las veinticuatro horas del día, 365 días al año, los especialistas vigilan y registran los terremotos que se producen en España, muchos más de los que podemos imaginar.

terremotos2

Los talleres cartográficos albergan las salas en las que se llevan a cabo las diferentes fases de impresión, cortado, plegado… de los mapas y folletos editados por el laborioso IGN.

talleres

talleres plegado

En 1975 Antonio Fernández Alba fue el autor de la ampliación del edificio primitivo que hoy ocupa el Centro Nacional de Documentación e Información Geográfica o Casa del Mapa. Utilizando los mismos materiales y esquemas, pero simplificando aún más las líneas, el arquitecto creó un edificio complementario, acorde a los nuevos tiempos pero manteniendo un absoluto respeto al edificio antiguo.

casa del mapa2

Vamos recorriendo los diferentes departamentos, descubriendo un mundo fascinante. La visita es todo un hallazgo, conocemos el servicio de Fotografía aérea, Documentación digital, Cartografía histórica, la Librería…

Libreria

Finalmente, el IGN ha abierto una pequeña Sala de Exposiciones con el fin de dar a conocer su trabajo, archivos, instrumentos, etc., abierta de lunes a viernes, de 12 h. a 14 h.

Actualmente se expone la Cartografía en los comienzos del Instituto Geográfico Nacional.

La exposición nos explica el trabajo desarrollado desde los mapas de Tomás López en el siglo XVIII, la necesidad de mayor precisión y los cambios tecnológicos que propician la creación de la Comisión del Mapa de España, la Ley de Medición del Territorio… hasta 1870 en que se crea el Instituto Geográfico que se encargaría de levantar el Mapa Topográfico de España.

Se muestra la Regla de medir bases geodésicas, diseñada por Ibáñez en 1860, para elaborar el mapa topográfico, a partir de otra creada en 1853 por el propio Ibáñez y Frutos Saavedra que se encuentra en el Real Observatorio de Madrid.

aparato Ibañez

También se expone el Plano Parcelario de Madrid al que nos referíamos al principio, plano de la población de Madrid en 16 hojas, a partir de las hojas kilométricas realizadas por la Junta General de Estadística una década antes, litografiado y publicado en 1875 por el Instituto Geográfico siendo su director Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero.

Al final de la calle, en la esquina con San Francisco de Sales hallamos otro monumento conmemorativo en recuerdo del General, inaugurado en 1957, obra del escultor señor Navas y del arquitecto señor Fuentes, según publicó la prensa a propósito de la inauguración del monumento.

lapida ibañez ibero

lapida texto

Don Carlos Ibáñez murió en Niza en 1890 en la casa número 19 del boulevard Dubouchage en cuya fachada también existe una placa recordando su figura.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“La Compañía Urbanizadora Metropolitana, la transformación de Madrid. “, La Construcción Moderna, . nº 11, 15-VI-1922, pp. 161-163; nº 12, 30-VI-1922, pp. 173-175.
ABC 4.4.1957, pp. 19-20.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
F.J. Marín Perellón. “El plano parcelario de Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero (1870)”, Ilustración de Madrid, nº 11, primavera 2009.
monumentamadrid.es

 

 

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