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Después de unas largas obras de restauración y rehabilitación del edificio por fin tenemos la posibilidad y el placer de conocer las Serrerías Belgas desde dentro, convertidas en la flamante sede del centro Medialab Prado que acaba de ser inaugurado y abierto al público.
La hasta hace unos años deteriorada y abandonada fábrica se ha convertido en un lugar bonito, lleno de vida y de proyectos, un lugar en el que aportar y desarrollar ideas.
Tal como el propio equipo de Medialab explica, se trata de un laboratorio ciudadano de producción, investigación y difusión de proyectos culturales que explora las formas de experimentación y aprendizaje colaborativo que han surgido de las redes digitales.
Además de alojarse en un edificio singular situado en unos terrenos con mucha historia, ahora este inquieto laboratorio desarrolla muchas actividades. Talleres, conferencias, conciertos… en sus instalaciones ya se pueden apreciar las huellas de su trabajo. Ellos mismos han querido establecer un interesante paralelismo entre la fábrica productora de objetos, de madera en el pasado, y este laboratorio del siglo XXI productor de otro tipo de materiales, por ejemplo los que se pueden/podremos todos crear algún día gracias a las impresoras 3D, apasionante motivo de uno de sus talleres.
La rehabilitación a cargo de María Langarita y Víctor Navarro ha respetado el carácter industrial de la construcción inicial, adaptando su interior de modo que en un futuro no resultaría difícil desmontarlo y destinarlo a nuevos usos. Como los propios arquitectos afirman, podrá haber cambios y acoger distintas actividades, pero allí seguirá su recio y sobrio esqueleto de hormigón.
Una escalera y una serie de estructuras que ellos llaman La Cosa conforman y unen los diferentes espacios ubicados en las dos naves de la vieja fábrica destinados a talleres o estaciones de trabajo.
Además del diseño y los materiales sencillos -metales, textiles, madera-, el uso del color marca la diferencia entre la alegre construcción actual y la primitiva, de gris, duro y perdurable hormigón.
El patio también tiene su papel, en la mejor tradición madrileña, como lugar de encuentro.
Y, como siempre, allí continúa nuestro árbol, testigo de la historia, y observador del presente y del futuro de la antigua serrería.
Suerte a Medialab en esta nueva andadura -llevan trabajando varios años en los bajos de la Plaza de las Letras, y en Matadero-.
Y muchas gracias a Gabriel por la improvisada visita guiada al edificio que me brindó y todas las cosas interesantes que me contó, pequeña muestra de lo que ofrece este centro-laboratorio cultural que merece la pena conocer.
por Mercedes Gómez
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Anteriores artículos:
Serrerías Belgas
Serrerías Belgas (II)
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Medialab Prado
Plaza de las Letras. C/ Alameda, 15.
Lunes a viernes de 16:00 h. a 21:00 h.
Sábados de 11:00 h. a 21:00 h.
Hace casi cuatro años que hablamos aquí por primera vez del edificio de las antiguas Serrerías Belgas, situado entre las calles de Cenicero y Alameda. Como decíamos entonces, se trata de uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial que subsisten en Madrid, una vieja fábrica maderera hoy destinada a albergar cultura contemporánea. Las noticias recientes sobre el fin de las obras y su posible apertura animan a actualizar el artículo.
El solar sobre el que se construyó la fábrica, al final de la calle de Atocha cerca del paseo del Prado, en el siglo XVIII había estado ocupado por el Convento de Padres Agonizantes y su iglesia, tras cuyo derribo pasó a ser propiedad de particulares. Cuenta Mesonero Romanos que fue fundado en 1720 por el Marqués de Santiago bajo la advocación de Santa Rosalía. La iglesia, que aparece representada en los planos de finales de siglo, estaba situada en la esquina de Atocha con Alameda. Era la manzana nº 263, ubicada frente al Hospital General, que ocupaba la manzana nº 1 (curiosamente, en el siglo XVIII Madrid comenzaba a numerarse junto a la Puerta de Atocha).
El año 1840 se fundó la Sociedad Belga de Fincas Españolas instalándose en dicho solar. En 1863 se ampliaron las construcciones iniciales, que sufrieron numerosas reformas y cambios durante los primeros años del siglo XX, hasta llegar al edificio actual.
Esta Sociedad fue el antecedente de la actual propietaria del “Pinar de los Belgas” en Rascafría: la Sociedad Anónima Belga de los Pinares del Paular, que en su web conserva recuerdos de aquellos tiempos lejanos en que la industria maderera se encontraba en la madrileña calle de Atocha.
En Rascafría la Sociedad continúa su actividad.
Después de la guerra se fueron ampliando las instalaciones con la compra de nuevos terrenos. La idea fue rentabilizar la propiedad con la construcción de algunos comercios y viviendas, al final lo que se construyó fue un hotel, el Hotel Mercator, finalizado en 1954.
Esta fue la sede de la fábrica hasta los años 70 del siglo XX, la actividad se fue reduciendo poco a poco hasta quedar las naves casi abandonadas y, en el año 2000, se vendió el hotel. En su lugar se construyó el moderno Hotel Paseo del Arte, que fue inaugurado en 2002 en el actualmente nº 123 de la calle de Atocha.
Las naves de las antiguas serrerías fueron adquiridas por el Ayuntamiento y poco después nació el proyecto de rehabilitación para convertirlas en una de las sedes de la INTERMEDIAE, centro de arte dedicado a la Creación contemporánea y a las últimas técnicas de expresión artística. La otra sede, ya en funcionamiento, es el antiguo Matadero de Legazpi.
Tras el grave incendio de una Subestación Eléctrica de Unión Fenosa en el mes de julio de 2004, que estaba situada entre las serrerías y la antigua Central Eléctrica de Mediodía -hoy convertida en el Caixa-Forum- , lo único que quedó fue un gran solar.
Poco después del incendio, la medianería que se asomaba a dicho solar fue cubierta con un enorme mural de lona que invitaba a leer el capítulo XXXIX del Quijote como antesala protectora de las naves de las antiguas serrerías.
A continuación, caminando por la calle Alameda, se leía perfectamente el rótulo que informaba que ahí estuvieron los viejos ALMACENES Y TALLERES MECÁNICOS. Una verja y un pequeño patio-jardincillo donde desde siempre hubo un árbol, separaban las naves del hotel. Al fondo, la calle Atocha.
Por la calle Atocha se llega a la de Cenicero donde se encuentra la fachada que anuncia MADERAS DEL PAÍS Y EXÓTICAS. La antigua entrada a la fábrica por la Calle Cenicero nº 8 anuncia TALLERES Y PINARES PROPIOS.
Unión Fenosa cedió el solar al Ayuntamiento, para zona verde. La subestación fue trasladada y reconstruida bajo la Cuesta de Moyano; el solar se convirtió en la nueva Plaza de las Letras, inaugurada en abril de 2007; la medianería, que ha ido cambiando su decoración, entonces lucía unos paneles ondulados de metal, quizá acordes con el pasado industrial de la zona.
El mismo año 2007 se falló el concurso de ideas para la “adecuación de la antigua serrería belga” y convertirlo en el centro Intermediae-Prado, resultando ganador el proyecto “Street Fighter”, de los arquitectos María Langarita Sánchez y Víctor Navarro Ríos, quienes afirmaban querer buscar un equilibrio entre lo que el edificio ha sido y lo que será: el viejo edificio conservará su estructura y “la memoria del pasado se mantendrá como un punto y seguido…
… El carácter que el uso de la serrería dio al edificio, su maquinaria específica, todo será recubierto con una pátina de resinas que congelará en el tiempo lo que la serrería fue hasta esa fecha para poder reescribir encima lo que el edificio puede llegar a ser”.
Hace dos años el edificio mostraba este aspecto:
Por fin, en este final del año 2012, las obras de rehabilitación han terminado.
El pasado fin de semana abrieron sus puertas con motivo de la celebración de un mercadillo.
Únicamente falta rematar algunos detalles, anteayer los empleados colocaban unos ladrillos del suelo en la entrada. Desde fuera, a través de las grandes cristaleras se ven grandes espacios diáfanos destinados a albergar talleres y salas de conferencias.
Las lonas han desaparecido dejando a la vista los muros con sus antiguos rótulos restaurados.
Y allí continúa, en el patio entre el hotel y la antigua serrería, el viejo árbol, observándolo todo y, como nosotros, esperando la apertura definitiva del centro.
Al parecer no hay fecha oficial, pero podría ser el próximo mes de enero.
Por : Mercedes Gómez
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Más información:
El nuevo Medialab. Blog Reflexiones a la carrera.
El edificio contra “La Cosa”. Diario El País 5 dic. 2012
El artículo de hoy está dedicado a Doña Umé, amable lectora de este blog. Ella es la dueña de la idea, y quien nos contó los detalles que han permitido escribirlo. Si recordáis, el día que hablamos de la Chimenea de la Fábrica de Vidrios, y de alguna otra, todas ellas recuerdos de antiguas fábricas madrileñas, nos dio la pista: en los comienzos de la antigua carretera de Vicálvaro, actual avenida de Canillejas a Vicálvaro, existe una muy bonita, ubicada en unos terrenos con historia.
Una vez establecida la capitalidad en Madrid en 1561, la nobleza se fue instalando en la villa, y pronto comenzaron a construir sus quintas de recreo en las afueras. Una de las zonas elegidas fue la que se encontraba en el antiguo Camino de Alcalá, en los alrededores del pueblo de Canillejas –anexionado a Madrid en 1949-, sobre unos terrenos escarpados y surcados por arroyos.
En los comienzos del siglo XX, el antiguo Camino, hoy calle de Alcalá, tras cruzar el Arroyo Abroñigal, recibía el nombre de Carretera de Aragón. Por entonces, en el margen izquierdo de la vía, aún existían numerosas villas y quintas, como la de los Ángeles, la de Lourdes, la de Salazar… y la gran quinta hoy llamada de Torre Arias, como se aprecia en el plano de Facundo Cañada, con el nombre de Quinta de Canillejas.
En el margen derecho, frente a esta posesión, nacía la mencionada Carretera de Vicálvaro que atravesaba unas tierras aún sin edificar, en su mayoría huertas y tierras de labor.
La actualmente llamada Quinta de Torre Arias, cuyo origen se remonta al siglo XVI, creada por los condes de Aguilar, sorprendentemente pervive en toda su extensión y mantiene el uso residencial.
A lo largo de más de cuatro siglos ha tenido diversos propietarios, hasta llegar a la actual dueña, la marquesa de Torre Arias, que al parecer continúa habitándola.
La marquesa fue, quizá sigue siendo, la dueña de otros terrenos en los alrededores, entre ellos los que se encuentran frente a la Quinta, al otro lado de la calle de Alcalá. Se trata de aquellas tierras de labor, que en el siglo XX se transformaron en zona industrial.
Sobre uno de los solares, actual nº 6 de la Avenida de Canillejas a Vicálvaro, existió una fábrica de ladrillos con su clásica chimenea en ladrillo cocido, que hacia el año 1970, o quizá algo después, según me cuenta un vecino del barrio, se convirtió en una fábrica de quesos, la Central Quesera (era famoso el queso Carvel).
Fue derribada en los años 80, incluido el muro que la rodeaba, salvándose únicamente la chimenea, de foma poligonal.
El lugar, un descampado entre viviendas y modernas oficinas, se convirtió en algo parecido a un basurero. El pasado año la concejala del distrito de San Blas informó de que la Junta Municipal había acometido “por ejecución subsidiaria” la limpieza y cerramiento de la parcela, una vieja demanda de los vecinos. El coste, que ascendió a 57.000 euros, afirmó sería reclamado a la propiedad. Ignoro si esta propietaria es la marquesa de Torre Arias, o el solar pertenece a alguna empresa.
Nos contaba Doña Umé algo muy bonito, que la parte superior de la chimenea parece un encaje de ladrillos, y así es.
Otra curiosidad es que, durante la Guerra Civil, el comandante en jefe de las tropas defensoras de Madrid, el general José Miaja, vivió en una casita situada junto al solar de la fábrica.
Y no debería extrañarnos, teniendo en cuenta que el militar tenía su despacho en el cercano parque de El Capricho, en la que fuera finca de los duques de Osuna, donde a 15 metros de profundidad se encontraba el centro de mando del Ejército Republicano. Hace unos años fueron descubiertos mil quinientos metros cuadrados de túneles abovedados con zócalos de cerámica en sus muros y sólidas puertas de madera dotadas de seguros cerrojos, construidos cerca de uno de los Viajes de Agua que atraviesan el histórico Jardín. Bajo el despacho, instalado en el palacio de Osuna, otro laberíntico túnel le llevaría hacia algún lugar.
La zona ha cambiado mucho, desaparecieron los arroyos y las tierras de labor, pero allí sigue la gran Quinta de Torre Arias, y junto a su tapia hoy día existe un magnífico jardín público. Las antiguas fábricas se transformaron en modernas industrias y oficinas… pero allí continúa la bonita chimenea.
por Mercedes Gómez
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Fuentes:
Gacetas Locales, 25 marzo 2010.
Asociación de Vecinos de Canillejas
El País
Son pocas las viejas chimeneas que perviven, como testigos de otro tiempo y de otro Madrid. Son chimeneas de antiguas fábricas, construidas en el siglo XIX o comienzos del XX, en ladrillo cocido y de forma y altura características, elementos de la arquitectura industrial prácticamente desaparecidos en nuestra ciudad.
Ayer descubrí una para mí desconocida, algo escondida entre modernos bloques de viviendas, protegida tras una reja y cámaras de video, en una arbolada calle del barrio de Pacífico, la de Juan de Urbieta.
Se trata del único resto de la Fábrica de Vidrios de Artigas y Cia., construida por los ingenieros Luis Maura y M. de Artigas en 1915, unos años antes por cierto que la cercana Nave de Motores del Metro, cuando la calle de Valderribas, antiguo Camino, y sus alrededores eran muy distintos a la actualidad.
Esta fábrica, que ocupaba parte de la manzana entre las calles de Juan de Urbieta 13 y 15, y la calle de Valderribas 18, fue derribada en los años 90 del siglo XX, pero la chimenea se conservó. Existe una placa en la base ajardinada, aunque no pude acceder para leer el texto.
Hemos visitado en este blog la de la Real Fábrica de Tapices, y la de la Antigua Fábrica de Cervezas Mahou en la calle de Amaniel, recuerdo la de la Fábrica de Cerámica de la Moncloa y la del Gasómetro en la Ronda de Toledo.. ¿conocéis alguna chimenea más en Madrid?.
por Mercedes Gómez
ACTUALIZACIÓN 21 junio de 2011
Como nos cuenta Armando Herrero en su comentario, estas son las fotos que realizó en 1998 justo antes de que derribaran un chalet que existió en la parte posterior hacia la calle Granada.
¡Muchas gracias, Armando! Resulta muy interesante y curioso ver cómo era el patio hace trece años, y poder contemplar la chimenea mucho mejor.
Mercedes
En la Sala de Exposiciones de la Real Fábrica de Tapices, antiguo obrador, estos días se puede visitar una muy interesante, 100 elementos del Patrimonio industrial en España. Una exposición en la que no hay cuadros de grandes pintores, ni espectaculares fotografías, solo algún objeto curioso, y mucha historia. En realidad es más interesante por lo que sugiere que por lo que muestra.
Consiste en cien paneles correspondientes a otros tantos ejemplos del Patrimonio Industrial español, procedentes de casi todas las Comunidades Autónomas, que nos invitan a conocer antiguas fábricas, puentes, paisajes mineros, estaciones, depósitos, salinas… talleres donde trabajaron personas cuyo recuerdo en muchos casos forma parte de este patrimonio no únicamente arquitectónico o paisajístico, sino también social.
La Comunidad de Madrid está representada por seis elementos, el Conjunto urbano-industrial de Nuevo Baztán, un pueblo lleno de singularidad y encanto; el Lagar y bodegas del Real Cortijo de San Isidro en Aranjuez; el Conjunto hidráulico del Canal de Isabel II; y en la ciudad, Metro de Madrid, la antigua Fábrica de Cervezas El Águila, y la propia sede de la exposición, la Real Fábrica de Tapices.
Los paneles dedicados a Madrid son más detallados y junto a ellos se exponen algunos objetos, documentos y fotografías que amplían la explicación. Otro panel en la entrada nos cuenta que además de los seis elegidos, en Madrid existen otros lugares o elementos que merece la pena conocer. Restos del Canal del Manzanares, el Tren de la Fresa, la estación de Atocha… todos ellos recogidos en el Inventario del Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid.
Lo más bonito es que los lugares madrileños elegidos se pueden visitar.
La Fábrica de Cervezas El Águila, convertida en Archivo y Biblioteca Regional, organiza visitas guiadas mientras dure esta exposición, hasta el 27 de abril. También, previa petición de cita, se puede conocer el proceso de fabricación de la cerveza en la fábrica Heineken España.
Actualmente el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán está cerrado por obras, pero merece la pena conocer el pueblo, conjunto histórico artístico, construido por José Benito de Churriguera a comienzos del siglo XVIII, por encargo de Juan de Goyeneche, iniciativa privada que crearía, además de la iglesia-palacio, fábricas de vidrio, telas, jabón, zapatos, etc.
El Museo del Metro “Andén 0”, en la antigua Estación de Chamberí, y en la Nave de Motores en Pacífico, cuyo proyecto arquitectónico fue obra de Antonio Palacios, está a nuestra disposición todos los días, excepto los lunes.
La antigua estación elevadora del agua y uno de los depósitos del Canal de Isabel II, en la calle de Mateo Inurria y en Santa Engracia, hoy día pueden ser disfrutados gracias a su transformación en salas de exposiciones.
El Real Cortijo de San Isidro, en Aranjuez, también realiza visitas guiadas mientras dura esta muestra, hasta el día 27.
Y por fin, la propia sede donde tiene lugar la exposición, uno de los mejores ejemplos, el edificio de la Real Fábrica de Tapices, construido por el Arquitecto Real José Segundo de Lema –a quien conocemos por el Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto-, entre los años 1889 y 1891 en estilo neomudéjar, con su antigua chimenea, otra de las pocas que se conservan en Madrid. La visita a la Real Fábrica, de lunes a viernes, es realmente bonita.
¿Cuántos de estos lugares conocéis?
Yo tengo pendiente la Nave de Motores, y el Real Cortijo en Aranjuez, espero remediarlo en breve.
Aquí tenéis todos los datos necesarios (horarios, teléfonos…) para la Visita a los elementos del Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid representados en esta exposición : Horarios visitas.
Texto y fotografías por : Mercedes Gómez
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100 elementos del Patrimonio industrial en España.
Real Fábrica de Tapices
C/ Fuenterrabía, esquina Andrés Torrejón.
Hasta el 27 de abril
Hubo un tiempo en que las fábricas estaban en el interior de la ciudad, hasta que comenzó el llamado “vaciado” industrial, y fueron desapareciendo o instalando en el extrarradio.
En Madrid, por varios motivos, uno de ellos nuestra escasa afición a conservar el patrimonio histórico, quedan muy pocos restos de esta arquitectura industrial de mediados o finales del siglo XIX.
Unos de los más importantes son los restos de la antigua Fábrica de Cervezas Mahou, construida en 1894 por Francisco Andrés Octavio, en la calle Amaniel, frente al Convento de las Comendadoras de Santiago, con fachadas a la calle Montserrat y del Limón. Este complejo industrial llegó a ser muy importante, siendo ampliado en numerosas ocasiones. Desde muy pronto, apenas cinco años después de su nacimiento, comenzaron las obras de reforma que a lo largo de más de un siglo han ido transformando la construcción original.
La primera ampliación fue llevada a cabo por José López Sallaberry entre 1899 y 1900. El propio Andrés Octavio realizó la segunda, siendo reformado el edificio entre los años 1901-1907. Entre 1916 y 1930 Lorenzo Gallego Llausas se encargó de la tercera rehabilitación. Como vemos, las obras eran prácticamente eternas.
La construcción que se conserva, de ladrillo visto con adornos de inspiración neomudéjar, consta de cuatro plantas más tres sótanos. En la calle Amaniel existía un cuerpo bajo o galería con grandes ventanales y cornisa.
Con el traslado de la fábrica al Paseo Imperial, en el año 1962 llegó una época de abandono, incluso derribos, construyéndose varias viviendas en terrenos de la antigua fábrica.
En la década de los 90, el edificio fue nuevamente reformado por Salvador Pérez Arroyo para alojar el Archivo Regional madrileño, centro creado en 1993. La galería fue utilizada como taller de restauración y los sótanos fueron depósitos de documentos. El resto del edificio se dedicó a oficinas y otros servicios.
En la calle del Limón se construyeron viviendas, conservándose parte de la fachada de ladrillo.
En 2003 el Archivo fue trasladado a la nueva sede en la calle Ramírez de Prado, curiosamente otra antigua fábrica de cerveza, El Aguila. La antigua Fábrica de Cervezas El Aguila representa un magnífico ejemplo de arquitectura industrial de comienzos del siglo XX rehabilitada y ampliada por los arquitectos Luis Moreno García-Mansilla y Emilio Tuñón Álvarez que aloja además del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, la Biblioteca Regional.
Finalmente, al menos de momento, la antigua fábrica de Mahou ha sido reformada por los arquitectos Mª José Aranguren y José González Gallegos para albergar el Nuevo Museo ABC de Dibujo e Ilustración, inaugurado hace pocos días.
La vieja galería ha desaparecido, en su lugar se ha construido una nueva a modo de mirador y lugar de descanso. Es una gran viga de vidrio translúcido, según los autores, que actúa como dintel del hueco de paso hacia el patio interior.
El patio se ha recuperado como lugar público, como “atrio” o vestíbulo del museo, con acceso por ambas calles, Amaniel y Limón.
Tanto el suelo, con zonas de vidrio que se iluminan, como la fachada del patio, se han construido en acero pavonado en tonos grises, con formas triangulares, obteniendo un resultado muy vistoso, moderno y acogedor.
De la fábrica va quedando poco, en cada reforma algo desaparece.
Pero ahí sigue, como testigo de otro tiempo, parece que vigilándolo todo, entre los tejados de las viviendas, la antigua chimenea de “la Mahou”.
por Mercedes Gómez
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Bibliografía:
Carlos J. Pardo Abad. Vaciado industrial y nuevo paisaje urbano en Madrid. La Librería, Madrid 2004.
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Museo ABC de Dibujo e Ilustración
Calle Amaniel 29
Antonio Garay Vitorica fue uno de los muchos personajes adinerados que llegaron a Madrid en los comienzos del siglo XX y se establecieron en el Paseo de la Castellana o sus proximidades. De origen vasco, fue diputado a Cortes por la provincia de Cáceres, donde poseía grandes terrenos y fincas, desde el año 1916 hasta 1923. Como indican los archivos del Congreso, Garay era, de fracción política, Conservador, y de profesión, Propietario.
Rico, político, bien relacionado con la aristocracia, incluso con el rey Alfonso XIII, en 1914 encargó la construcción de su casa-palacio en la calle de Almagro al arquitecto bilbaino, Manuel María Smith e Ibarra.
Conocida como la Casa Garay, es un magnífico ejemplo de arquitectura “nacional” o regionalista. Tras su venta en los años 70 se convirtió en la sede del Colegio de Ingenieros de Caminos y Puertos.
Garay eligió para vivir la calle más elegante de la villa, y parece que observaba atento la evolución de la ciudad para elegir sus negocios.
En los comienzos del siglo XX la calle del Doctor Esquerdo aún no existía, era el Paseo de Ronda que discurría por el Foso de Circunvalación, por entonces establecido como límite del Ensanche de Madrid. Al otro lado del paseo las construcciones eran escasas. Una de las primeras edificaciones fue la Residencia de Personas Mayores de las Hermanitas de los Pobres – hoy nº 49 de la calle -, levantada en 1910. Dos años después la vía recibiría, por acuerdo municipal, el nombre del Doctor Esquerdo.
Ya instalado en Madrid y en el Congreso de los Diputados, Garay adquirió terrenos en dicha calle y en 1919 construyó un edificio destinado a viviendas de alquiler, que encargó al arquitecto Secundino de Zuazo, también nacido en Bilbao, que ya había trabajado para él en alguna obra en la ciudad vasca y en la dirección de las obras de su palacete de la calle Almagro.
Este edificio sería una de las primeras obras de las varias que realizaría este gran arquitecto en Madrid, el edificio de Viviendas para don Antonio Garay.
Se trata de una construcción exenta con cuatro fachadas. El gran alero de madera que lo protege recuerda la arquitectura regionalista de Smith, para quien había trabajado en la construcción del edificio de Almagro. Contrasta el clasicismo del ático de ladrillo visto, con arcos de medio punto, con el cuerpo central del edificio, revocado, con apuntes racionalistas.
En el interior se conservan algunos elementos originales, como la portería o las puertas de madera, y otros más recientes que han intentado conservar el sabor de principios de siglo.
Corresponde al actual nº 47 de la calle, y hoy día es más conocido como la Casa de las Abejas. Además de construir el edificio de viviendas, Garay fundó una empresa, una Fábrica de Colmenas, negocio que en aquel momento fue una novedad, logró vender a los apicultores de toda España, y quizá fuera de ella. Fue un éxito.
El taller se ubicó en el patio posterior del edificio, en una construcción de ladrillo, y las oficinas se situaron, junto a la fachada principal, en un pequeño pabellón decorado con una gran colmena y las abejas que acudían a ella, pintadas en la piedra alrededor de una puerta y dos ventanas de forja que daban paso a “La Moderna Apicultura S.A.”.
Don Antonio Garay era el presidente del Consejo de la empresa.
La puerta de entrada a la oficina debía ser igual a la puerta de entrada a las viviendas, que se mantiene.
La vieja fábrica pervive medio oculta tras una verja, en plena calle de Doctor Esquerdo, a un paso del Barrio de Salamanca, la vida moderna y el tráfico del siglo XXI.
No se puede hablar de grandes méritos artísticos o arquitectónicos, pero se trata de un ejemplo de arquitectura industrial de esos primeros años del siglo XX, nave de una sola planta con techo en forma de “dientes de serrucho”, estilo que permitía grandes espacios y mayor entrada de luz en los talleres o fábricas, de los que ya no deben quedar muchos en Madrid. Hoy día es una ebanistería. Hoy, como ayer, tiene su entrada por la calle de Jorge Juan.
El curioso pabellón de la oficina se convirtió en la tienda “La Moderna Apicultura”. Desaparecieron las bonitas ventanas, transformadas en escaparates, la puerta de hierro, y parte de la decoración, aunque aún se conserva la zona superior, convirtiendo este local en uno de las más reconocibles de Madrid. Aunque ya no exista la fábrica de colmenas, la dulce miel allí continúa a nuestra disposición, miel de todas clases, y otras delicias.
Aurora Jiménez, hija del actual dueño, la dirige y, con la ayuda de otra persona, atienden al público con amabilidad. La Moderna Apicultura, un bonito lugar, con buen ambiente, que invita a comprar apetitosos productos.
En una de las paredes se conserva una pintura, de autor desconocido, que representa un bello campo de colmenas. Hace poco fue restaurada y en el extremo inferior derecho apareció un río, hasta entonces oculto por el paso del tiempo.
El cuadro, junto a tres antiguos depósitos de miel ante una vidriera obra de la Casa Maumejean, aquí continúan, como testigos de una época.
Texto y fotografías por: Mercedes Gómez
El pasado mes de Mayo pude conocer una parte de la Antigua Fábrica de Tabacos gracias a la apertura de una exposición en su planta baja, y, como dije en el post que escribí en ese momento, pasear por su interior resulta algo inquietante debido a sus grandes dimensiones y a su abandono, pero enormemente sugerente por su historia y por su arquitectura.
También me refería a las dificultades que se han ido sucediendo para darle un nuevo uso. Por entonces la adjudicación para la creación del nuevo Centro Nacional de Artes Visuales al estudio de los arquitectos Nieto y Sobejano había sido impugnada por el Consejo Superior de Arquitectos, debido a lo que ellos consideraban errores de procedimiento, y se había convocado un nuevo concurso.
Terminaba mi escrito diciendo que a lo mejor tardaban en volver a abrir el viejo edificio otros cuantos años más, y que probablemente cuando lo hicieran ya tendría otro aspecto. Pero no ha sido así.
El pasado viernes, gracias a los vecinos del barrio, se volvieron a abrir sus sólidas puertas. Pude acudir gracias a la invitación de los amigos de la Plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid, grupo que lucha por la conservación, rehabilitación y restauración de esta construcción única en Madrid.
El edificio de la antigua Tabacalera es enorme, cerca de treinta mil metros cuadrados de pasillos, salas y antiguas oficinas casi vacías que guardan muchos recuerdos y escasos muebles alrededor de sus tres patios, uno central, descubierto, y otros dos laterales, cubiertos.
Hace algún tiempo vi una fotografía del patio central, con su antigua fuente de piedra, y desde entonces deseé saber si seguiría existiendo.
Me encantó comprobar que allí sigue la fuente, rodeada por tres pérgolas desnudas que en otro tiempo debieron estar cubiertas de plantas y flores. Allí sigue, esperando.
¿Qué destino le espera a este precioso patio, se conservará el jardín?.
En junio se resolvió el nuevo concurso, por cierto a favor del mismo estudio de arquitectos elegido en la primera ocasión.
Esperemos acontecimientos.
En cualquier caso, la antigua fábrica habitada en el siglo XIX por las famosas y valientes Cigarreras, oficinas de Tabacalera desde 1945 hasta el año 2000, ahora en manos del Ministerio de Cultura, parece a salvo.
Esperemos que también lo esté pronto el Frontón Beti-Jai, un edificio del que cualquier ciudad amante de su historia y de sus bienes estaría orgullosa y que, incomprensiblemente, en Madrid, parece que corre peligro.
Texto y fotografías: Mercedes Gómez






















































































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